2019, año del desgaste

Cansancio, esa es la palabra que podría definir el sentimiento de los aficionados del Atlético de Madrid durante este año que termina. Un año que se ha caracterizado por las idas y venidas que ha tenido el conjunto rojiblanco.

El año comenzaba como siempre, parecía una pesadilla de esas que se repiten, que parece que la has vivido durante años y años. El Atleti busca delantero centro. En muy pocas ocasiones un titular de periódico se ha repetido más en los diarios deportivos de este país en épocas navideñas.

Morata se convertía en nuevo jugador del Atlético de Madrid, un buen delantero con un pasado algo gris pero que traía ilusión y división a partes iguales. Porque ese Atlético de principio de año estaba con respiración asistida, agarrándose como podía a la vida con su mascarilla de oxígeno llamada Antoine Griezmann y a un marcapasos llamado Oblak que afortunadamente nunca dejaba de bombardear sangre.

Pero hubo un día en el que la máquina se paró, se escuchó el silencio. Turín fue un encontronazo con la realidad tan fuerte que paralizó a toda la afición. Era la primera vez en toda la era cholista que el Atleti perdía por incomparecencia.

De hecho, fue la primera vez que se empezaron a oír gritos en contra de El Mesías. Los tambores de guerra comenzaban a sonar, las armas a cargarse y el pueblo a manifestarse. Era cuestión de tiempo que llegara la revolución.

Mes de junio. Griezmann se va al Barcelona, lo que puede parecer un ataque al corazón, se convierte en un soplo de aire fresco, amputar la herida para que deje de sangrar. Pero sí que hay un golpe duro, la vieja guardia también baja las armas, no pueden más, ocho años de guerra han sido suficientes. Comenzaba una nueva era.

En julio llega el niño, un portugués de diecinueve años que dicen que va a ser el nuevo Futre. Ha sido caro, pero ese chavalín parece tiene algo especial. Una carrera contra el Getafe despeja todas las dudas. Se recluta a una nueva guardia personal (Trippier, Felipe, Hermoso y Lodi), se contrata a un guerrero mexicano y ya de paso le quitas un gran jugador a tu máximo rival.

Pero lo que parecía el nuevo cholismo en Agosto con el 7-3 al Real Madrid se convierte en lo mismo de siempre. En una gripe sin paliativos, sin excusas. Con una pantera que ha dejado de rugir, con los de siempre (Koke y Saúl) que no funcionan, con el niño que no puede hacer milagros, con un Morata que no puede con todo y con un Mesías que parece no haber evolucionado.

Así acaba el Atleti el 2019, volviendo a esperar un delantero, para evitar que el desgaste continúe.

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