Opinión

Librepensadores™

¿Alguna vez has pensado en que pueden tener en común Platón, Aristóteles y Lilo y Stitch? Bueno, hace 2500 años los griegos utilizaban el término «idiotés» para referirse a aquel que no se interesaba por la política. Los helenos llegaron a una conclusión que, vista con perspectiva, parece obvia: vivimos en sociedad. Por otro lado, nuestro alienígena azul favorito y su fiel amiga hawaiana conquistaron nuestros corazones con su «Ohana» que, en esencia, parte de la misma idea. No obstante, a día de hoy sigue existiendo gente que no parece haber visto el clásico de Disney, o leído La República, de Platón (¿quién no lo ha hecho?).

¿Te consideras apolítico? ¿En 2020? Bueno, quizá deberías replanteártelo. Cada mínimo gesto de tu vida tiene o tendrá una consecuencia política, te guste o no, porque vives dentro de una comunidad. Incluso antes de nacer, ya existe. Es anterior a nosotros y se remonta tan atrás en el tiempo que ni siquiera podrían darte una fecha exacta de cuando empezó. Si no nos preocupamos por lo que ocurre en ella, implica directamente que estamos abandonando a la deriva una parte de nuestro propio ser. Considerarse apolítico es un sin sentido en cualquier época de la Historia, pero, ¿en la de la democracia representativa y los cambios sociales por los derechos humanos? La igualdad de género, racial o la lucha por los derechos LGTB… Es decir, el siglo XXI es el siglo del posicionamiento. Ya lo fue en gran medida la segunda mitad del XX, y ni siquiera se había puesto sobre la mesa mediática la mitad de las cosas por las que el cuñado de turno berrea en las sobremesas de Navidad. Nadie pide que se milite en el PCE, simplemente, no sé, que se sea humano. Hakuna Matata, hermano.

Los apolíticos, en realidad, solo se merecen una pasada por encima. En el fondo, es comprensible que en un mundo tan desinformado como en el que vivimos, junto a la creciente, violenta y virulenta tensión política, mucha gente prefiera no posicionarse por miedo al rechazo de unos o por no tener ganas de enfrentarse a otros. No obstante…

Se dice del librepensador que es aquel que, alejado de todo dogma, busca llegar a conclusiones propias mediante el uso de la razón. Ahora bien, es interesante que en España los que se hacen llamar así y defienden su independencia política sean los mismos que defiendan abiertamente al señor con bigote que nos metió en una guerra. No por nada, pero existen pocas cosas más ideológicas que la guerra. Al menos espero que lo hagan porque, mientras hacía eso, introdujo el padel en España. A algo tienen que jugar los pijos cuando el campo de golf está cerrado.

Parece hasta gracioso investigar un poco sobre lo que hacen, pero sobre todo lo que dicen, para darte cuenta de que tienen muy poco de libres y, en algún caso, nada de pensadores. Proliferan en las redes sociales, o se abren canales de Youtube, embutidos en tirantes trajes de licra blanca. Dicen no seguir a ningún partido o ideas, y se creen que eso les da algún tipo de superioridad moral; pero, al mismo tiempo, al 8M lo llaman ‘la Marcha de las Feminazis’ y al gobierno de coalición ‘Satánica artimaña socialcomunista comeniños asesinamojas bolivariana’ y todos los adjetivos que apetezcan. Es un juego muy divertido: «¡Crea tu propio nombre para el gobierno! ¡Solo tienes que tirar de la ruleta, y mirar lo que sale en la lista de insultos proporcionada por OKDiario! ¡Es de Bi, Bi, Bizak!». Lo mejor es que, cuando la gente empieza a llamarles nazis por, bueno, no sé, decir que sería útil que la policía cosa a tiros a los okupas por atacar la sagrada propiedad privada, se ponen dignos. Luego pasa lo que pasa: haces un vídeo criticando a un partido de extrema derecha (porque te da cosa que te identifiquen con ellos, no vaya a caerse tu careta de librepensadorTM) y te encuentras que toda tu audiencia se enfada contigo porque, anda, ¡si es que les va ese partido! Cría cuervos y te sacarán los ojos.

Muchos se amparan en la ya tocada libertad de expresión, porque piensan que tener libertad para decir algo significa que todo se puede decir. No obstante, al igual que tienes libertad para andar por la calle, no significa que puedas utilizar esa libertad para matar o robar a otro. Y eso no significa que nadie esté coartando tu libertad, ojo. No existe ninguna izquierda demoníaca que este intentando crear un discurso único. Simple y llanamente se intenta hacer entender que, por ejemplo, defender que determinados grupos de personas que no se acoplan al arquetipo del hombre, blanco y heterosexual son inferiores por no serlo, está mal; como defender los genocidios sobre Palestina argumentando que un Estado tiene derecho a defender sus fronteras. No es lo mismo decir «a mí me gusta el color rojo, pero el verde me parece una mierda», que decir «a mí me gustan los blancos, a los negros los exterminaría a todos». No es tan difícil de entender. Existen unos límites, : es de sentido común. Y pensar lo contrario no te convierte en un librepensador; lo más posible es que te convierta en un imbécil.

No quisiera parecerme a esos que inventan citas de personajes célebres del siglo XXI para atacar a determinados movimientos, pero ¿no fue Gandhi el que dijo «Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos librepensadores?».

0 comments on “Librepensadores™

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: