Actualidad Política

Un puño de hierro también se agrieta: nace una oposición democrática en Arabia Saudí

NAAS pretende instaurar la democracia en el país árabe

El Estado moderno de Arabia Saudí – como lo conocemos hoy en día – nació tras una unificación político-militar iniciada en 1902 por la Casa de Saud en contra de varios emiratos y reinos arábigos, y concluyó en 1932. El resultado quedó plasmado con la anexión de dichos territorios y la fundación del país asiático encabezada por el rey Abdelaziz bin Saud. Un país cuyo sistema político estaría, y está hasta el día de hoy, regido por el absolutismo monárquico.

Todos los poderes, desde el legislativo hasta el ejecutivo, pasando por el judicial, recaen en la misma figura: el Rey. Sin embargo, la Ley Básica de Arabia Saudita, adoptada a través de Real Decreto en 1992, manifiesta que lo único que puede limitar el poder del monarca es la Sharia – o ley islámica – y el Corán. Además, tanto el libro sagrado como la Sunna, en la que se recogen las enseñanzas del profeta Mahoma, son los dos documentos que componen la constitución del país árabe.

Estos hechos provocan que el sistema político esté formado por dos órganos: el Consejo de la Shura y el Gabinete de Ministros. En el primer órgano se encuentran 150 expertos en diversas materias elegidos por el propio rey y cuya única función pasa por el asesoramiento al monarca. El segundo está integrado por miembros masculinos de la familia real saudí cuyo objetivo es debatir con el Rey, que tiene la última palabra, acerca de los castigos que deben aplicarse a quienes cometen un delito.

Casa real saudí y su cúpula cercana. Fuente: AFP

Arabia Saudí es conocida tradicionalmente por su constante negación a las mujeres, entre otros colectivos, del disfrute de derechos fundamentales y libertades como el acceso a la educación, la libre circulación por la vía pública sin compañía de un familiar varón o la posesión de bienes económicos o patrimoniales. Además, ha recibido varias sanciones de parte de órganos como el Parlamento Europeo tras casos de violación de derechos humanos como el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi. Fuentes cercanas al periodista afirmaron que, unos meses antes de su asesinato, Khashoggi habría registrado un partido político: Democracia en el Mundo Árabe Ahora. Aun así, las relaciones que mantiene el país en cuestión con otras naciones democráticas son innumerables en cuanto a recursos petrolíferos y venta de armas.

Con este contexto, es difícil imaginar que la democracia – como se concibe en Occidente – llegue a esta región. No obstante, y contra todo pronóstico, el pasado mes de septiembre tuvo lugar la creación de un partido político que pretende instaurar un sistema democrático de corte liberal en Arabia Saudí. La formación está compuesta por disidentes saudíes en el exilio, pero también por críticos con el sistema actual ubicados en el interior del país.

Hizb al Tayammu al Watani o Partido de la Asamblea Nacional, también conocido como NAAS (Gente), se ha instaurado en el exilio y cosecha además un reducido y clandestino número de afiliados en la región saudí. El grupo político es el primero organizado durante el reinado de Salman y bajo la autoridad de Mohammad bin Salman, príncipe del reino de Arabia Saudí. La intención política de la formación es contraria a la postura monárquica al exigir un referéndum para aprobar una constitución, la creación de un parlamento electo y la separación de poderes.

Príncipe Mohammad bin Salman. Fuente: Wikimedia Commons

Según The Daily Telegraph, NAAS supone un desafío para el príncipe heredero y para el sistema saudí ya que que pretende realizar una campaña en favor de la libertad de expresión en un reino ultraconservador. Sus fundadores, entre los que figuran opositores, artistas e investigadores, exigen poner fin a la represión que Bin Salman ha cristalizado en repetidas ocasiones con su carácter absolutista. La actuación del régimen ha reflejado cifras referentes al exilio de ciudadanos saudíes que, según el Alto Comisariado para Refugiados de las Naciones Unidas, se multiplicaron por tres entre 2012 y 2017.

Madawi al Rashid, profesora y portavoz de NAAS que reside en Londres, afirma que “el partido se fundamenta en la voluntad activa de una generación de saudíes que quiere reformas políticas y civiles, no cosméticas”. Reformas que llegarían en un momento difícil para Arabia Saudí. La sobreproducción mundial de petróleo, que lo aparta de su posición privilegiada, y la crisis del COVID-19 están mermando los planes de reforma socioeconómica de Bin Salman; contratiempos que se unen a la crispación existente dentro de la propia familia real por posibles conspiraciones contra el príncipe.

Es incierto el futuro del país, pero los detractores del régimen llegan con un movimiento renovador en pro de la democracia que podría poner en jaque a un sistema monárquico absolutista que parece no vivir su mejor momento. “Para aliviar estas condiciones, que pueden llevar al país a una situación difícil y a la violencia, hemos decidido presentar una plataforma y una visión alternativas” sentencia Al Rashid.

Madawi al Rashid en una conferencia sobre el futuro de Arabia Saudí. Fuente: MEMO

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