Cultura Literatura

Mario G. Obrero: “Ni la poesía es producto, ni los lectores son consumidores”

Mario G. Obrero es el poeta más joven en ganar el Premio de Loewe a la Creación Joven con 17 años. Peachtree City no es el primer poemario que escribe, previamente escribió Carpintería de armónicos (por el cuál también le premiaron) y Ese ruido ya pájaro. Mario es un joven que se considera desobediente, ya que no sigue las normas establecidas, ni de la poesía, ni de la vida. Nos cuenta que este poemario lo escribió durante su estancia en Atlanta (Georgia) por una beca escolar. Peachtree City se divide en cinco partes. La primera “Arrival” (o “Llegada”, todos los títulos son en inglés) con temas como el instituto o la peluquería. “Llegar a una peluquería en un idioma extranjero a que me corten el pelo resume el poemario”, cuenta. Luego, Tres traducciones”, que consta de tres poemas que nacen en inglés y vuelven al español, siendo el aspecto lingüístico algo muy trabajado en este libro. Después, una de las partes más extensas: “Cómo varear un olivo”. “Esto viene de un anuncio de seguros americanos”, dice entre risas, “en él, un abuelo jubilado enseña a su nieto un olivo en ‘Seville’ y coge la oliva como quien coge una manzana”. Esto fue algo que le chocó por el hecho de tener abuelos del sur, y le crea un “sentimiento de posicionamiento totalmente en contra de esa idea”. Para acabar está “Four trips”, cuatro viajes de los cuales solo uno es verdadero: el de Florida. El poemario se cierra con el poema “27 de marzo”, el día que regresa a España.

Pregunta: ¿Cómo es la vuelta a España? Porque tienes que volver por culpa de la Covid.

Respuesta: Se mezclan muchas cosas. Yo vuelvo pasando por un aeropuerto en Texas con una maleta petada, una guitarra, unas botas de cowboy y una gabardina negra, que no me cabía. Entonces, el aspecto surrealista es muy importante, ¿no? Cómo de repente ha degenerado la vida en esta situación. Y luego está también el aspecto de despedida. Pero sí es cierto que no es un canto triste o como un elogio a la estancia en América. Es más bien un elogio al aprendizaje. Porque este poemario no va a contar las bondades de un país tan neoliberal y tan capitalista como EE. UU. y de un sitio especialmente conservador como puede ser el sur rural de Georgia. Hay un intento de recopilación de conocimiento, de cosas que sé que no he aprendido pero están ahí, el tener idea de que no sabes. Eso ya es una apertura de mentes y de horizontes gigantesca. Y creo que el poemario acaba con un verso que dice: “se despide incesantemente en la orilla de lo que se acerca cada vez más lejos”. Y es precisamente esa idea. América, Peachtree City, me enseña que cada vez que uno cree estar cerca, la orilla se aleja incesantemente, y la gracia está en reconciliarse con esa idea y en seguir caminando, en seguir acercándose a esa orilla que va a ir alejándose progresivamente infinitas veces.

P: ¿Crees que este puede ser tu “Cuaderno de Atlanta”, como el Cuaderno de Nueva York de José Hierro o de Lorca?

R: Claro. Obviamente son dos referencias básicas y fundamentales. En el caso de Hierro, por una parte, por contar con la fundación de poesía José Hierro aquí en Getafe. Eso es un factor imprescindible a la hora de la creación, en mi caso. No podría concebir la poesía sin una fundación como esa y sin la presencia que ha tenido José Hierro en mi casa desde una edad muy temprana. Por otra parte, Lorca, además de un gusto personal, creo que es vital. Cualquier joven -me atrevería a decir universal- pero bueno, cualquier persona en España que se plantee hoy en día hacer un verso tiene que tener su presencia obligatoriamente. Con Lorca lo que ha hecho este país es un acto vergonzoso y creo que esa vergüenza, esa humillación de tener a uno de los mejores pensadores del siglo XX en una fosa común debe acompañarnos en la poesía, hablemos de lo que hablemos. Pero tienes razón, leyendo esos dos cuadernos, uno percibe lingüísticamente como una presencia del inglés. Cuando leo la “Oda a Walt Whitmann” (Poeta en Nueva York) me parece que estuviese escrita en inglés. Y sucede algo similar en el caso de Hierro. Entonces sí, son pilares fundamentales de mi poesía en general y específicamente de Peachtree City.

P: ¿Cómo aflora tu gusto de la poesía? Porque tú naces ya con poesía.

R: Sí, por suerte ha sido una cosa bastante apegada a nosotras, a la casa. Por una parte la figura de mi madre como maestra es esencial, porque es alguien que tiene un interés por la palabra y por transmitir la magia de la poética. Y luego, además de esa inquietud educativa ya existente y la presencia de poemas en casa, pues también hay como un cierto imperativo. La poesía me viene como un imperativo de la conciencia, como algo que no podría dejar de hacer. Escribir no es una decisión. No es una opción voluntaria. Es un imperativo que parte de la conciencia y de la visión crítica del mundo.

