Cultura Opinión

EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS

 

El escritor y sus fantasmas de Ernesto Sabato. Colección Austral

Leer las opiniones de Ernesto Sabato es como sacarse la lotería. Desde hace muchos años me ha obsesionado la literatura y siempre recuerdo su famosa reflexión acerca de la soledad. En el libro cuyo título comparten las míseras palabras de este artículo y su obra, concretamente en la página 107 —perdón por la exactitud— nos cuenta, apoyándose en las reflexiones de Bardiaeff: «El yo se refuerza en romper la soledad mediante intentos como el amor, el sexo, la vida social o el arte».

Sin irnos más lejos esto se podría trasladar al campo poético. No soy un experto en la materia, pero si les sirve de algo, me apasiona mucho y he dedicado estos últimos años a leer antologías poéticas de autores conocidos o no tan conocidos. Es realmente curiosa la importancia que se le puede llegar a dar al amor. Ese tema universal que todos tocan y palparon con la pluma y no solamente en el plano poético, sino también en cualquier tipo de expresión artística. La cantidad de lágrimas, problemas, penas, nostalgia que se esconden detrás de los versos son dignas de enmarcar. No obstante, quienes se acuerdan en ese instante, justamente en ese preciso instante, de la situación del poeta. La cantidad de soledad que alberga su composición o el falso amor que pueden vendernos hablando de un sentimiento que igual no existe o que si existe es fruto de su cabeza y de su inspiración momentánea.

Mientras escribo esto me acuerdo de Jesús García Sánchez y su aplaudido prólogo en Poemas de otros de Benedetti. Me gustaría recuperar sus exaltantes palabras: «Proponer el refugio en la palabra, hacer de la palabra una isla donde el escritor debe de atrincherarse y meditar, porque atrincherarse en la palabra viene a significar como dar la espalda a la realidad; hacerse fuerte en la palabra es hacerse débil en el contorno».  Con esto nos quiere transmitir que la poesía, o mejor dicho, un poema no vale nada si se descubren las circunstancias o ese falseamiento del autor. Esto es, puede perder su valor o no dependiendo justamente de ese atrincheramiento. ¿Cuál es su verdadero objetivo? Supongo que a día de hoy pocos filólogos o me atrevería a decir que ningún consumado de la lengua sería capaz de imaginar los porqués del miedo de Quevedo en su Salmo VI donde pregunta a Dios cuál es el infierno que su alma espera.

Por otro lado, uno de los autores al que cabe destacar es Jodorowski y su Poesía sin fin. En esta obra aplaudo la capacidad para hablar de todos los temas del mundo, ya que prácticamente no se le escapa ninguno. En Todas las piedras se comunica directamente con el lector en uno de sus Haikus o al menos es la sensación que produce:

«Lo que te digo aquí

aquí se queda

Me voy sin nada».

Además,  trata de quitarle importancia a lo que dice. Me recuerda al poeta que mencioné anteriormente. Me recuerda a Benedetti y sus poemas de otros. Esconderse en una persona ficticia para escribir algo que él por miedo no escribiría, pero que termina escribiendo, aunque con menos remordimiento de conciencia. Basta con recordar su poesía amorosa que perdurará en el tiempo y que a día de hoy es uno de los más citados en el mundo de las letras hispánicas:

«Y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

 

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

                     todavía».   

Desde el pesimismo de Céline o lo atormentado que se muestra Vila–Matas en sus entrevistas no había visto nada igual. Es decir, no se esconden en las palabras. Se pueden camuflar, sí. Sin embargo, mantienen esa relación con el receptor que muy pocos autores logran conseguir. Desde mi punto de vista, la escritura al igual que el sueño es insomnio, soledad y abandono. El hecho de tachar a muchos escritores como “tipos raros”, solitarios, antisociales (Allan Poe, por ejemplo), atormentados, inseguros, etc. no es nada nuevo.

Las mejores obras, los mejores poemas y los mejores aforismos de la historia han salido probablemente de momentos de soledad, de infortunios y, sobre todo, momentos en los que los propios escritores sacan a pasear sus fantasmas. Seguramente, allí radique la inspiración de la que tanto hablan. En el simple hecho de dejar de ser tú, sacar tus fantasmas de paseo y convertirte en otro. Recordad lo que nos dice Toteking en Búnker: viajar a tus recuerdos es buscar pelea.

2 comments on “EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS

  1. florencia ardiles saez

    ¡genial!

    Le gusta a 1 persona

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