Fotoperiodismo

Cinco fotoperiodistas para entender el oficio

Cuando uno habla de periodismo, siempre se tienen en cuenta las famosas Cinco W, contextualizar la información, ser verídico y contar todo con la mayor inmediatez posible. Muchos atienden al titular o a la entradilla y pasan de página. La imagen es, en ocasiones, la eterna olvidada.

Sin embargo, esta también tiene la capacidad de transmitir las ideas de una noticia, apoyar al texto escrito e incluso informar por sí misma. De eso trata el fotoperiodismo. Aquí cinco fotoperiodistas que ayudarán a entender de qué trata realmente este oficio y a qué circunstancias se expone uno estando en él.

Robert Capa

El primero de ellos debe ser un referente histórico en el sector. Robert Capa (pseudónimo desde el cual trabajaban Endre Ernö Friedmann y su pareja Gerda Taro) fue uno de los primeros corresponsales gráficos con actividad durante el siglo XX. Es el perfil de fotógrafo que marcó, junto a muchos otros, las líneas generales del periodismo gráfico, contar de un modo detallado algo que ha pasado en un lugar y momento determinado.

Capa realizó coberturas de sucesos tales como la Segunda Guerra Mundial, la batalla de Normandía, la liberación de París, la Guerra Civil Española, o la guerra de Indochina. Ya en el paro debido a la ausencia de nuevos conflictos, se unió a otros referentes de la talla de Cartier-Bresson o David Seymour para fundar la agencia Magnum, la considerada por muchos como mejor agencia de la historia de la fotografía, en 1947. Desde esta agencia comenzó a fotografiar en el mundo artístico, donde tenía varias amistades, incluido Pablo Picasso.

Su fotografía más destacada es Muerte de un miliciano, realizada en la Guerra Civil Española. Es una imagen muy icónica del siglo XX y de toda la historia, en parte gracias a la controversia que generó la duda sobre la veracidad de la fotografía de Capa. Richard Whelan, autor de la biografía del fotógrafo, afirma que la imagen es totalmente verídica. Para él, todo apunta a que la cámara no fue lo único que disparó en ese instante.

Muerte de un miliciano (1936). Robert Capa

Manu Brabo

Un fotoperiodista no es alguien que únicamente trabaja para un medio de comunicación o una agencia. Hoy en día ha calado mucho la figura del periodista freelance. Manu Brabo es uno de ellos. Nació en el año 1981 en Gijón, y ha cubierto todo tipo de conflictos desde que se adentró en el mundo del fotoperiodismo. Ha viajado a Kosovo, Haití o Bolivia, entre otros.

Brabo, en colaboración con Asociated Press y fotógrafos como Rodrigo Abd o Narciso contreras ganaron el Premio Pulitzer del año 2013, gracias a la cobertura que hicieron de la guerra civil en Siria durante el año 2012. Sin embargo, no todo son premios y éxitos periodísticos. En 2011 viajó a Libia como freelance para cubrir la rebelión que surgió para enfrentar al gobierno de Gadafi. El 5 de abril fue detenido junto a otros periodistas, como James Foley. A partir de ese momento se llevaron a cabo proyectos para que la opinión pública española se percatara de su situación, hasta que fue liberado el mes siguiente.

Uno de sus últimos proyectos es Covid Photo Diaries, en el cual refleja, junto a otros fotógrafos como Olmo Calvo, Anna Surinyach o Judith Prat; la vida durante el confinamiento y otros sucesos cotidianos durante el estado de alarma y la pandemia. El proyecto arrancó siendo una cuenta de Instagram pero ha perdurado en este tiempo. Actualmente, el fotógrafo asturiano está realizando un proyecto sobre su ciudad natal.

Hombre sirio llora sobre el cuerpo de su hijo en Alepo, Siria (2012). Manu Brabo

Joana Biarnés

Esta fotoperiodista catalana refleja el incesante esfuerzo que implica la intrahistoria de una fotografía. Se movió y destacó en un sector que en el tiempo en el que estuvo activa se conocía como “mundo de hombres”. Joana Biarnés nació en Tarrasa en el año 1935 y desde pequeña estuvo estrechamente relacionada con la fotografía, ya que su padre era fotógrafo deportivo. Cuando empezó a colaborar con él, sufrió las duras críticas de los hombres que asistían a los partidos de fútbol. Además, en una ocasión, el propio árbitro del partido intentó impedir que Biarnés hiciera las fotografías por ser mujer, a pesar de que tenía las acreditaciones necesarias para estar allí.

En 1962 comienza a trabajar en el diario Pueblo y se convierte en la considerada como primera fotoperiodista española. Fotografió artistas de la talla de Lola Flores, Massiel, Joan Manuel Serrat, Rocío Jurado o Salvador Dalí. Sus retratos reflejaron también a artistas internacionales como Orson Welles, Roman Polanski o Clint Eastwood.

Uno de sus trabajos con más repercusión fue la serie de fotografías que les hizo a los Beatles. El grupo inglés actuó en un concierto en el que Joana Biarnés no realizó buenas fotografías. Debido a su compromiso con el trabajo, decidió comprar un billete de avión a Barcelona, donde la banda iba a tocar de nuevo. Dicho avión era en el que también viajaban los Beatles. Biarnés los fotografío pero estos llamaron a sus guardaespaldas. De nuevo, la catalana no se rindió y los siguió hasta el hotel donde se iban a alojar. Consiguió subir por el montacargas para que los guardaespaldas no se percataran de su presencia. Llamó a la suite y consiguió entrar y hacer las fotografías. Sin embargo, cuando Joana volvió a Madrid, le dijeron que el trabajo no podía ser publicado, ya que el régimen determinó que el grupo era mala influencia para la juventud española.

Paul McCartey estirándose en la suite del Hotel Avenida Palace (1965). Joana Biarnés

Raúl Cancio

Raúl Cancio es el espejo de la ética, además de la polivalencia de cobertura de sucesos por parte de un fotoperiodista. Cancio nació en 1943 en Madrid, pero su afición por la fotografía no apareció hasta que realizó el servicio militar y comenzó a entablar relaciones con otros fotógrafos, como César Lucas. En 1963 comenzó a trabajar en el diario Pueblo, un periódico que existió durante la época franquista y cuyo director en este momento era Emilio Romero, periodista destacado de esta época.

Cancio destacó desde sus inicios en Pueblo. Le pidieron retratar a una escritora en el Café Gijón. En ese momento las fotografías se realizaban de frente, no de perfil, como las hizo él, recibiendo la queja de sus superiores. Un año más tarde, es enviado a la Feria Mundial de Nueva York, donde retrató a Paul Newman. Años más tarde fotografió a Salvador Dalí y empezó a cubrir partidos de fútbol del momento. Su imagen más destacada reflejó la tristeza de José Martínez Sánchez, “Pirri”; en su despedida del Real Madrid. El fotógrafo pudo entrar al vestuario blanco para retratar el lado más personal del futbolista.

Su ética periodística se puede explicar mediante una situación que él mismo vivió a finales de los años ochenta. Según explica, se dirigía al estadio Vicente Calderón para cubrir el partido entre el Atlético de Madrid y Real Sociedad. Mientras llegaba al estadio, vio un accidente que ocurrió momentos antes en la autopista M-30. Cancio decidió, por mera profesionalidad, bajar del coche y cubrir el suceso. Rápidamente lo mandó a redacción y continuó su trayecto hacia el estadio. Sin embargo, el periódico le volvió a llamar, ya que el involucrado en el accidente, quien falleció más tarde, era Fernando Martín, el primer jugador de baloncesto español que jugó en la NBA, y amigo de Cancio. Para él fue un golpe que no se esperaba, porque no pudo fijarse en el rostro del jugador en un primer momento, debido al caos que se formó tras el accidente.

Bomberos atienden al accidente mortal de Fernando Martín (1989) Raúl Cancio

Kevin Carter

Este fotoperiodista es conocido debido a haber ganado el premio Pulitzer en 1993 por una fotografía que realizó en Sudán y generó bastante controversia. En ella, aparece en un primer término un niño famélico y que, según la crítica contra Carter, estaba muriendo, y a la izquierda, en segundo plano, un buitre. La fotografía se interpretó de tal manera que parecía que el ave estaba al acecho esperando a que el niño falleciera. Nada más lejos de la realidad. Otros compañeros de profesión, como Luis Davilla, afirmaron que esa zona era un centro de alimentación y que los buitres se acercaban porque cerca había un estercolero.

Carter es el ejemplo de las críticas a las que se expone un fotoperiodista (y en general muchas otras profesiones). Debido a todas estas críticas, además del asesinato de su amigo y compañero de profesión Ken Oosterbroek mientras cubría un conflicto cerca de Johannesburgo; le comenzó a sobrepasar la situación y se suicidó por intoxicación por monóxido de carbono a la edad de 33 años.

Niño y buitre en Sudán (1993). Kevin Carter

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