Opinión

Europa: un estercolero multicultural

Si hay algo que nos defina como especie es la cultura: esas costumbres, ideas, lenguas, formas de vivir y conocimientos intrínsecos a un pueblo. Desde que el Homo sapiens salió de África y migró hacia los diferentes puntos del planeta en grupos y pequeñas poblaciones, se han desarrollado de forma simultánea distintas culturas a lo largo de la historia de la humanidad.

Si saltamos unos milenios en el tiempo hasta la actualidad llegamos a una era en que la cultura se está convirtiendo en un aspecto de carácter mundial. Debido a la globalización, las fronteras entre las culturas actuales son cada vez más difusas. Sin embargo, estas siguen siendo propias e independientes.

La semana pasada asistíamos en nuestro país a la propuesta de moción de censura del partido ultraderechista VOX en cuyas intervenciones en el congreso estos se englobaban en un conglomerado de fuerzas políticas europeas en contra de “oligarquías degeneradas que convierten naciones enteras en estercoleros multiculturales”.

Aunque para muchos este término de estercolero multicultural podría tratarse de un oxímoron, lo cierto es que para el líder de dicha formación política complementar el sustantivo estercolero con un adjetivo con connotaciones tan positivas, no lo es.

Escudándose en el discurso de la intolerancia como acostumbra a hacer y asumiendo en relación a sus palabras que tácitamente el estercolero lo conformarían culturas de gente migrante no europea, el señor Abascal no entiende que su propia cultura ya es un conglomerado de pueblos cristianos, griegos, íberos, musulmanes, árabes, visigodos, judíos o romanos por mencionar unos pocos. Le guste o no, la cultura evoluciona, no es algo puro; se mezcla, progresa y se complementa junto a otras. Su gastronomía la conforman y completan platos y técnicas mozárabes, cristianas, anglosajonas e incluso ecuatoguineanas o sudamericanas. Su música tradicional es de origen calé o su ropa simplemente de una cultura tradicional europea ilustrada. Es decir, ya somos multiculturales.

No obstante, no quiero entrar a argumentar con ejemplos de multiculturalidad actual para mostrar que realmente la cultura es así, dinámica; sino argüir con una única premisa: la multiculturalidad no es buena porque ya esté entre nosotros, sino porque la cultura venga de donde venga es buena de por sí. Te hace mejor, pero sobre todo, te hace más humano.

Como decía antes, las palabras del diputado del partido de extrema derecha se inclinaban más a ese hecho de globalización y migración, de gente que llega a España perteneciendo a otra cultura y entra en el engranaje laboral, social e incluso administrativo de nuestro país. Parece ser que ciertas oligarquías permiten el paso de esta gente, la cual, con su cultura convierte los países europeos en estercoleros multiculturales. No hay una cultura mejor ni peor que la que sigue, y que estas compartan ideas y se mezclen tampoco crea otras culturas peores.

Esta intransigencia hacia el prójimo no es más que una manifestación más de la verdadera cara ideológica de dicho partido. Esa necesidad esencial de crear enemigos donde no los hay no solo nos hace más pequeños, sino que corta las alas a un progreso sano y natural como civilización.

Según Eudald Carbonell, director del Instituto catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social: “A nivel evolutivo es importante entender que el multiculturalismo es una expresión de la capacidad adaptativa de nuestra especie, o sea, que se trata de una adquisición de una importancia singular.”

La multiculturalidad es un proceso evolutivo congénito, hecho en el que la Comunidad Científica coincide en su totalidad. Sin un intercambio efectivo de conocimientos, lenguas o arte no podemos aspirar a mejorar como especie. Que Europa se esté convirtiendo en un punto de encuentro de personas (a pesar de la cantidad de muertes en el Mediterráneo) de diferentes etnias con diferentes culturas la hace mejor.

La Historia también nos puede recordar como la principal potencia mundial actual, Estados Unidos, fue creada a base de migrantes con diferentes modos de vida y costumbres. Podemos remontarnos a la época de oro del Imperio español, en la cual durante varios siglos previos a la llegada a América, en la Península Ibérica convivían las tres principales culturas monoteístas: islámica, cristiana y judía. Esto sirvió, entre otros factores, como caldo de cultivo para su establecimiento como potencia hegemónica europea. Imperios tan grandes como el helenístico o el romano fueron una amalgama de culturas, cada cual aportando sus beneficios a dicha civilización.

La colaboración entre pueblos es la clave del éxito como civilización. De hecho, la historia de la especie humana consiste en el triunfo progresivo de distintas formas de cooperación. Las sociedades de hoy en día se diferencian de aquellas tribus que lucharon entre sí para conquistar tierras, en la medida en que los individuos reconocieron que la cooperación mutua favorecía la obtención de recursos.

Abandonemos la idea de ver a los demás pueblos como enemigos, y comencemos a verlos como aliados. La cultura es humana, racional, enriquecedora, tolerante y abierta. Dejemos que nuestra cultura nos defina, y recibamos con los brazos abiertos a las demás.

Acerca de Miguel Grande

Estudiante de Ingeniería Biomédica de la UPM.

1 comment on “Europa: un estercolero multicultural

  1. Muy recomendable!!

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