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Un 13 en solidaridad

Dicen que las adversidades sacan lo mejor y lo peor de cada uno. En plena crisis de este virus (que no voy ni a nombrar porque ya ha robado suficientes titulares y este artículo no va de eso), tres estudiantes de Ade y Marketing de la Universidad Rey Juan Carlos han conseguido sacar lo mejor de ellas y de nosotros para ayudar a los trece niños del orfanato Faraja Farijika, en Moshi (Tanzania). Para un trabajo de la asignatura de Marketing Estratégico; Llanos, Claudia y Natalia tenían que asociarse a una causa que ya existiera y llevarles el marketing. Así fue cómo empezó todo, y cómo un simple trabajo en grupo se convirtió en algo mucho más grande.

Así nos lo cuenta Llanos, una de las tres estudiantes: “No sabíamos de qué hacerlo, todos los grupos de clase ya tenían trabajo menos nosotras, y entonces a Claudia se le ocurrió la idea. Tenía un amigo, Asier, que estaba en Tanzania de voluntario, se puso en contacto con él y le preguntó si necesitaban algo de ayuda allí. Justo estaba intentando sacar a los niños del orfanato para llevarles a un internado, entonces no dudamos en ayudarle, era una causa bonita que no tenía nada de marketing”.

Así pues, a través de una cuenta que crearon en Instagram (@lostrece_), dieron a conocer la historia de estos trece niños: Mathew, Pascal o Pascalito, Elisha, Damian, Jovin, Alen, Deborah, Baraka, Emmanuel, Jackline, Suzan, Jasmin y Verónica. 

El objetivo de la causa es recaudar dinero para enviar a los trece niños a la vez a un internado y cerrar el orfanato donde están actualmente. Este orfanato se encuentra en pésimas condiciones. Duermen en dos dormitorios separados niños y niñas, donde cualquier persona ajena al orfanato puede entrar al dormitorio de las niñas. Comparten entre 20 personas un agujero en el suelo como baño, su cuarto de juegos es donde se almacena la basura y reciben para comer un trozo de pan y un té por la mañana y, por la tarde, una porción de arroz o ugali (gacha de maíz) podrido y lleno de bichos. Es por ello que la prioridad es sacar a los niños y cerrarlo inmediatamente, para que ningún niño tenga que vivir lo que los trece han vivido. 

El internado al que quieren enviarlos en cambio es un sitio limpio, con patio, dormitorios y biblioteca donde recibirán tres comidas al día preparadas en una cocina limpia. El precio anual por niño es de 1.000$, e incluye libros, material escolar, uniforme, camas, servicio de lavandería, atención y educación. Una voluntaria ya se está haciendo cargo de la estancia de seis de esos niños, por lo que necesitan 7.000$ dólares más para enviar a los otros siete.

“Nuestro plan inicial era hacer la cuenta de Instagram dando a conocer a los niños, lo que pasa es que, íbamos a hacer dos eventos donde todo lo recaudado iría a la causa, uno en la Universidad con música y bebida y el otro iba a ser un torneo de voleibol. Pero claro, con esta situación todo se fastidió, así que pensamos que lo que teníamos que hacer era patrocinar mucho a través de las redes sociales y fue cuando se nos ocurrió la idea de la publicación. Esto consistía en que por cada vez que se compartiera la foto, donaríamos 10 céntimos. Pensábamos que como mucho lo iban a subir 300 personas, pero lo habrán subido alrededor de… no sé… 40.000 personas”. 

Captura de pantalla (2)_LI
Captura de la publicación en Instagram @lostrece_

Lo que empezó siendo una cuenta apoyada por familiares y amigos ahora suma más de 45.000 personas. Durante el pasado lunes 20 y martes 21 de abril, Instagram se inundó de stories compartiendo la publicación. Incluso influencers como Blanca Pombo o Anita Antolín compartieron la imagen, que supera los 200.000 “me gusta”. Gracias a la ayuda de amigos y familiares consiguieron recaudar un total de 2.181€ en 24 horas; y además, el crowdfunding (con link en su biografía de Instagram) recibió 50 donaciones de particulares llegando a los 431€.

No sé qué nota les pondrán finalmente a estas tres jóvenes en Marketing Estratégico, pero lo cierto es que el 10 (o mejor dicho el 13) en solidaridad ya se lo han ganado. Este es un claro ejemplo de que cada acción, por pequeña que parezca, puede tener una repercusión muy grande. Sin embargo, este trabajo no termina cuando la profesora envíe la nota a través del Aula Virtual. Voluntarios como Asier van a seguir cuidando de los 13 para garantizarles cuidados, educación, y lo más importante, cariño; por lo que toda ayuda cuenta y será bien recibida. 

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