Deportes Opinión

Cuatro decepciones y un parón

Un 6 de Junio de 2015 el Barça logró su quinta liga de campeones en una de sus mejores temporadas de los últimos años. Una temporada, la 2014-2015, que fue redondeada a la perfección al añadirse la Liga española y la Copa del Rey. El equipo que alcanzó la gloria, gracias a la plenitud física de un fantástico tridente de ataque formado por Messi, Neymar y Luis Suárez, junto a veteranos como Xavi, Iniesta y Dani Alves y bajo la dirección del actual seleccionador español Luis Enrique fue capaz de repetir el triplete conseguido en el 2009 con el legendario conjunto entrenado por Pep Guardiola.

El camino para el éxito europeo, principalmente en la fase eliminatoria, recordemos que no fue nada fácil. El equipo se cruzó con los que fueron en aquel momento los cuatro campeones de las cuatro ligas más importantes de Europa: Manchester City (Inglaterra) en octavos de final, Paris Saint-Germain (Francia) en los cuartos de final, Bayern de Munich (Alemania) en semifinales y en la final la Juventus de Turín (Italia). La final celebrada en el imponente Estadio Olímpico de Berlín quedará en la memoria de todos los barcelonistas como una victoria merecida de principio a fin. Los goles de Rakitic, Suárez y Neymar bastaron para apear del título a una Juventus que también optaba a conseguir el triplete. En ese mismo año ganó sus dos competiciones domésticas.

Desde aquella tarde noche de junio, se repiten los rostros cabizbajos. Ha quedado más que demostrado que este Barcelona está gafado en la máxima competición continental. Las cuatro siguientes ediciones están plagadas de decepciones asociadas a bajones físicos, irregularidad en el juego, malas decisiones técnicas (tanto de Luis Enrique como posteriormente Ernesto Valverde) o simplemente una plantilla demasiado corta y muy quemada. Por encima de todos estos, aparece el principal motivo que percibo de esta racha negativa, teniendo en cuenta que tenemos a un jugador de tal calibre como Messi. El Barça de estos últimos cinco años padece de un miedo escénico realmente preocupante, ese miedo escénico ha sido letal en todas los encuentros fuera de casa. Esa pérdida de fuelle en campo contrario, se refleja en paupérrimos datos como por ejemplo, que un delantero centro titularísimo como es Luis Suárez lleva sin anotar fuera de casa en Champions desde la fase de grupos de la 2015-2016.

Tirando así de memoria, el Barcelona en la edición que defendía título, naufragó en el Calderón (2-0) llevando una ligerísima ventaja de 2-1 en el Camp Nou. El primer descalabro, aunque este fue claramente el menos sonrojante. Al año siguiente el Barcelona empata en casa tras caerle un 3-0 en contra en Turín, en la ida de cuartos de final contra la Juventus. Una demostración en todo su esplendor, de cómo el Barcelona se transforma en un equipo totalmente endeble. Mención aparte en que en esa misma temporada, se llevó en octavos, otro duro correctivo en el campo del PSG (4-0) en la ida de octavos y que logró la enorme proeza de remontar en el Camp Nou con una descomunal goleada (6-1). Eso sí, al titánico esfuerzo del equipo, hay que añadirle una infame actuación de los parisinos y un arbitraje que apartando colores a un lado, fue claramente “casero”.

Dani Alves, en la Juventus, consuela a Neymar por la eliminación del Barça Fuente: Diario As

Un Luis Enrique desgastado se marcha en junio de 2017 y aterriza Ernesto Valverde. Una convincente liga doméstica en la que el Barça solo perdió un partido (en la última jornada), colocaba al equipo entre los favoritos. No cayó esa breva, llegaron los cuartos de final y con él, otro monumental fiasco. Podemos decir que “el Barça se cayó con todo el equipo” en un partido donde la Roma, regresó a la élite europea goleando 3-0. Incluso en ese partido el Barcelona ni tiró entre los tres palos. Y por fín, nos situamos en la temporada anterior. Una ida de semifinales engañosa porque el Barça venciendo con un 3-0 pero no me convenció de que la final ya estaba sellada. El desbordante ataque del Liverpool de la 2018-2019 fue el último y el primer equipo en mucho tiempo que visita el Camp Nou y que controló el ritmo de partido a pesar de que acabaran goleados. La infinita calidad de Messi nos volvió a salvar en la ida, no lo fue, sin embargo, en la vuelta. Mis malos augurios se hicieron realidad cuando el equipo se la vuelve a pegar más fuerte que nunca (Liverpool 4 Barcelona 0). Otra vez lejos de casa.

Jugadores del Barça resignados por la goleada de la Roma. 2018 Fuente: Infobae
Jugadores del Liverpool celebran el gol que otorga el pase a la final. 2019 Fuente: Marca.com

Cuatro derrotas fuera de casa han propiciado que el Barcelona no haya logrado la sexta Liga de Campeones. Las formas en las que cayeron son las que provocan esa falta de confianza en las eliminatorias a doble partido. La pandemia ha paralizado esta edición cuando quedaban cuatro partidos de vuelta de octavos de final por disputarse. A falta de confirmación oficial, la Champions se reanudaría en verano, cuando concluyan las ligas locales. No se sabe oficialmente cómo, ni donde, pero sí que se tiene intención de ser sin público. Aún así, el 17 de junio es la fecha clave en la que saldremos de dudas. El Barça es uno de los equipos que le quedan por jugar la vuelta. Poniéndonos en el caso en el que pase a cuartos (trajo de Nápoles un 1-1) y se opte por un final a 8 en una única sede (opción bastante lógica), dejo la pregunta: ¿Será 2020 el año de la redención?

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