Opinión Política

Votar en EEUU, ¿derecho o privilegio?

Uno de los sistemas de partidos más consolidados tiene bajos niveles de participación electoral. Estados Unidos es el país con menor participación de las ocho principales potencias mundiales. La opinión pública reflexiona acerca de si la elección del presidente de Estados Unidos representa de manera esclarecedora el sentir de la sociedad estadounidense. Si EE.UU. es un país democrático, ¿por qué deja a seis millones de personas sin derecho a votar?

Las elecciones presidenciales, celebradas cada 4 años, se basan principalmente en conquistar el voto de los aliados habituales. Esto se debe a las preferencias partidarias consolidadas en la cultura y sistema político estadounidense. Si bien el problema es la falta de objetividad en los votantes, a esto habría que sumarle la alta abstención de la ciudadanía. En el año 2016, cuando Trump fue elegido presidente, solo votó el 56% de la población, uno de los porcentajes más bajos dentro de los países con democracias consolidadas.

Tasa de participación electoral en las ocho principales democracias desarrolladas

Fuente: Infobae con datos del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA)

La abstención en el país norteamericano está muy lejos de ser homogénea. La complejidad en el sistema electoral reside en las diferencias entre los distintos estados a la hora de elaborar leyes de registro de votantes, dado que cada uno es libre de establecer sus propios requisitos. Otro factor importante son los distintos grupos sociodemográficos que votan a niveles muy desiguales en el país. Según las estadísticas elaboradas por MIT Election Lab en las pasadas elecciones, factores como raza, etnia, edad o renta económica son causas directas de los bajos porcentajes de participación. 

Los jóvenes en edad para votar (+21 años) representan un 31% del total . No obstante, solo un 43% votó.  La causa principal sería la falta de interés político y de consolidación de una opinión política estable. En términos económicos, existe una gran distancia entre los niveles de participación. El porcentaje de estadounidenses con rentas menores de 10.000 dólares al año, no sobrepasa el 41%, a comparación de la ciudadanía privilegiada, que retiene más de 150.000 dólares al año y contaría con una participación activa del 80,3%. Estados Unidos ocupa el puesto 50 del mundo en términos de desigualdad, y el primer puesto entre las principales democracias avanzadas. Es bien sabido que dentro de estas desigualdades sociales, resaltan sobre todo las de carácter racial. No es sorprendente, pues, que existan notorias diferencias entre los niveles de participación de las distintas comunidades étnicas. De mayor participación a menor estarían: los blancos no hispanos con un 64,7%, casi 5 puntos más que los africanos (59,9%) y 20 más que los hispanos (44,9%).

El mayor reto de Biden es conseguir que la ciudadanía vote. Los factores económicos y étnicos asociados a una baja participación electoral, favorecen al partido republicano, cuyo perfil de votante se resume en: hombre blanco con una renta superior a 150.000 dólares al año.

Como dos gráficos se entienden mejor juntos, aquí os mostramos el porcentaje de participación y preferencia partidaria por grupo etno-racial.

Fuente: The United States Elections Project
Fuente: Infobae a partir de encuestas del Pew Research Center (2018-2019)

Los presos condenados a no votar

Estados Unidos, el país que lidera los índices de población encarcelada en el mundo, también es una de las pocas democracias que priva del derecho a votar a sus ciudadanos cuando entran en la cárcel y, en algunos casos, aún después de conseguir la ansiada libertad. Esto se remonta a la abolición de la esclavitud, pues fue la manera de evitar que los esclavos recién liberados participaran en la vida política. Tres estados de EE.UU. (Florida, Iowa y Kentucky) prohíben votar de por vida a los convictos aunque hayan cumplido su pena, aunque hayan pagado su deuda, aunque nunca tuvieran que pasar por prisión. 

No es casualidad que gran parte de los presos sean africanos y latinos. El sistema electoral de Estados Unidos está construido para mantener movilizados a algunos privilegiados e inmovilizados a la mayoría. Según Human Rights, el 80% de los condenados a penas de cárcel en EE.UU. son minorías raciales. “Si no les importan nuestras vidas, cómo les va a importar nuestro voto”, se queja Chuck Ridley, un portavoz de Black Votes Matter. La comunidad negra lleva años enfrentándose a distintas trabas legales que complican su participación o, en el peor de los casos, la penaliza. Esto comienza con la obligación de registrarse para poder votar. Hasta 51 millones de ciudadanos en edad de votar no se han registrado, según Pew Research Center. Otras de las artimañas para cargarse a la otra mitad de las minorías son: la exigencia de presentar un documento de identidad con fotografía (en EE.UU. no es obligatorio) o la eliminación del voto por correo.   