P: ¿Quién crees que es tu máxima inspiración? Tanto a nivel artístico como personal.

R: Dice Juan Carlos Mestre: “¿Sabes tú de quién aprendí yo a cantar? Del gorrión y del grillo aprendí yo a cantar. Y del humillado y del vencido aprendí a cantar. Y del pan negro y del plan blanco aprendí yo a cantar”. La voz poética se escribe, a mi parecer, desde el lugar del vencido. Está más que claro que los poetas, y esto también lo dice Mestre, citando a Percy Shelley, no somos los legisladores del universo. Simplemente somos la voz del humillado. Y por eso la presencia de Federico García Lorca, de Miguel Hernández, del compositor Antonio José, de las mujeres, de la República… De tantas personas que residen en la memoria colectiva. Y es la tarea del poeta rescatar esa memoria colectiva y expandirla. Dice Ángel González que el poeta debe ser más útil que cualquier ciudadano en su utilidad. Y su utilidad reside precisamente en escribir desde ese lugar, desde la humildad y desde los sueños. Y esto también es de Juan Carlos Mestre.

P: Entonces la poesía es como una manera de denunciar el presente pero sin olvidarte nunca del pasado.

R: Sí, definitivamente. Es denunciar el presente a través del pasado. Quiero decir, lo que somos ahora, lo que nuestra sociedad hace hoy en día no es otra cosa sino la reminiscencia de lo que hemos sido y de dónde venimos. Pues dice José Hierro en el Cuaderno de Nueva York, “emprender la tarea cicatrizadora de restañar con palabras nuevas las heridas antiguas”. Y creo que esa es la relación presente-pasado que posee la poesía. Tenemos unas palabras nuevas que nacen de lo antiguo, de nuestros ancestros. Y tenemos que reconciliarnos con esa idea.

P: Volviendo a lo que es el poemario. ¿Cómo enfocas el proyecto? Con este te sobrevino un viaje e imagino que te lo planteaste así. Pero, ¿en otra situación? ¿Escribes cuando ocurre algo importante en tu vida? ¿O simplemente piensas ‘ahora es el momento’?

R: Pues es la creación del cuerpo, de la arquitectura, de ese Leviatán de emociones, de sentimientos de sucesos, que quedan fosilizados en un poemario y que de repente pasan de ser idea a ser producto. Es un proceso maravilloso. Yo creo que no lo entiendo. Y casi me alegro de no entender cómo surge eso. Supongo que uno se siente como un pantano, y hay un momento en el que la presa está llena y hay un momento que sueltas. Y sí, yo creo que uno verdaderamente nota cuándo el pantano está vacío. Y también hay que convivir con la idea de que no siempre vas a estar escribiendo. No se puede hablar de poesía como se habla de ecuaciones, no es algo mecánico. Por ejemplo ahora mismo, después de este poemario, estoy en un proceso de escribir muy poco. Tengo la necesidad de reciclar la dialéctica, la filosofía de estos versos y a partir de ahí avanzar hacia otros proyectos. Pero tampoco tengo la intención de tener una media de poemarios al año. Simplemente, lo que decíamos antes, escribir porque ha de escribir. Solo cuando la poesía es imperativo es verdadera y es fiel a la misión propia de la lírica.

P: Has comentado que escribir mecánicamente no es algo lógico para un poeta. Sin embargo ahora, parece estar muy de moda producir más que escribir. Sin entrar en polémica, ¿crees que puede ser un buen momento para la poesía de verdad?

R: Afirmo, y no me gusta afirmar nada -creo que parto del desconocimiento- pero en este caso sí, afirmo que siempre es un buen momento para la poesía. O sea, si Miguel Hernández en la cárcel de Alicante escribe las Nanas de la cebolla, si José Hierro en la cárcel franquista escribe su poemario Alegría, no cabe otra que pensar que siempre es un buen momento para escribir. En el caso de nuestra situación actual, es precisamente lo que tú decías. Tenemos poesía y tenemos productos. Ni siquiera productos poéticos. Y esto no es un fenómeno acotado a los límites de la poética, sino que parte de un fenómeno social y económico que es el capitalismo. Bueno, no es lo que que yo hago, no es lo que yo consumo. Y ya empezamos a hablar como pequeños burgueses, “consumo”. Y no, ni la poesía es producto ni los lectores son consumidores. Creo que ahí reside la grandísima diferencia entre un tipo y otro. Ahora bien, yo a mis 17 años no soy nadie. Decía antes que la poesía se escribe desde el lugar del humilde. Entonces no voy a blasfemar contra la poesía contemporánea ni voy a pedir que no se escriba. Simplemente me parece inteligente discernir el producto del poema.

