Medicina y ética, el dilema de un futuro incierto

Fuente: El País

No cabe duda de que la medicina supone uno de los progresos más importantes, admirables y fructuosos conseguidos por el ser humano. Ha logrado alargar notablemente nuestras vidas y es el mayor aliado de nuestra salud.

Pero desde un punto de vista científico y evolutivo, largoplacista; obviando además la ética y el magno beneficio que ha traído consigo la medicina, en un futuro distópico y tremendamente alejado de la realidad actual, su excesivo uso y progreso podría no ser tan productivo como pensamos y derivar en la proliferación de enfermedades con las que gracias al avance podamos convivir, aunque quién sabe si sometidos a máquinas y medicamentos.

La medicina, hasta día de hoy, ha conseguido transgredir la arbitraria selección natural, propia de un mundo dominado por los instintos e incomprensible, en una sociedad donde prima la razón, donde todo el mundo tiene el mismo derecho a la vida. Pero de nuevo, sin criticar lo brillante de este hecho, truncar la naturaleza evolutiva de las especies no siempre resulta beneficioso.

Evolución, la supervivencia del más apto
Fuente: IES El Carrascal

En la actualidad, se pueden ver consecuencias de la acción del ser humano sobre la evolución como la existencia del perro Bulldog: una raza que convive con dificultades de movilidad originadas por su displasia o problemas respiratorios derivados de su braquicefalia, cualidad que obliga también a que la mayoría de ellos nazcan por cesárea. El ser humano mantiene vivo a un perro al que la naturaleza no hubiese permitido existir, al igual que lo hace con muchas aves domésticas que no sobrevivirían en un mundo abierto; llevándolos a una vida de cuestionable dignidad, pero a una vida, en definitiva.

Bulldog Inglés
Fuente: ExpertoAnimal

Nosotros mismos nos vemos también afectados, aunque momentáneamente y en menor medida, con el constante desarrollo creciente de problemas de visión hereditarios tales como la miopía o la herencia genética de enfermedades que conseguimos combatir. Pero en un futuro, toda nuestra acción, ¿qué podrá deparar?

En este contexto surgirá un dilema, hoy en día inabarcable en la praxis de la medicina, entre la ética y la práctica, entre condenar genéticamente a la humanidad a una vida subordinada a la medicina (¿e indigna?), o paliar estos problemas mediante la reproducción de los individuos más capaces; efectivamente, me refiero a la repugnante eugenesia, unida a una  intervención genética que aplacase enfermedades: una actuación, lamentable desde cualquier punto de vista ético, que dividiría la humanidad en dos razas, pero ¿práctica?, donde se abandonaría la vida de personas justificándolo en condiciones físicas para el beneficio conjunto.

Fuente: El País

Ese dilema es el que, en una distopía, siguiendo la inercia actual de la medicina, podría estar esperando a la humanidad, y es tan inconcluso que quién sabe en qué podría devenir. Aunque la realidad actual es que medicina y ética ya van de la mano, y en estos tiempos más que nunca, pues se está presentando el “dilema del triaje”: en un sistema sanitario desbordado, se ha de elegir qué individuo tiene prioridad para ser atendido, algo que está ocurriendo de forma más o menos visible en las circunstancias actuales. La ética, la práctica y la medicina son los ingredientes esenciales de algunos de los dilemas más interesantes a los que se puede enfrentar la humanidad, y aunque no se obtenga una conclusión precisa, merece la pena divagar sobre ellos.