Cultura

14 milímetros sobre Homeland Gone: “no es como una película que la gente tiene todo preparadísimo, realmente fue una locura”

14 milímetros (https://14milimetros.com/) es un proyecto fundado por Laura Lavinia y Alberto Rodriguez, actualmente cuenta con expertos en Oriente medio, Europa oriental, américa latina… como por ejemplo Boyan Tsonev especializado en Europa del este y actualmente centrado en Bielorrusia, escribiendo artículos muy acertados sobre la situación actual en dicho país. Hoy tenemos el enorme placer de hablar con sus dos fundadores sobre el documental que han sacado hace apenas unas semanas “Homeland Gone”, actualmente solo disponible en Amazon Prime y Guidedoc.tv

Un documental que nos sumerge de lleno en la realidad libanesa durante las protestas ocurridas a finales del años pasado y nos pone encima de la mesa a un país acogedor pero enormemente maltratado por sus dirigentes. 37% de paro juvenil, 3º país con mayor deuda externa del mundo y una sociedad dividida por la religión, son 3 puntos claves para entender la realidad libanesa. Obviamente este documental no ha pasdo de largo, y es que aparte de la gran acogida que ha tenido dentro de sus seguidores, a día de hoy el documental cuenta con dos victorias en la sección “mejor corto documental” en los festivales de KIMFF y PIMFF de Praga.

Pregunta: Vosotros a la hora de decidir volar a Líbano y hacer vuestro primer documental no tenéis ningún tipo de patrocinador y sois vosotros los que os tenéis que costear todos los gastos.

Laura: Sí, todo está hecho y pagado por nosotros, como somos un medio tan joven, ningún patrocinador sabía ni siquiera por quienes apostaría. Puede que el segundo documental tenga patrocinadores, no lo sabemos.

Alberto: Lo más cercano a patrocinio que hemos tenido fue lo del Crowdfunding para el documental de siria, pero eso ha sido para formalizar el equipo, porque tampoco lo queríamos meter en Líbano, porque la gente lo metió para Siria. El resto ha sido todo por nuestra cuenta.

L: Básicamente el sonido los micros y todo eso se compró con el dinero del crowdfunding, pero el resto todo es de nuestro bolsillo.

A: También hemos querido invertir más en equipo que en estar más tiempo en Líbano, porque queremos dar un producto que tenga una calidad profesional, no grabarlo con cualquier cámara o cualquier micrófono, queremos que sea profesional. Porque también nosotros queremos que el periodismo joven y un periodismo independiente no tiene por qué estar reñido con la calidad. Por ejemplo para estar en Amazon tú tienes que pasar dos filtros de control de calidad.

Laura Lavinia (Fundadora de 14 milímetros y directora del documental Homeland Gone)

Alberto Rodriguez, (fundador de 14 milimetros y director de Homeland Gone) / vía paisdistintopress.net

P: ¿Cómo era la actitud de los libaneses al veros allí? ¿Tuvisteis algún problema en ese sentido?

A: Uno que me quería cobrar…

L: Sí, pero eso era algo más puntual

A: Sí fue uno muy puntual, de hecho la gente estaba muy receptiva, incluso los soldados, los primeros días íbamos con más cuidado por si les sentaba mal ver ahí a unos extranjeros con una cámara grande, que va les daba absolutamente igual, muy abiertos y ya te digo, experiencias raras fue uno que además estaba un poco pirado que quería cobrarnos, pero nada, incluso la gente que estaba allí fue la que dijo “vete de aquí, no molestes”

L: Es que eso al final depende mucho de tu actitud, si tú vas con ganas de aprender y con ganas de escucharles te van a abrir la puerta de una manera totalmente diferente que si vas para hacerte la foto e irte, nosotros como al final siempre vamos con el fin de aprender nosotros también y escuchar a cuanta más gente mejor, ellos eso lo ven. Siempre nos han abierto la puerta tanto aquí, como en Líbano o como en Siria.

A: De hecho me acuerdo que en la plaza dónde estaban los manifestantes, casi  todo el trabajo lo haces con la cámara apagada porque tienes que hablar con la gente y ganar confianza, y enseguida ya estábamos pasando una noche con ellos, nos llevaban de un sitio a otro, nos presentaban a la gente… Si ven que vas receptivo no hay ningún problema, si tu tratas con respeto lo que están haciendo y no te pones a hacer el tonto, querer llamar la atención o ser el protagonista la gente es muy abierta y es muy receptiva a hablar contigo.

P-¿Seguís guardando relación con alguna persona con la que estuvisteis allí en Líbano o entrevistasteis?

L: Casi con todos, tenemos dos amigos que les hemos preguntado qué tal estaban con esto de la explosión, luego uno nos sigue manteniendo en su grupo en el que siguen actualizando como van las protestas y todo. Con los que no mantenemos esa relación es con la gente que hemos entrevistado a pie de calle que al final no se ha podido.

A: Bueno, con uno sí pero es más complicado. Al final allí las cosas pasan muy rápido, parpadeas, te lo pierdes. Y aunque el grueso de las manifestaciones fuese en una zona, esa zona estaba dividida en dos partes, que cada parte apoyaba a lo suyo, y en cada una pasaba una cosa distinta. Luego la seguridad privada de los ministros que te veían con la cámara y te hacían borrar, entonces tenía que ser todo muy rápido y no podías entretenerte demasiado. Realmente al final mantenemos contacto con la mayoría.

L: Pero porque Líbano es un país muy acogedor, la gente lo es, entonces cuando ellos te dan una entrevista, cuando se apagan las cámaras terminas hablando con ellos muchísimo más y se termina forjando una amistad, o al menos una relación distinta que no es tan fría.

A: Al final Beirut es más pequeño que Madrid, realmente es la capital de Líbano pero no es tan grande, entonces al final las caras te suenan y tú les suenas también. A lo mejor hay un día en el que a una persona te la encuentras, hablas cinco minutos, y al día siguiente estas con la cámara y grabamos. Al final hay muchas cosas que no hemos metido, por tema de duración, de que igual era confuso para uno persona que no estuviese metida en el tema, porque al final un documental es muy limitado.

P: ¿Vosotros cuando decidís viajar a Líbano lleváis algún tipo de guion? ¿Afecta la realidad, el día a día a lo que teníais planeado?

L: En este caso fuimos sin guion y sin saber siquiera que íbamos a hace. Alberto dijo “mira la que se está liando en Líbano”, entonces dijimos “vale, vamos a ver qué está pasando en Líbano”. Estuvimos allí un mes (más o menos) e hicimos el documental lo más rápido que se pudo hacer y estamos muy contentos con el resultado. Pero realmente fue muy complicado porque no seguíamos ninguna pauta, seguimos a la gente, veíamos lo que hacían, buscábamos distintos puntos de vista, estábamos a todas horas en la calle prácticamente, e incluso conocimos a un compañero (Jaime Rufino) que ahora ya es de 14 Milímetros. Jaime nos escribió por Twitter y nos dijo que él también estaba por Líbano si queréis os enseño como es Beirut, quedamos y desde ahí se sumó y nos ayudó en el documental, quiero decir que realmente no es como una película que la gente tiene todo preparadísimo, realmente fue una locura.

A: Nosotros realmente cuando fuimos a Líbano, fue aprovechando el contexto de un estallido social, además de antes ya conocíamos el tema, estábamos muy metidos. Aprovechando que teníamos que hacer unas reuniones para organizar el viaje a Siria, pues fuimos con la idea de ir una semana, lo que pasa es que al final conseguimos alargarlo y en un mes hicimos la pre-producción y la producción. A partir de la primera media semana, vimos que había algo muy interesante que contar, que daba juego además el tema y que no había nada con este estilo y este formato, ahí empezamos a pegar llamadas, realmente a nivel grabación fue poco más de una semana. Fue todo muy frenético, de hecho igual estábamos a las 12 de la noche que íbamos a descansar, porque habíamos volcado todo y estaban las baterías cargadas y de repente nos llamaban y nos decían que se estaba liando en un sitio, sal a la calle, vuelve a las 4 de la mañana… y después a las ocho hay una reunión.

L: Es más, hasta el último día a las 24:00 seguíamos grabando. Esa grabación no ha salido en el documental, pero básicamente estuvimos hasta las once, y el chico decía “joder, esta gente sí que está aquí trabajando, pero si os vais mañana”, pero era como un poquito más.

P: ¿Es “adictivo” estar ahí a pie de calle en las protestas y las manifestaciones?

L: Es genial, porque al final cada día es completamente distinto, tú puedes hacer tu plan y al día siguiente puedes tirarlo a la basura, no va a valer para nada, porque igual con quien quedaste no puede quedar, lo que esperabas no pasa… Por ejemplo una noche se suponía que iban a ver unas revueltas, fuimos a las 12 de la noche con la gente que iba a estar en la plaza, y al final no pasó nada, estuvimos dando vueltas esperando a la gente que iba a venir a “liarla”, pero realmente no pasó nada.

A: Luego el día que no iba a pasar nada fue cuando pasó, entonces es muy intenso, tan solo un mes antes estábamos una cosa de cocina que no tenía absolutamente nada que ver y era la tranquilidad absoluta y de repente te pasas a Líbano dónde es todo muy frenético e intenso. Te engancha el estar aprendiendo cosas, al final lo que llega es parte de un proceso de aprendizaje. Luego también es la tensión, ha llegado a pasar estar grabando algo,  que nos dejaran subir al escenario para grabar y resulta que tenemos un problema con el micrófono, que estaba mal configurada una cosa y te toca buscarte la vida. El hecho de que no haya una planificación como en el cine, el hecho de que sean 2/3 personas teniendo que estar a todo también es una adrenalina impresionante. En definitiva no hay segundas oportunidades si no lo haces perfecto a la primera tienes un problema, por eso también engancha mucho.

L: Es muy apasionante aparte de que también hay que entender en que uno no puede ir con un guion perfecto, eso hay que quitárselo de la cabeza. Si vas a un lugar como Líbano dónde ni ellos mismo saben lo que va a pasar, no puedes pretender saberlo tú.

A: Claro, lo importante es que conozcas muy bien a dónde vas para que más o menos si se cae una cosa puedas salvarla de otra manera. Nosotros íbamos a entrevistar a los que organizaban toda la protesta y de repente una hora antes te dice que está en otra ciudad, se te ha caído ¿Qué vas a hacer? ¿Echas a perder el día? Pues no, vas y sabes con quien hablar, a quien dirigirte, por donde moverte…

L: Siempre es importante saber a dónde vas, qué está pasando porque si no puedes meterte en un jaleo innecesario, pero no intentar que todo quede cuadriculado, porque no va a quedar así.

A: Tienes que saber que quieres contar y cómo te gustaría contarlo. Ahora bien, también tienes que saber que el “cómo te gustaría” va a ser imposible, que vas a tener que improvisar la mayoría del tiempo porque al final dependes de otras personas, tienes que estar adaptándote constantemente.

P: Durante todas las protestas de Líbano, hasta la explosión, hubo alrededor de unos 300 muertos y cientos de heridos, ¿Alguna vez llegasteis a sentir miedo?

A: No, la verdad que no, la sensación es de tranquilidad y seguridad. Mi sensación personal es que de lo que nos llegaba a España pasaba lo justito, la mayoría eran familias y gente que estaba cansada, cansada de la situación económica y política. Sí que es verdad que por ejemplo cuando murieron los del accidente de coche (que hemos metido en el documental) al día siguiente sí que fue muy tenso ver a miles de personas de Amal (Partido político “moderado” Chií) concentrándose. La gente sabía que si no había pasado nada, no iba a pasar nada, esa es la sensación que te transmitían. Podía llegar esa tensión, pero la gente lo tiene tan normalizado porque entendía las dinámicas, que tú tampoco tienes esa sensación de miedo. Por ejemplo en la escena al principio del documental, cuando estábamos en un puente que hubo un mini-enfrentamiento entre Fuerzas Libanesas (Partido político cristiano conservador) y Amal, caminando 3 por la noche con una cámara en la mano, sí que vienen, se acercan con la moto pero si lo sabes conducir no te hacen nada. Entonces nosotros nos movíamos muy tranquilamente, sabiendo dónde moverte y dónde no.

L: Aparte de que en cuanto a revueltas con la policía, no es tanto con la policía, sino entre grupos, luego incluso la policía quiere que el país mejore, incluso en las protestas les dejaban agua.

A: Los momentos de mayor tensión han sido en Trípoli (Ciudad de algo más de 200.000 habitantes, situada al norte del país), pero Trípoli es un caso aparte dentro de Líbano, allí hay un foco de Al-Qaeda bastante potente, y el salafismo allí tiene sus calles, por lo que allí la violencia iba a haberla tanto con protestas como sin protestas, porque es algo más continuado. Líbano tiene sus propias dinámicos, entonces cuando lo entiendes no es tan tenso, ni tan peliculero como lo ponen.

P: Hadi Nasrallah cuando habláis con él os comenta que fue la primera vez que vio al pueblo libanés unido entero bajo una misma bandera, independientemente de las diferentes ideologías políticas y sectas. ¿Es posible que a largo del tiempo está división religiosa haya afectado negativamente a la unidad popular?

L: Realmente sí, el problema de Líbano aparte de la corrupción, que es enorme, son las religiones y las sectas, nunca vas a poder unir ese país porque cada uno va a mirar por su lado. Lo que dice Hadi es que él no ve que la gente se vaya a unir nunca porque también como dice otro personaje de nuestro documental “¿Cómo vas a quitar la religión así de repente?”

A: Eso de la división que preguntas lo vimos, al principio de las protestas estaba Hezbollah (Partido chií libanés que cuenta con un brazo armado importante) y participaba. Cuando se retiraron, era porque había, noche sí, noche también, peleas con Fuerzas Libanesas. Porque está esa elite maronita (católicos) que está viendo como cada vez son más débiles y Hezbollah es el partido más votado del país. Por lo que esa tensión y esa división han reventado las protestas por dentro. Una persona decía que él no podía ir directamente a las protestas porque le reconocían y no le dejaban, porque le iban a repudiar, porque como tú eres de Amal, estás en el barrio de Amal ¿Qué haces yendo donde los otros? Y luego están viviendo en la miseria igualmente pero como el partido no lo apoya… Entonces, a no ser que se supere ese sectarismo, nunca va a existir una unidad ni un cambio real.

P: Hezbollah es el partido más votado de todo Líbano, pero curiosamente es el quinto partido en número de escaños ¿Tiene un problema Líbano con sus sistema electoral?

A: Sí, mientras el sistema sectario libanés no desaparezca no hay ninguna solución. Estamos hablando de que el voto de un cristiano vale más que el de un musulmán, por cada cristiano tienen que votar dos musulmanes. Además depende de la secta a la que perteneces votas a un cargo distinto, si eres suní al primer ministro, si eres cristiano al presidente y si eres Chií al portavoz del parlamento. Hezbollah es muy fuerte a nivel social, pero a nivel institucional la fuerza chií la tiene Amal, entonces mientras no haya una representación justa no va a haber un sistema justo, y eso va a generar resquemor porque unos se van a cuestionar por qué su voto vale menos o por qué no pueden votar al presidente. Después a pesar de que Hezbollah sea el más votado, como Fuerzas libanesas es el partido católico más votado meten ellos al presidente. El gran problema de Líbano es el sistema.

P: Hace poco más de una semana con la increíble explosión en el puerto de Beirut Líbano vuelve a la escena internacional, y con ello las protestas, hasta que hace dos semanas se disuelve el gobierno libanés, ¿qué futuro le espera a Líbano?

L: La verdad es que nadie lo sabe, porque podría estallar todo en cualquier momento.

A: De hecho ahora sin gobierno se pueden tirar meses tranquilamente, porque ya ha pasado, incluso Hassan Nasrallah (Secretario General de Hezbollah) que tras la explosión ha intentado rebajar la tensión, en su último discurso ha dejado caer que hay una parte que está buscando la guerra, estamos hablando de un partido con una milicia más fuerte que el ejército nacional de Líbano, en un país donde cada partido, aunque no sea oficial, tiene armas. Súmale a todo esto la desesperación de la gente, que han perdido el apoyo de siria que les daba electricidad. ¿Cuál es su futuro? Nadie lo sabe, alguien que diga que sabe que va a pasar en Líbano se lo está inventando.

L: Por eso es tan importante ver este documental, para entender que realmente la explosión es la guinda del pastel, y que tras todo esto hay unos problemas tremendos, cuando ves este documental consigues entender mejor el conflicto.

P: Cuándo tenéis terminado todo el documental, ¿Cómo conseguís que Amazon decida apostar por vosotros y publicarlo en su página?

L: Bueno ahí tienes que dedicarte a contactar con la gente, mandar muchos emails y presentar el documental ya hecho. Terminas el documental y te toca dedicarte a mandar muchos emails a todo el mundo hasta que alguien te hace caso.

A: lo más duro es eso, es colocarlo. Normalmente las grandes productoras lo que te piden es que trabajes con un abogado, con una empresa asociada y certificada pero claro esto es muy difícil de conseguir. Es pegar muchas llamadas, mucha paciencia…

L: Es muy complicado y sobre todo cuando eres alguien que no tiene contactos de entrada. Pero ya te digo que si tú tienes una idea y la llevas acabo el resto es tocar puertas y ver si alguien te hace caso.

A: De hecho nosotros el documental lo terminamos en marzo y todavía hoy seguimos pegando llamadas, mandando correos y hablando con gente.

L: Nuestro documental, nos gustaría que se viera en cuantas más cadenas mejor, porque mucha gente no tiene amazon prime ni Guidedoc, pero es muy complicado que un medio te haga caso realmente, pero nosotros ahí seguimos.

P: Por terminar ¿De qué manera os podría ayudar la gente para que este documental sea el primero de muchos?

L: Básicamente con donaciones por un lado, porque cada euro que llega, al final entra en la hucha del próximo documental y luego también ir viendo y compartiendo nuestro documental, nuestra opera prima. Pero sobretodo eso, donar aunque sea pues 5€, 10€ todo eso ayuda muchísimo, parece que es poco, pero gracias a ese tipo de donaciones pudimos comprar el equipo.

A: Realmente, en este sector, es muy difícil empezar porque incluso presentarte a documentales de categoría (que es dónde se mueven las empresas tipo Netflix) es muy limitado, está muy cerrado, tienes que cumplir con muchas características.

L: Es importante que la gente entienda lo que implica hacer un documental de estas características, ya de por sí tienes que estar 1 mes en Líbano, esos son gastos, luego tienes que tener un equipo de calidad, luego tienes que estar dando más dinero a festivales (los festivales cobran a todos los que quieran participar, independientemente de que ganes o no), luego el tiempo en el que estás trabajando en el documental no estás ganando dinero. En definitiva es muchísimo trabajo, pero la verdad que por nuestros seguidores lo que haga falta, no nos importa estar horas y horas sin dormir, porque creemos que lo que hacemos marca de alguna manera la diferencia, y si a la gente le gusta intentaremos seguir así.

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