P: Además de la literatura, la música es una de tus pasiones. ¿Cómo te visualizas de aquí a diez años?

R: Con la música nos surge otra vez la necesidad de mirar hacia atrás y de comprender que no es ni mucho menos descabellado el poeta músico. Sino que históricamente es un hecho. No existe poesía sin música y no existe música sin poesía en sociedades como la Antigua Grecia. Lorca se denominaba pianista antes que nada. En mi caso, la música es muy trascendental, de hecho los dos poemarios anteriores a este son Carpintería de armónicos y Ese ruido ya pájaro, que ahonda en la diferencia entre el ruido y el sonido. Ahora, de un futuro cercano, no lo sé. Arthur Rimbaud dice que hay que ser extremadamente contemporáneo. Al igual que te comentaba que el pasado me parece una parte en el presente, el futuro se me queda demasiado grande.

P: En cuanto a tus anteriores poemarios, ¿crees que hay una madurez que pueda observarse dentro de cada uno?

R: Quizá no sea una madurez a nivel formal. A mí me parece que estos tres poemarios siguen la misma línea de pensamiento. Los tres son un preguntar, un dudar. La duda sigue y estoy seguro de que va a seguir cuando tenga 80 años. Porque asumo, ya desde Carpintería de armónicos la incomprensión y la falta de lógica de lo más esencial. Sea quizá la poesía una especie de reconciliación con esa falta de conocimiento objetivo de cosas como el amor, la memoria o la belleza. Lo que sí puedo notar es un ahondar en la función imperativa de la poesía. Cada vez me es más necesario percibir la palabra desde ese sentido. Este poemario es una asamblea, y por eso, cuando me preguntan por el premio digo que no lo gano yo, lo gana la asamblea de personas, ciudades, paisajes, ideas que forman Peachtree City. Que me son más cercanas o menos. Pero la asamblea es cada vez más presente según van avanzando los poemarios. Este comienza con un verso en gallego. Algo que me parece simbólico y necesario para hablar de un poemario sobre el exilio, lo exterior, lo ajeno.

Como Mario no puede adelantar nada de su nuevo poemario, le pedimos que nos lea un poema de Ese ruido ya pájaro. A lo que responde entusiasmado y entre risas: “Qué bien que una periodista pida a un poeta leer un poema”.

Poema de Ese ruido ya pájaro

Los armónicos han entrado en el fémur de un neandertal

en la forma arbórea de Giraldo De Molina y su bandera agujereada dos arcillosos seres

como un poema en el jardín de los sapos esparteros

su canto o el pasto que comían los niños en mayo

este acorde contemporáneo pide bombillas al vecino

la oreja de tundra riega los fósiles susurrados de una partitura y su músico come

albaricoques en la despensa del palacio

así con brillante cuerpo de dios griego sonamos

Manuel de Falla envía un atardecer en Granada y ciclistas submarinos en las escamas

del Mediterráneo hacen canciones con brezo y mimbre verde

estridulan ancianas las estrellas en la puerta de sus casas

guardé mi corazón en un enebro

lugar donde horizontalmente nace el sueño o su grito antiguo

esa memoria de patio regado

P: Tienes tu minuto de oro, si quieres añadir algo, adelante.

R: Decía antes que este premio no es nada individual. Aquí no gana Mario Obrero, gana toda la asamblea de voces que acuden a la fiesta de la verdad. Me hace especial ilusión este premio por dos motivos. El primero es que soy producto de la enseñanza pública. Y a pesar de los recortes, de la terrible política de austeridad que ha sufrido, gracias a la profesionalidad de los docentes, he conseguido desarrollarme intelectualmente para conseguir esto. Si hay que agradecer este premio a alguien es a lo público. Y, en segundo lugar, soy, como tú, una persona que vive en Getafe, que nació y vivió en Usera, que tiene abuelos que viven en Orcasitas. Ahora que estos barrios obreros están tan denostados, me congratula que este premio rompa con esa idea de la ciudad marginal y de la clase obrera marginada. El obrero es muy capaz. Es un creador. Y también en el ámbito artístico. Así que, a toda la gente del Sur [de Madrid], que ha estado confinada, que a la vista del poder parecían monstruos, les comparto esta alegría de haber sido premiado.

2 comments on “Mario G. Obrero: “Ni la poesía es producto, ni los lectores son consumidores”

  1. Enhorabuena a los dos, a Mariete por su premio y a Lidia por esta pedazo entrevista, ¡me ha encantado, chicos!

    Le gusta a 1 persona

  2. Excelente entrevista. Me ha sorprendido mucho que este joven y gran poeta piense con tan honda médula la poesía. Mientras leia pensaba en Claudio Rodríguez, premiado por Don de la ebriedad, a los 17 años, y en Antonio Gamoneda, con quien comparto (al igual que Mario) la idea de que poesía y música van unidas. Felicidades a ambos.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: