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Cuestión de prioridades: adiós excelencia

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid decide eliminar las Becas de Excelencia con la excusa de recortes (coste de 6,7 millones), pero mantiene y duplica la cantidad destinada a las becas para que el alumnado curse el bachillerato en centros privados, llegando a un coste de 9 millones.

El incierto curso que se aproxima será el primero en más de 15 años que comience sin el programa creado por el Gobierno regional del Partido Popular para premiar a los bachilleres y expedientes universitarios más brillantes. La Consejería de Educación ha decidido eliminar la denominada Beca de Excelencia, ahorrándose un coste de 6,7 millones para la Comunidad Autónoma de Madrid (CM). Una beca que se podía solicitar al obtener un mínimo de 12.5 en la EvAU o una elevada nota media en el caso de los estudiantes universitarios. Sin embargo, y casi de forma simultánea, esta misma Consejería ha decidido mantener y duplicar la cuantía destinada a las becas para que el alumnado curse el bachillerato en centros privados: el coste se eleva a nueve millones.

Esperanza Aguirre, Ex-presidenta de la Comunidad de Madrid, con algunos de los alumnos becados en la edición de 2009-2010 – © Crónica Norte

Esta medida ha despertado, así, el descontento de una fracción del alumnado más responsable y talentoso que estudia en la región madrileña. Con esta medida, el Gobierno regional deja de premiar el esfuerzo y la tan buscada excelencia, mientras se mantiene y fomenta una educación paralela. Un gobierno que, al ver reducidos sus recursos económicos, ha optado por facilitar el acceso a una educación posobligatoria privada, promoviendo un concierto público-privado ad hoc en la última etapa de la educación secundaria. Al ver sus recursos económicos reducidos, ¿qué ha determinado como prioritario el ejecutivo madrileño: alentar el talento académico o apostar una vez más por consolidar un modelo de enseñanza concertada? Frente a unas becas a las que tiene acceso la totalidad del estudiantado sin importar la naturaleza del centro, se da un paso más en un camino comenzado hace muchos años en la comunidad autónoma: afianzar la educación concertada y privada.

Isabel Díaz Ayuso y Enrique Ossorio, Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid – Elaboración propia con fotografías de ©Comunidad de Madrid y ©Bernardo Díaz (El Mundo)

Fue el día viernes 17 de julio cuando el Centro de Información y Asesoramiento Universitario (CIAU) anunció que, dada la “grave situación” generada por la pandemia, durante el curso 2020-2021 no se convocarían las Becas de Excelencia. La CM hizo pública esta información no con una declaración o informando de ello en su página web de Educación, sino a través de una entrada individual en la web del Espacio Madrileño de Enseñanza Superior (EMES): una página con una visibilidad significativamente menor. En la misma entrada, afirmaban que este curso impulsarían las “Becas Seguimos”, un programa de motivación socioeconómica para reducir los costes de la matrícula universitaria a estudiantes con dificultades económicas y sociales.

El mensaje del CIAU da la impresión de que las Becas Seguimos constituyen una nueva inversión por parte de la CM, pero no es así. Estas becas ya existían antes, bajo otro nombre: becas socioeconómicas o becas para situaciones socioeconómicas desfavorables. Tanto es así, que la orden 81/2020 del 5 de junio del BOCM – por la que se aprueba el programa “Seguimos” – sustituye a la 603/2019 del 25 de febrero, aquella que incluía las becas socioeconómicas. Universidades como la Universidad de Alcalá de Henares,  la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Politécnica de Madrid o la Universidad Rey Juan Carlos concedieron dichas becas socioeconómicas en cursos anteriores a través de un convenio con la Comunidad de Madrid. Todo ello bajo los mismos requisitos que se proponen ahora en las Becas Seguimos y que pueden encontrarse en la página web de Educación madrileña. Uno de ellos consiste en no haber obtenido ningún tipo de ayuda por razones similares, lo que hace a las becas “Seguimos” incompatibles con las del Ministerio de Educación (becas MEC). Esta incompatibilidad provoca que, al mantenerse los mismos umbrales de renta que las becas MEC, se excluya a una gran cantidad de estudiantes: aquellos que se encuentran ligeramente por encima de estos límites de renta, y que no por ello dejan de necesitar la beca. Esa parte del alumnado universitario que se queda sin subvención antes podía recurrir a la beca de excelencia. Ahora no será posible.

Isabel Díaz Ayuso y Enrique Ossorio hablando en la Asamblea de Madrid – ©Chema Barroso (Madrid Diario)

Al analizar la eliminación de las becas de excelencia por parte de la Consejería de Educación madrileña, no podemos pasar por alto estas dos decisiones del Gobierno regional: la promoción de unas aparentemente novedosas becas socioeconómicas que ya se concedían y el aumento de las becas para cursar el bachillerato privado. Si bien es posible poner en duda que las becas Seguimos constituyan una razón robusta para suprimir las becas de excelencia, también es cierto que dichas becas están inspiradas por la voluntad de ayudar a aquellas familias en situaciones desfavorables (situaciones que no han hecho más que ir en aumento debido a la explosión del Covid-19). La segunda decisión, no obstante, puede resultar más difícil de sostener: en una coyuntura económicamente inestable y en plena pandemia mundial, se duplican las becas para favorecer el acceso al bachillerato privado.

La coincidencia temporal de estas dos decisiones – supresión de becas de excelencia y aumento de aquellas destinadas a subvencionar el bachillerato privado – parece ser acorde a la línea de actuación del Gobierno regional dentro del ámbito educativo y muchos otros servicios sociales (como la sanidad), desde que entró en la CM: la promoción de la educación concertada y privada en detrimento de la pública, provocando su deterioro y erosión. Respecto a las becas de excelencia, ha podido observarse su desgaste gradual a lo largo de los años (el número de becas concedidas ha ido en aumento, pero la cuantía por alumno ha ido haciéndose cada vez más pequeña), hasta finalmente su desaparición. Si la Comunidad de Madrid vuelve a incorporar las becas de excelencia o no, solo lo decidirá el tiempo.

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