Amar en tiempos de coronavirus

El amor es el sentimiento, que como se suele decir, mueve el mundo. Un mundo el cual una pandemia ha parado en seco. Pero no por ello vamos a decir que la gente ha dejado de amar, ¿no?

Lo cierto es que este sentimiento pasa por uno de los momentos más extraños que se hayan acontecido en nuestra historia reciente. Nadie esperaba que de un mes a otro los enamorados dejarían de tomar los bancos del paseo, las mesas del restaurante, o el lugar en la cama el uno al lado del otro.

El encierro se puede ver como una prueba más sobre este sentimiento que constantemente se está en tela de juicio. En estos momentos nos damos cuenta de lo primario y natural que sigue siendo el ser humano, y si no lo crees, párate y pregúntate a ti mismo qué estarías dispuesto a hacer ahora mismo por un beso o un abrazo de los que más quieres, seguro que algo grande y sacrificado.

Al fin y al cabo, las consecuencias de la COVID-19 se podrían resumir en una palabra, sacrificio. Nadie sabía que los besos tendrían fecha de expiración, mucho menos que el calor de los abrazos se iba a sustituir por el de un móvil sobrecalentado de estar tantas horas encendido, o que una noche de pasión se iba a sustituir por conversaciones susurrantes con la almohada sobre lo mucho que lo echas de menos.

Una inmolación de los derechos más pasionales que obliga a reestructurar la manera de amar. Fraguando las nuevas “tele-relaciónes” basadas en el interés, ganas y confianza de que todo va a salir bien.

Sin interés no vamos a ningún lado

Demostrar interés es esencial, y más en tiempos de coronavirus. Siempre se ha dicho eso de que el interés engancha, ¿a quién no le gusta tener a una persona al lado que se preocupa por cómo estáis tú y los tuyos? No todas las personas son iguales, pero en momentos en los que sabes que las fuerzas pueden flaquear por cualquier lado, es importante tener presente que hay una persona ahí para levantarte en el momento en el que caigas, para sacar una sonrisa en el momento que más lo necesitas o para reíros juntos de cualquier mínima absurdez.

La positividad, el cariño y el apoyo son el único camino que nos queda para salir de esta dura realidad, deseando devolver algún día todos los abrazos, besos y cariños que en algún momento se los robó la almohada.

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