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Una F1 en constante aprendizaje

Tras los homenajes a Ferrari por su GP número 1000, y los ya habituales por la lucha contra el racismo (con un Lewis Hamilton cada vez más combativo, que lució una camiseta en la que pedía que arrestaran a los policías que mataron a Breonna Taylor) dio comienzo la carrera. Tardamos dos curvas en darnos cuenta que el GP de la Toscana podría haber sido un error.

El Gran Premio de la Toscana puso en evidencia que la Fórmula 1 no es, ni de lejos, un deporte perfecto

Ya desde principios de la semana pasada se podía intuir lo especial que iba a ser este Gran Premio en Mugello, no sólo por ser la primera vez que se daba una carrera de F1 en este circuito, sino también por ser la carrera número 1000 de la escudería Ferrari. Un Mercedes rojo como Safety car, paracaidistas con la bandera italiana y la del Cavallino Rampante y los coches de Charles Leclerc y Sebastian Vettel con un color rojo mucho más oscuro, rememorando tiempos pasados, fueron la antesala de un homenaje al principio de la carrera, con himno italiano incluido.

Puede que a muchos les resulte extraño que sea la primera vez que Mugello acoge una carrera de F1, y la verdad es que es un autódromo conocido principalmente por el motociclismo y no por la categoría reina del automovilismo. Si bien Ferrari ha utilizado de forma reiterada este circuito (de su propiedad), lo ha hecho exclusivamente para probar el comportamiento de sus coches en curvas rápidas y no en situaciones de carrera.

Tras los homenajes a Ferrari por su GP número 1000, y los ya habituales por la lucha contra el racismo (con un Lewis Hamilton cada vez más combativo, que lució una camiseta en la que pedía que arrestaran a los policías que mataron a Breonna Taylor) dio comienzo la carrera. Tardamos dos curvas en darnos cuenta que el GP de la Toscana podría haber sido un error.

Getty images – Getty

Lo que parecía una prometedora salida de Max Verstappen fue un infierno; se quedó sin potencia en mitad de la recta y fue perdiendo puestos hasta que, cuando se encontraba en la parte media de la parrilla, el impacto por detrás del Alfa Romeo de Kimi Raikkonen le hicieron perder el control y acabar en la grava. Este choque venía precedido de un verdadero sándwich que le hicieron entre Kimi y Romain Grosjean (Haas) a Pierre Gasly (Alpha Tauri), que no pudo hacer mucho más que acompañar a Verstappen fuera de la pista.

Mientras este percance tuvo lugar, Carlos Sainz, que había remontado de la novena a la quinta posición, entró algo pasado en esta segunda curva, tocando a Stroll y trompeando. El McLaren del español quedó fuera de control en medio de la pista, teniendo que ser esquivado por todos los coches, hasta que el Ferrari de Vettel se lo encontró de cara, dejándose su alerón delantero por el camino.

Este caos en las dos primeras curvas se saldó con el abandono de Verstappen y Gasly, la entrada a boxes de Vettel, Raikkonen y Grosjean, un coche tocado de Carlos Sainz y por supuesto, un largo Safety car mientras limpiaban la pista.

Hasta aquí, pese a ser una salida caótica, bien podría haber sido cualquier circuito habitual de la F1 en una salida, donde cada coche busca su sitio y siempre puede haber contactos y abandonos. Aunque mejor dejamos de lado el hecho de que uno de los incidentes se debe a que no cabían los tres coches en la pista.

Después de unas vueltas detrás del coche de seguridad, la carrera se reanudó, durando esta vez menos de una curva. Antes incluso de la línea de meta, y debido a que el coche de seguridad apagó las luces visiblemente tarde, se formó un gran atasco en medio de la recta principal. Los coches de mitad de parrilla tuvieron que frenar en seco para no adelantar antes de lo legalmente permitido a los de delante, haciendo que el grupo de detrás no pudiera frenar con suficiente antelación. ¿El resultado? Primera bandera roja, y los coches de Kevin Magnussen (Haas), Carlos Sainz, Nicholas Latifi (Williams) y Antonio Giovinnazi (Alfa Romeo) totalmente destrozados. Uno de los accidentes más peligrosos de los últimos años.

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Se reanudó la carrera desde la parrilla, por lo que vimos una segunda salida desde la recta principal, de la que pudimos disfrutar sin mayores incidentes. Después del cambio de posiciones entre Hamilton y Bottas en la primera salida, el piloto inglés se la devolvió a su compañero de equipo en la segunda. Carrera sin incidentes después de esta primera bandera roja, hasta que Lance Stroll choca fuertemente contra las barreras protectoras, después de un “trallazo” de su coche en el que el piloto canadiense poco pudo hacer. Segunda bandera roja y tercera salida en parado tras varios minutos en el pit lane.

Los pocos coches que quedaban (12/20 si contamos a un renqueante Grosjean que casi se arrastraba por la pista con un coche muy tocado) pudieron reanudar la carrera ya sin incidentes hasta el paso por línea de meta. Finalmente, victoria número 90 de Lewis Hamilton, con su compañero Bottas en la segunda posición y acompañados de un Red Bull, aunque esta vez fue el de Albon (primer podio de su carrera).

Una vez hemos intentado resumir esta inolvidable carrera debemos hacernos algunas preguntas. ¿Es necesario hoy en día la aparición de un Safety car, o unas condiciones climatológicas adversas para tener una buena carrera de F1? Si la respuesta es no, me gustaría ver alguna carrera que no implique estos dos factores y haya podido pasar a la historia. Pero si la respuesta es afirmativa, que mucho me temo que lo es, Liberty Media, Michael Masi, o cualquiera de los dirigentes de la FIA debería tomar cartas en el asunto y ver por qué en la máxima categoría del automovilismo se necesitan factores externos, o peligros innecesarios para los pilotos si se quiere ver una carrera entretenida.

Es cierto que cada vez hay menos accidentes peligrosos en la F1, y que cuando se ejecutan las medidas de seguridad siempre acaban funcionando. Pero una vez se ha superado el problema de la seguridad, que ha azotado este deporte con numerosas muertes hasta los años 90, se le debe exigir más. Hay que exigir a la F1 que trabaje por ofrecer mayor igualdad entre competidores y menor número de carreras aburridas, porque si algo caracteriza a la F1, es su capacidad de adaptación y su continuo aprendizaje.

Acerca de Luis Azores

Estudiante de Filosofía, Política y Economía en la UC3M y de Derecho en la UNED

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