Opinión Política

Chiringuitos y ladrillo o innovación y emprendimiento

En pleno verano, nos encontramos ante un paisaje de todo menos veraniego. El cielo se encuentra encapotado por culpa de un virus que ha teñido el cielo en un color negruzco, triste que solo deja pasar unos pocos haces de luces que son lo que afortunadamente nos mantiene vivos. 

Debido a la crisis mundial en la que nos encontramos por causa del COVID-19, estamos viendo como la Unión Europea no está sabiendo actuar de manera conjunta. Tal y como recalcó el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, este virus se ha presentando como un desafío sin precedentes en toda la Unión Europea y está perturbando las vidas, las sociedades y la economía. Lo que le ha faltado señalar, es la brecha que ha generado esta crisis entre los países del norte y del sur de la Unión Europea.

Para paliar los efectos de esta tormenta, los países europeos en un primer lugar se dividieron entre los del norte y los del sur. Entre ellos existía una diferencia abismal, el reparto de las ayudas económicas y las condiciones de estas. Los países del norte abogaban que cada país reparase en la medida que pudiese en solitario las consecuencias del virus. Ellos achacaban a los países del sur como Italia, España o Grecia, que gastaban más de lo que podían general y que por ello tenían una deuda desorbitada. Además afirmaban que no se podían permitir ayudar a otros países, ya que entrarían en una recesión descomunal, además de aumentar su deuda, por culpa del descontrol económico que los países sureños europeos habían llevado a cabo durante los último años. 

Es por ello que entre otras medidas, la Comisión anunciase el Reglamento (UE) Nº 1301/2013, el Reglamento (UE) Nº 1303/2013 y el Reglamento (UE) Nº 508/2014, con el objetivo de apoyar a los Estados miembros durante la pandemia de COVID-19 y poner a disposición 37.000 millones de euros de fondos de la UE. Lo que se les ha olvidado decir es que ese dinero proviene de fondos estructurales, lo que significa que los países progresivamente dejarían de percibir dinero de ese fondo en un futuro. Una ayuda necesaria con trampa, que no ha gustado a los países del sur, y que ha relajado a los países del norte de Europa.

Para evitar que este temporal se estanque sobre nuestras cabezas, la Unión Europea in extremis, ha decidido actuar y así evitar el declive del viejo continente. En concreto para nuestro país, ha asignado a España una ayuda económica que ronda los 140.000 millones de euros, de los cuales 72.700 euros los recibiremos mediante en ayudas directas. Este plan de rescate tendrá una duración de tres años y se enmarcará dentro del presupuesto europeo de 1.074 billones de euros para 2021-2027, según ha señalado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Esta financiación a fondo perdido es un tipo especial en el que no se exige la devolución del dinero, tampoco hay intereses ni comisiones de ningún tipo. Sin embargo, sí se necesita justificar a qué se van a destinar los fondos concedidos.. En cambio, y como es lógico, el resto de la partida económica dada a los países europeos tendrían que estar destinadas a partidas concretas y bajo altos niveles de control y vigilancia.

Aunque es verdad que nos encontramos ante una crisis sin precedentes, no es menos cierto que España tiene una oportunidad de oro para reinventarse. Ya es hora de dejar el ladrillo y ser un una economía de sangría y chiringuitos. No podemos seguir siendo el país que somos, y menos si queremos ser una de las columnas vertebrales de la Unión Europea. 

Por ello debemos de cambiar el chip de la “inversión vacacional” a una perspectiva más ambiciosa e innovadora. Muchas veces se nos olvida que nuestro país tiene las infraestructuras suficientes para desarrollar tecnología puntera, investigación médica, etc … Por tanto, utilicemos las ayudas para fomentar este tipo de sectores y así alejarnos de ser un país que solo interesa por sus playas y fiestas baratas. Hagamos que nuestros estudiantes se queden investigando en nuestro país, que otros jóvenes de otros países quieran emprender en España, y no solo nos visiten en verano salir de fiesta. 

Todo ello se resume en una simple fórmula: + inversión en I+D+I = Futuro prometedor. Es nuestro momento de decidir qué queremos ser, un país de chiringuitos o de innovación. 

1 comment on “Chiringuitos y ladrillo o innovación y emprendimiento

  1. Anónimo

    Exacto, debemos aprovechar para bajar impuestos y atraer inversión, dejar de financiar modelos productivos de bajo valor añadido e incentivar la producción de bienes y servicios de alto valor añadido, con la consecuente creación de riqueza y empleo.

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