Las dificultades de votar con antelación 

En unas elecciones como las del 2020, donde la única forma de votar para muchos  ciudadanos es a través del correo, sigue habiendo demasiadas complicaciones en estados sumamente importantes. Siete estados, entre ellos Texas, Nueva York y Carolina del Sur, exigen una excusa justificada para votar en ausencia. A pesar de esto y con motivo del coronavirus, el 76 por ciento de los votantes estadounidenses serán elegibles para recibir una boleta por correo estas elecciones.

Hollywood llama a votar

A menos de 24 horas de las elecciones, el candidato demócrata Joe Biden parece haber conquistado los votos del estado más sustancial: Hollywood. Los votantes más populares del país se han alineado para dejar clara su postura política a favor de Joe Biden y la candidata a vicepresidenta Kamala Harris, para destronar al actual presidente Donald Trump.

Desde hace semanas y a través de sus redes sociales los famosos han estado compartiendo públicamente su desconformidad con la pésima actuación del presidente ante el coronavirus y la reciente rebelión a favor de los derechos de los negros. Caras particularmente conocidas en todo el mundo como Taylor Swift, Ariana Grande, Billie Eilish, Leonardo DiCaprio, Tom Hanks …no solo han invitado a sus más 100 millones de seguidores a votar, sino que también han inclinado la balanza hacia el candidato demócrata.

El 7 de Octubre la cantante y compositora anunció su apoyo a Joe Biden y a su candidata a la vicepresidencia Kamala Harris en redes. En su cuenta de instagram mostró su portada para V Magazine y una foto sujetando unas galletas con el nombre del candidato demócrata. “Hablé con @vmagazine sobre porqué votaré a Joe Biden”.

¿Tiene la influencia de los famosos un impacto real?

No es la primera vez que las estrellas de Hollywood se mojan en la política. Estudios de las Primarias presidenciales del Partido Demócrata de 2008, otorgan el crédito a Oprah Winfrey de la elección de Obama como representante del partido, que contó con 1 millón de votos adicionales gracias al llamado “Efecto Oprah”. Sin embargo, remontándonos a las elecciones de 2016, Hilary Clinton era la “reina del instituto hollywoodense”: Beyonce, Kim Kardashian, Lady Gaga y George Clooney, entre otros, no dudaron en mostrar su apoyo hacia la candidata demócrata. Incluso Miley Cyrus amenazó públicamente en un post de Instagram que se marcharía del país si llegaba a salir Trump. Sin embargo, y para desgracia de la joven cantante, este acabó ganando las elecciones convirtiéndose en el actual presidente de los Estados Unidos.

 Según Pew Research Center, existen dos razones que explican el impacto de estas figuras públicas en la sociedad: llegan a los jóvenes a través de las redes sociales, que no solo conforman el 30% del voto total, sino que son fácilmente influenciables, y la ilusión de intimidad, la sensación de que conocemos más a los famosos que a  nuestros vecinos. Por ejemplo, la cantante estadounidense Ariana Grande, ha invitado a sus más de 204 millones de seguidores en Instagram a registrarse en la web para votar por correo, y esta acabó saturada por la cantidad de solicitudes que llegaron en 24 horas.

Desafortunadamente, no existe una fórmula matemática que indique si el efecto “celebridad” tiene un impacto decisivo. No obstante, es innegable la subida del porcentaje de participación en estas lecciones de 2020, en parte gracias a las facilidades y herramientas que las estrellas de Hollywood han estado compartiendo en sus plataformas digitales. Más de 60 millones de personas han votado anticipadamente en estas elecciones, un récord histórico, según US Election Project. Debería ser prioridad para un país calificado como democrático, revisar algunos de los requisitos que se imponen en muchos estados, que son claves para la victoria de un partido u otro. Aunque en realidad no quieren mucha participación, porque es impredecible. Prefieren que haya una participación baja y así controlar los resultados. 

 

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