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Una década de la gloria eterna

Todo comienza en un mes de junio en Sudáfrica. España era vigente campeona de Europa con Luis Aragónes al frente. Era una de las candidatas a hacerse con el título de campeona del mundo. Un título ansiado y deseado por todos.

Llegábamos a Sudáfrica de la mano de nuestro querido y alabado Vicente del Bosque que cogía la batuta de ‘El Sabio de Hortaleza’. Un entrenador que consiguió introducir un estilo de juego, nuestro ‘Tiki Taka’. Dinamismo, movimiento constante de balón, posesión, entre otros muchos aspectos. Este estilo de juego permitía soñar a todos los españoles, permitía creer en la victoria y permitía dejar los problemas individuales de cada uno a un lado para disfrutar durante 90 minutos de pura magia y espectáculo.

Como dijo Carlos Martínez durante la transmisión del primer partido de España en el Mundial, España tenía línea por línea el mayor peso en quilates. Aún así, todo comenzó con una amarga sorpresa tras un rocambolesco gol de Gelson Fernandes ante Suiza. Una derrota que nadie esperaba y que España no mereció bajo ningún concepto. A día de hoy, no se puede explicar un gol con tal mala suerte.

Después de ese partido todo pareció rodado y España comenzó a encadenar victorias derrotando a selecciones como Portugal y Paraguay plantándose en semifinales ante la máxima favorita del torneo, Alemania.

El combinado alemán salió algo dormido al partido sin apenas juego ni estilo, únicamente amparados por el balón parado. Una estrategia que curiosamente tendría efecto, pero en su contra. Los saques de esquina se convirtieron en armas de doble filo. Las faltas, daba igual desde donde estuvieran lanzadas, provocaban un runrún de peligro contante entre todos los aficionados. Se sucedieron una y otra vez, hasta que en un saque de esquina, Puyol se alzó entre los defensas germanos y lanzó un testarazo mandando el balón a la red. En ese momento eramos conocedores del valor del gol y de lo que podía llegar a suponer si mantenían el resultado, una final de la copa del mundo. Permitía soñar, pero con los pies en la tierra ya que todavía restaba practicamente media hora de partido. El partido concluyó y estábamos en la final de una Copa del Mundo de fútbol por primera vez.

Faltaba escalar un peldaño para levantar y mimar ese preciado tesoro. Nuestra rival, Holanda que derrotó a Uruguay de manera ajustada (2-3). Se palpaba un ambiente nervioso en los instantes previos a la cita. Ambas selecciones estaban a 90 minutos de alcanzar la gloria eterna como deportistas. Ambos conjuntos comenzaron dubitativos, pero con algo claro, la victoria. España se dedicó a triangular y a enseñar el ‘Tiki Taka’ lo que había demostrado a lo largo del torneo, mientras que Holanda se dedicó a dar palos a diestro y siniestro sin ser sancionados por un polémico Howard Webb. El partido trasncurría sin apenas mucho peligro hasta que en el minuto 61 de aquella final, Robben, por arte de magia, se plantó solo delante de nuestro santo Iker Casillas. Justo antes de soltar el latigazo, el partido parecía detenerse y España entera contuvo la respiración durante segundos. Segundos de ansiedad, de angustia que se hicieron eternos y que terminaron tras el despeje con el pie de Iker mandando el esférico a corner.

Fuente: Marca

El partido se fue a la prórroga y las ocasiones de ambos equipos se sucedieron dando lugar a una serie de impreciones causadas por el ansia de alcanzar la gloria. Pero todo cambio tras una jugada estrepitosa donde tras casi tropezarse, Navas, pasó el balón a Torres. Este colgó el cuero al balcón del área buscando al mago de Fuentealbilla, el pueblo más conocido el 11 de julio de 2010. El centro fue rechazado rechazado, pero inmediatamente el balón llegó a Cesc que pasó el esférico de nuevo al protagonista de la noche, Iniesta, que aprovechando el bote, se la acomodó y disparó un derechazo de volea al fondo de las mallas de la portería de Stekelenburg. Ya estaba hecho, eramos campeones del Mundial a falta de escasos 5 minutos incluyendo el añadido. España se convirtió en campeona del Mundial de Sudáfrica y el Waka waka de Shakira se convirtió en nuestro segundo himno.

Fuente: Mundo Deportivo

Hoy se cumplen diez años de una de las mayores hazañas de la historia del deporte de España. Un éxito conseguido por una selección compuesta de 23 jugadores capitaneados por Vicente del Bosque y su staff en los que cada uno tuvo un lugar más o menos importante, pero lo tuvo. Sin cualquiera de ellos este hito podría no haberse llevado a cabo. Gracias a todos ellos, gracias a la que ha sido la mejor camada de nuestra historia, España se consagró como vanguardia en el mundo del fútbol en un día como hoy hace diez años.

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