Nando López: “Me prohibí la primera vez, el primer amor, incluso el primer desamor”

Fernando López, quien firma sus libros como Nando López, es un novelista y dramaturgo barcelonés que nació en 1977. Ha sido profesor de Secundaria y Bachillerato. Desde 2014, se dedica exclusivamente a la escritura narrativa y teatral. Fue finalista del Premio Nadal 2010 con La edad de la ira. Entre sus libros publicados destacan: Cuando todo era fácil, El sonido de los cuerpos, Las vidas que inventamos o La inmortalidad del cangrejo. Sus obras de teatro han sido representadas tanto dentro como fuera de España, en países como Estados Unidos, Panamá, Costa Rica, Chile, Venezuela o México. Entre sus obras destaca #malditos16.

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En redes sociales Nando es conocido por su constante lucha contra la homofobia y cualquier tipo de opresión y desigualdad, contando en Twitter con más de 20.000 seguidores. Periódicos como el ABC le consideran “una de las voces más sobresalientes de las últimas generaciones de dramaturgos”.

En esta entrevista Nando cuenta las claves de sus novelas al mismo tiempo que expresa su opinión sobre lo que le falta a esta sociedad en cuanto a la lucha por la igualdad LGBT.

Pregunta: Tu primera novela, In(h)armónicos, obtuvo el Premio Nacional Joven y Brillante en 1997, uno de los jueces fue Camilo José Cela, ¿qué significó para ti que alguien tan importante en la literatura valorase tan positivamente tu obra?

Respuesta: El hecho de que Cela estuviera en ese jurado fue muy sorprendente porque yo entonces era además muy joven, apenas había leído La Colmena hacía dos años en COU y me sorprendió mucho que él y Carlos Bousoño, que es un poeta maravilloso, estuvieran en ese jurado y premiaran mi libro. Fue un gran impulso para decidirme a seguir escribiendo y sobre todo para no desanimarme en los momentos complicados.

P: ¿En qué te inspiraste para escribir #malditos16? ¿Incluiste alguna vivencia de tu adolescencia en la obra?

R: En #malditos16 me he inspirado en experiencias ajenas, realmente la mía no está en esa historia, está en otros libros que he escrito, pero en #malditos16 quería denunciar el silencio, el miedo y el tabú de las personas que quieren quitarse la vida. Cómo no se trabaja lo suficiente en ese territorio, cómo no se habla lo bastante, la falta de medios de los profesionales de la salud mental y también reivindicar la necesidad de pedir ayuda, lo importante que es y cómo en esta sociedad no nos enseñan a pedir ayuda. Estamos expuestos continuamente y parece que nos da miedo a hablar de las heridas y del dolor y es necesario hacerlo. Me inspiré sobre todo en las chicas y chicos de un taller que hago en un hospital desde hace cinco años donde hago un voluntariado para que la literatura les ayude a abordar sus cicatrices y a tratar de sentirse mejor con uno mismo.

P: Uno de tus géneros estrella es la literatura LGBT, ¿has tenido alguna vez problemas con alguna editorial por tener personajes del colectivo?

R: Yo no considero que la literatura LGBT sea un género. Creo que hay personajes LGBT y hay historias que tienen vidas LGBT, pero nadie hablaría de una literatura heterosexual. Yo creo que lo que tenemos que conseguir es que la diversidad forme parte cotidiana de la literatura al igual que es parte cotidiana de la vida. En mis libros siempre hay personajes de todas las identidades, todos mis libros tienen personajes LGBT, absolutamente todos y eso tiene que ver con que mi vida está llena de personajes LGBT, empezando por mí mismo. Creo que eso permite, en mi caso que escribo para adultos y jóvenes, que creemos referentes que también los necesitamos, y yo con 15 años no los tuve. Nunca he tenido ningún problema con ninguna editorial ni ningún tipo de censura, en eso me siento muy afortunado y siempre he tenido un enorme apoyo. Yo publico con Planeta, Santillana, SM, Dos bigotes y con Antigona y con todas estas editoriales me he sentido querido y respetado y además incluso me han animado a seguir abordando temas que todavía están por tratar y hay que darles voz.

P: ¿Cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en tus novelas?

R: Ficción y realidad se mezclan siempre. Hay realidad vivida por mí, realidad que me cuentan otras personas, Nadie nos oye, por ejemplo, está escrita a partir del testimonio de deportistas, de jóvenes deportistas que querían hablar de sus vidas cotidianas y también de chicas víctimas de agresiones y maltrato que querían denunciar lo que habían pasado, sobre todo en el proceso posterior, en la revictimización, cuando no fueron creídas o puestas en duda. Es una novela tejida desde la verdad y mucha delicadeza, pero a la vez me hizo sufrir mucho escribirla y me alegra que esté llegando a tantos jóvenes. Llevamos ya cuatro ediciones, más de 10.000 ejemplares y es un libro duro pero que tiene un mensaje esperanzador y es que si nos unimos frente a la violencia somos más. A veces son historias con lo que yo vivo en mi vida docente como La edad de la ira o como la novela que publico el 3 de marzo Hasta nunca Peter Pan donde hay un personaje que curiosamente se llama como yo, lo mismo incluso soy yo.

P: ¿Te has planteado alguna vez en llevar alguno de tus libros al cine o a la televisión?

R: Digamos que hay algún proyecto, no puedo hablar de ellos, pero sí, hay cosas que van a acercar mis libros a la pantalla.

P: ¿Estás trabajando ahora en alguna novela nueva?

R: Sí, estoy trabajando en una novela nueva muy especial de la que todavía no puedo decir ni una sola palabra. Ahora mismo he terminado de corregir Hasta nunca Peter Pan que sale con Espasa el 3 de marzo y estoy revisando otra que verá la luz este año y que solo puedo decir que es uno de los libros más especiales que he escrito y que espero que llegue a muchos jóvenes.

P: Libros como La edad de la ira o Nadie nos ve tienen como tema la homofobia en el entorno familiar y en los colegios. ¿Crees que hace falta más educación y conocimiento en el respeto y la igualdad hacia cualquier orientación sexual?

R: Por supuesto que hace falta mucha más educación y sobre todo hace falta mucha más visibilidad. Tenemos que pelear por tener visibilidad docente, hace muchísimo tener referentes cercanos, cotidianos, un profesor o profesora que te dice abiertamente que es bi o gay, que es lesbiana, trans. Que la identidad y la orientación sean visibles ayuda muchísimo y quita muchos miedos. Por otro lado, desde la cultura tenemos una gran responsabilidad, no creo en la cultura gueto, creo en la cultura que se abre, igual que a mí me interesa y me emociono con un personaje heterosexual yo quiero que mis historias no solo lleguen a la población LGBT, quiero que lleguen a toda la población, que empaticen, y que una historia de amor de dos chicas o dos chicos también emocione a un lector más allá de que sea hetero, cis o trans, me da igual como sea. Creo que la literatura tiene que aspirar a lo universal y necesitamos que la realidad LGBT forme parte de ese universal y que esté muy visible y muy en primer plano. El que sea minoritaria no hace que sea menos importante.

P: Como activista por la igualdad LGBT ¿Qué crees que le falta a la sociedad española en cuanto a derechos e igualdad LGBT?

R: Creo que nos falta seguir conquistando. Nos hemos confiado mucho, la prueba está en que tenemos un repunte muy peligroso de la homofobia y creo que lo que nos falta es dejar de debatir cosas indebatibles. Estamos debatiendo si las mujeres trans son mujeres por culpa de cierto feminismo radical, eso no es debatible; las mujeres trans son mujeres, los hombres trans son hombres y además me da mucha tristeza que la lucha LGBT y la lucha feminista se disocie, no podemos disociarnos, el feminismo es nuestra raíz, necesitamos una sociedad feminista, una sociedad igualitaria y esa sociedad igualitaria no puede cuestionar la identidad de los demás. Alguien que es no binario, chico trans o chica trans tiene todo el derecho a ser lo que son, nadie puede decidir lo que son y me preocupa mucho que hay muchas fronteras por cruzar aun y muchos cuestionamientos dentro del colectivo, se pone en duda la bisexualidad, por ejemplo. ¿Por qué ponemos en duda la bisexualidad? O no hablar de otras formas de sentir y de ser que la generación más joven reivindica como la asexualidad, el arromanticismo y no le damos cabida porque todo lo que no somos nosotros lo excluimos y eso me preocupa. Queda mucho por hacer, pero se está haciendo, la mayoría de nuestra sociedad está a favor de la igualdad y la diversidad. No dejemos que nos coma el terrero la minoría violenta.

P: ¿Qué le dirías a ese adolescente que está empezando a sentir y fijarse en gente de su mismo sexo y tiene miedo a expresarlo o no sabe lo que le está pasando?

R: Que no tenga miedo y que no se robe su adolescencia porque nadie se la va a devolver, nadie le va a dar esos años que en mi generación se robó y hoy tengo 42 años. Viví mis 15 y mis 16 en los 90 y yo no me atreví a decir quién era y qué sentía, y me prohibí la primera vez, me prohibí mi primer amor, incluso mi primer desamor. Es necesario vivir libremente. A ese adolescente le diría que se va a sorprender de la cantidad de gente que le va a querer, que le va a arropar, que va a estar a su lado y que nadie tenga miedo a sentir y a ser. No olvidemos que no solo se trata de amor, se trata de ser. Lo importante no es que lo digan porque han encontrado a alguien de quien se han enamorado, lo importante es que lo digan porque son, porque se sienten así y que sepan que ser siempre es hermoso y que sean siempre es algo maravilloso que jamás nadie debe ocultar.

 

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