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Los Ángeles Lakers y Miami Heat se citan en una final para la historia

La NBA comenzó su temporada número 74 allá por octubre del año pasado y hoy, casi un año después, la temporada más larga de la historia de la mejor liga del mundo encara el inicio de sus finales.

Dos equipos, siete partidos, catorce días y un campeón que quedará en el recuerdo de todos los aficionados de la NBA por lo inusual de lo ocurrido durante este año. Covid-19, la burbuja de Orlando, el movimiento Black Lives Matter, y al final del camino, un lugar en los libros de historia. Por un lado, LeBron James, Anthony Davis, Frank Vogel, el showtime, Kobe Bryant y el final de una travesía por el desierto que duraba más de lo debido. Por otro lado, Erik Spoelstra, Pat Riley, Jimmy Butler y sus alumnos, la defensa, la entrega, el trabajo, la fe. Legado contra cultura. O lo que es lo mismo, Los Ángeles Lakers contra Miami Heat.

Imagen vía https://clutchpoints.com/

Sus caminos hasta la final han sido muy diferentes. Si miramos primero hacia los angelinos, nos encontramos un camino impecable, un currículum sin mancha, una máquina que engrasó en el momento adecuado para plantarse a cuatro victorias del anillo sin casi despeinarse. Vencieron a los Blazers de Damian Lillard en primera ronda cediendo tan solo el primer partido y obtuvieron el mismo resultado frente al proyecto de Houston Rockets liderado por James Harden y Russell Westbrook en semifinales de conferencia. En el último escollo previo a la final, batieron a los sorprendentes Denver Nuggets de Jamal Murray y Nikola Jokic, nuevamente por 4-1, en una serie, esta vez sí, más igualada de lo que refleja el marcador final, pero en la que la experiencia y la calidad individual que atesoran los angelinos marcaron la diferencia. Los Lakers dan la sensación de llegar en su momento de esplendor, tanto físico como de juego, y parten como favoritos en esta final de la temporada 2019/2020.

Miami Heat, sin embargo, no parecen ser el tipo de equipo que se vaya a impresionar por esta actuación impecable (hasta el momento) de su rival. Si echamos la vista atrás, ni se inmutaron cuando barrieron en primera ronda a Indiana Pacers. Tampoco se les vió precisamente nerviosos cuando ganaron en cinco partidos al equipo con mejor récord victorias/derrotas de toda la liga, y equipo que cuenta con el actual MVP, Giannis Antetokounmpo, en segunda ronda. Victoria aparentemente fácil, sólida, con determinación. Y como era de esperar a esas alturas, no temblaron cuando se vieron a un solo paso de las finales y vencieron con justicia 4-2 a Boston Celtics en finales de conferencia, en lo que fue toda una demostración de carácter, recursos e intenciones. Los Miami Heat, con los que prácticamente nadie contaba ni a principio de temporada ni en su reanudación en Orlando, han demostrado ser el mejor equipo de la conferencia este. Han sido los que mejor han escondido sus defectos y los que mejor han potenciado sus virtudes. Y aquí están otra vez, en unas finales siete años después.

Cuando dos equipos se miden hasta siete veces en apenas catorce días, existen cientos de aspectos y pequeños detalles, entre los que se encuentra el azar, que pueden decantar la balanza en favor de un equipo u otro. Dicho esto, estas son algunas de las claves que pueden determinar qué equipo se corona como campeón.

  • Miami, esa serpiente de mil cabezas: En el equipo de Florida encontramos hasta 8 jugadores que han demostrado ser capaces de anotar más de 15 puntos cada noche. El hecho de contar con tantas armas tan válidas ha sido suficiente para tumbar dos de las mejores defensas de la liga como son las de Boston y la de Milwaukee, y si Miami consigue encontrar su ritmo, la defensa de Los Ángeles también cederá.
  • Lakers, run and gun: El ataque en transición ha sido uno de los mejores aliados de los angelinos durante todo el año. Defensa, rebote y contraataque fulgurante son tres conceptos que hacen que la ofensiva de Lakers suba su producción hasta cifras insostenibles para cualquier equipo que se enfrente a ellos. De su efectividad en esta tarea dependerá parte del éxito de los Lakers.
  • Secundarios con papel de superestrellas: Seguramente sea otro de los factores que determine hasta donde llegarán Los Ángeles en estas finales. LeBron James y Anthony Davis centrarán, como es evidente, gran parte de la atención de la defensa de Miami, y es aquí donde jugadores como Kentavious Caldwell Pope, Markieff Morris, Alex Caruso, Rajon Rondo o Kyle Kuzma, entre otros, deben jugar un papel determinante. Su acierto en el tiro de 3, su capacidad para aprovechar las ventajas generadas por las estrellas de su equipo y su productividad individual cuando el partido lo requiera serán el termómetro del ataque angelino.
  • Un último truco en defensa, Spo: Decía en artículos previos que la defensa gana campeonatos. Pues bien, Miami aún no ha ganado, pero la defensa les ha traído hasta aquí. La presencia de los Heat en estas finales no se explica sin la defensa diseñada por Erik Spoelstra para reducir a Giannis Antetokounmpo casi hasta su mínima expresión en semifinales de conferencia, o sin la defensa zonal que cortocircuitó por completo el ataque de los Boston Celtics en la ronda previa durante casi tres partidos completos. Si Miami quiere el trofeo Larry O’Brien, deben encontrar ese pasito más, ese giro de tuerca, ese último truco de Spoelstra que frene a Los Ángeles Lakers y les permita decantar la eliminatoria a su favor, marcar ellos el ritmo como ya hicieron en rondas anteriores.
  • El resultado final, supeditado a lo que dicte el rey: Al fin y al cabo, LeBron James es el jugador más determinante de toda la liga. Un jugador que pisará sus novenas finales en diez años con tres equipos diferentes, un jugador que es sinónimo de optar al título final, un jugador que cambia el destino y la historia de cada camiseta que viste. Él solo ha logrado más presencia en finales (10) que 27 franquicias de la NBA. Su última gran obra, el último partido frente a Denver Nuggets. ‘King’ James decidió que aquella eliminatoria debía acabar en ese quinto partido y así fue. Dió la sensación de que independientemente de lo que hiciesen los Nuggets, LeBron iba a cerrar esa serie. De la misma manera que hace dos años decidió que los Boston Celtics no pisarían las finales de la NBA, sino que lo harían sus Cavs. O de la misma manera que hace ya cuatro años decidió que los Golden State Warriors que habían firmado el mejor récord de victorias/derrotas en temporada regular de la historia de la liga (73/9) no iban a lograr el anillo aquel año. Como resultado de aquella decisión, un título y un tapón sobre André Iguodala para la historia. Esta noche LeBron James arranca sus décimas finales y buena parte de lo que ocurra de ahora en adelante dependerá del rey.
Imagen vía ESPN

Dos equipos, siete partidos, catorce días y un campeón. Here we go.

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