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Pablo Alborán: “Necesito ser más feliz”

El malagueño pone punto final a años de rumores, fotografías y especulaciones acerca de su orientación sexual con un video de que dura algo mas de tres minutos. En él, nos entreabre la puerta de su vida privada, algo a lo que no nos tiene muy acostumbrados.  Pero, ¿fueron del todo sinceras sus palabras?

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Fuente: Instagram @pabloalboran

“Como sabéis el mundo nos está dejando algunas noticias agridulces, todos nos sentimos extraños y nos replanteamos la vida, el trabajo, lo que nos hace feliz y lo que no”. Así comienza el video que el cantante publicó en su Instagram el día 17 de junio para contar abiertamente al mundo que es gay. Y es que tiene razón. La cuarentena nos ha dejado a todos un poco trastocados, pero nos ha servido para ordenar todo aquello que andaba enredado en nuestra cabeza. Para darnos cuenta de lo que queremos y lo que no en nuestras vidas.

El cantante, tal y como afirma en el video, considera que durante este tiempo nos hemos olvidado del amor, “de ese que nos une y nos hace más fuertes”. Quizás sea cierto y muchas veces olvidemos el verdadero sentido de la vida. Quizás nos pase a todos y sea algo tan intrínsecamente humano que incluso hasta al propio Pablo, uno los cantautores mas sensibleros del panorama español también se le haya olvidado. Quizás por ello, lleve casi diez años escribiendo canciones heteronormativas, ocultando su verdadero ser por miedo. Miedo a ser él mismo, al prejuicio y a la industria. Miedo a una caída en sus ventas, miedo a no llenar conciertos. Tal y como le ocurrió Marc Anthony que, tras reconocer abiertamente su homosexualidad, su (por entonces) último disco no alcanzó el éxito esperado, pasando por Estados Unidos sin pena ni gloria.

Y es que no podemos olvidar el rumbo que ha adoptado la industria musical durante estos últimos años. El público ya no solo busca buenas canciones. Ellos quieren un rostro, un icono. Un personaje al que puedan venerar. Por eso ya no solo vale con ser guapo. Ahora el joven Pablo, al que las chicas le tiraban bragas en sus conciertos, ha desaparecido. El chico que las encandilaba y las hacia soñar con que algún día podrían ser ellas a quienes cantaría esas canciones, se ha esfumado en un video de unos escasos tres minutos. Y podemos entonces suponer el por qué este video llega diez años tarde, sabiendo las consecuencias que un video así podría acarrear al cantante.

Y es entonces cuando llega la noticia: “Estoy aquí para contaros que soy homosexual. Que no pasa nada. Que la vida sigue igual y que yo necesito ser un poquito más feliz de lo que ya era”. Y de todos los argumentos que podría habernos dado, escogió el mejor. Necesita ser aún más feliz. Esa felicidad de poder ser, de poder expresarse como quiera. De poder salir a la calle de la mano de quien quiera. De poder (por fin) cambiar el género en sus canciones y en vez de ser “ella” quizás sea un “él”.

Y necesita. Del verbo necesitar. Una palabra que denota un impulso incontrolable, casi involuntario para conseguir satisfacerse. Es algo complicado de entender, a menos que hayas pasado por lo mismo. Pero el caso es que todos podemos llegar a empatizar cuando escuchamos a alguien decir que necesita algo. Y Pablo podría haber dado muchos argumentos, pero al decir que lo necesita también manifiesta rebeldía, imposición. Él es, y no hay carrera, ni industria, ni dinero que pueda parar lo que dentro de él existe.

Alborán además confiesa que su círculo cercano ya era conocedor de su verdadero “yo”. Solo faltaba que sus fans, aquellos que han estado siempre, pudieran conocer un poco más a este autor del que sabemos muy poco acerca de su vida personal. Solo faltaban sus seguidores, aquellos que esperaron pacientes durante un retiro de dos años de duración. Retiro que hoy podemos comprender mejor, ya que en aquel momento sus argumentos no llegaron a ser lo suficientemente claros.

Allá por el 2017, el malagueño necesitó un descanso, estaba abrumado. Pero él mismo reconoció que no se trataba de pánico escénico ni mucho menos. “Simplemente era una cuestión de que tenía que hacer un impás, porque yo soy mi peor enemigo. Bueno, lo era, ya no lo soy”, según afirmó en el Hormiguero, su primera entrevista después de esos dos años.

Pero entonces, en el video comenta algo que creo que a todos nos chirrió. “Me he sentido arropado y acompañado a la hora de cumplir cada uno de mis sueños. En mi trabajo, entre mis amigos, en mi compañía de discos, en Warner, jamás me sentí odiado ni discriminado por ser yo”.

Si el cantante ya era libre en todos sus círculos, ¿por qué no se atrevió a dar el paso con sus fans? Si su productora nunca le juzgó, ¿por qué seguía escribiendo letras heteronormativas?, ¿Por qué no era sincero consigo mismo en sus letras? No me gustaría empañar dicha declaración de amor universal, pero si en algo se le puede criticar al andaluz es en negar la homofobia latente en esta y en otras muchas industrias.

Faltaría más decir que todos necesitamos nuestros propios tiempos. Debe existir mucha comunicación con uno mismo para descubrirnos. Es necesario mucho tiempo para entendernos y respetarnos. Y todavía mucho más para querernos. El crecimiento personal es algo que no puede ser medido ni comparado entre otros. Mucho menos juzgado. Pero considero que a todos nos falto un poco de crítica a una industria machista y homófoba, en donde ha quedado demostrado con muchos cantantes como Ricky Martín, Sam Smith o Troye Sivan.

“La música es libre y quiero sentirme igual de libre que mis canciones” asegura el cantante. ¿Quizás sea este el inicio de un nuevo camino en la carrera del malagueño? Podría ser, ya que sutilmente introduce comentarios acerca de su nuevo disco, el cual afirma que será “un disco muy especial”. Y por dichas afirmaciones Alborán ha recibido multitud de críticas en redes sociales. Y razón no les falta a los internautas.

Algunos acusan al cantante de hacer marketing con su orientación sexual. Un video tan íntimo, humano y real no debería estar tildado de connotaciones comerciales acerca de su próxima obra. Y es lógico que al malagueño se le sume tras este video una gran parte del colectivo LGTBIQ+, pero, ¿realmente era el momento para adelantarnos un avance de su último disco? Sin duda, esto resta humanidad y veracidad a su mensaje.

Sin embargo, Pablo Alborán es uno de los últimos cantantes que alza su voz para ser el mismo. Consciente o no, Pablo Alborán ha puesto su granito de arena en la lucha por la normalización de un colectivo que durante toda la historia ha sido oprimido, silenciado e invisibilizado. Pero hoy Pablo se deja ver. Con siete millones de reproducciones y 180.000 comentarios el malagueño satisface su necesidad. Y a su vez, ha ayudado a despertar la necesidad de aquellos que no se atrevían a entenderse, respetarse y sobre todo a quererse.

“Y a vivir, que la vida se va”

  • Pablo Alboran, 2020

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