Loewe… ¿eso no es una colonia?

Hubo tiempos en los que la poesía era algo que se admiraba

 

Tal como dijo hace algunos años Francisco Umbral en el programa Queremos saber: «Yo he venido aquí a hablar de mi libro». Pues bien, yo, continuando con el llamamiento a la importancia de la cultura que hice la semana pasada a modo de introducción, hago lo propio con lo que me atañe.

Tras un decepcionante veredicto en el Premio Nacional de Poesía, el cual fue concedido a una autora tardía y catalana, toda una ‘sopresa’ ─entiéndase la ironía─ en estos momentos en los que unos azotan injustificadamente al independentismo y otros se muestran del mismo modo dadivosos en demasía, el Premio Internacional de Poesía Loewe ha recaído en un autor que, sin duda alguna, ha demostrado ser realmente meritorio de tal galardón. (A partir de aquí es posible que comiencen a escuchar nombres que nunca antes han escuchado; esto se debe, o eso creo yo, a la indiferencia actual que se vive respecto del mundo de la poesía, mundo que, más allá de ser desconocido, podríamos decir que se concibe como sinuoso).

El ganador de este año es Basilio Sánchez, nacido en 1958 en la provincia extremeña de Cáceres y licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura ─¡Un médico poeta? ¿Cómo!─. Su libro He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes ha sido galardonado con el reconocido Premio Loewe de Poesía (pero ¿eso no es una colonia?), aunque, como es obvio, ya había publicado anteriormente libros que alcanzaron altas cuotas poéticas, tales como A este lado del alba (Colección Adonáis), que en 1983 obtuvo el accésit del Premio Adonáis (Ado… ¿qué?), o La mirada apacible (Visor) y Para guardar el sueño (Visor) (¿qué m***** es Visor?), los cuales obtuvieron en 1993 y 2005 respectivamente  el accésit al Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma (no sé ni quién es ese, Hulio).

Pues sí, los poetas ya no son solo hombres vestidos de manera extraña y de expresión enrevesada. Loewe, esa marca de colonias, ropa y accesorios, hace unos años creó una fundación para la promoción de la poesía, la danza, el diseño, la fotografía, la artesanía y la arquitectura cuyo premio internacional de poesía está dotado de 25.000 lagartos (¡nada menos!) para el ganador. El Premio Adonáis es uno de los grandes premios que se otorgan a la creación poética en España. Visor es una editorial española enfocada mayormente a la poesía ─este mismo año ha alcanzado el millar de ejemplares, por cierto─. Jaime Gil de Biedma es uno de los miembros de la llamada Generación de los 50 y un grandísimo poeta, a la altura de cualquiera de esos cuyos nombres hemos oído mil veces.

Todo lo que se pueda hablar de poesía es poco para conseguir fomentarla. Al pensar que todo esto sonará a una gran parte (ojalá no sea así) como algo extraño y ajeno, entristece, a mí por lo menos, ser consciente de que hace algunos años los literatos eran gente a la que se admiraba, siendo el ejemplo más cercano un prolífero siglo XX con la Generación del 98, la Generación del 27 y los grandes autores latinoamericanos; sin embargo, cada vez es más palpable la decadencia del gusto por la literatura ─tal vez haya algún contemporáneo al que se le dé un poco más de bombo, como puede ser Pérez-Reverte, paisano de la Región─.

Es cierto: hubo tiempos en los que la poesía era algo que se admiraba. Haberlos… húbolos.

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