Opinión Política

Las secuelas de la campaña del desengaño

Fría y metafórica lluvia de noviembre cae sobre la Casa Blanca, en otro triste día traído con aires de cambio para los republicanos. Biden se alza con la presidencia por Pensilvania, tras un discurso más de Trump y su teoría del fraude. Se terminan de contar todos los votos, la democracia una vez más sale victoriosa, pero como siempre no siempra brilla igual el sol en Washington para todos.

“Sueño con la desinformación porque es mi única meta, imagino la realidad de la gente bañada cuatro años más por mis aires de grandeza”, versos ficticios de un melancólico Donald Trump al que se le acaba el contrato de arrendimiento en la capital sin posibilidad de ampliación como él tanto deseaba. El pueblo ha decidido. La ciudadanía pide cambio en la absurdidez del bipartidismo arcaico de América.

Ciudadanos esperando en una fila para votar en Georgia | Fuente: Elijah Nouvelage/Getty Images, FILE (ABC News)

El ya expresidente ha hecho del populismo y el extremismo un habitual durante su legislatura. Su campaña durante estos comicios no ha sido ideológica, ni patriótica, sino una mera acumulación hiperbolizada de alaridos poniendo en cuestión la democracia y la capacidad de elección de la gente que reside en Estados Unidos. Las sucuelas de sus actos no son pandémicas sino estrategas. No se puede argumentar sin pruebas un fraude inexistente en el supuesto país con una democracia plena, meses antes de las elecciones. Pero su peor problema no es el hecho de ser un mal perdedor, lo peor de todo, es la gente que lo cree.

La buena legislatura de Trump, en dónde se llevó la economía hasta éxitos históricos, llega a su fin por una mala gestión de la pandemia. Es curioso ver cómo es posible que una simple mascarilla cambie tantas vidas y elecciones. Él nunca se la puso ni obligó a nadie a ponérsela. De brote en brote daba mítines a sus fieles seguidores, mientras ponía en riesgo a sus escoltas dando un paseo en coche o entrando en helicóptero a los jardines presidenciales como SuperTrump. Gente muriéndose en hospitales al ritmo de YMCA, pegando golpes a la democracia con su baile. Señor Trump, hasta acá llegó su sueño del fraude.

Chica encabeza una manifestación del movimiento Black Lives Matter en Washington | Fuente: CNN

Tampoco se bajaron las manos en todas aquellas manifestaciones. Contagiando con su marcha por la igualdad, el movimiento Black Lives Matter (BLM) también ayudó a quitar de la Casa Blanca a Trump. Sin trabajo y sin dinero, ya sí que importan mucho otras cosas. “It’s the economy, stupid”, le gritarán ahora sus socios de campaña. Si no llega a ser por la pandemia seguramente no se habría quitado jamás a los republicanos de la mayoría. Una mera hipótesis personal que lleva detrás mucho sentido. Si se hubiera seguido creando con récords históricos, empleo para extranjeros, mujeres y afroamericanos como hasta antes de la pandemia, ¿habría quitado el BLM a Trump de la Casa Blanca? Francamente, no lo creo. Pero nunca se sabrá.

Con la única baza del estratega malherido por la pérdida de su mejor batallón en contra de un enemigo invisible. A Trump no le quedaba otra que engañar. Se diseñó con pluma presidencial el plan FRAUDE: Fallar las elecciones del lado republicano, reírse de la democracia, arruinar las ilusiones de la gente, unir fuerzas contra un enemigo democrático sin pruebas y sin sentido, dejar al país en ruinas para el siguiente, y, empezar una nueva vida jugando al golf en el soleado y republicano estado de Florida.

Después de todo, resulta absolutamente normal que le cortaran tantas cadenas de televisión en su discurso. Los medios de información deben informar incluso en contra del presidente de la nación. Twitter está fuera de control decía, no como su teclado. Es que la prensa censura, no Donald Trump, que solo lucha contra tu engaño a través de una exponencial y pandémica campaña del desengaño, que gritando por la igualdad y el derecho a voto, deja como secuela a Biden, el nuevo líder de un país enfermo y en ruinas. God Bless America, quién lo diría.

Joe Biden, nuevo presidente de los EE.UU.,dando un discurso en Delaware | Fuente: Drew Angerer/Getty Images (NBC)

Estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la URJC. Redactor interino en El Señor del Balón. Colaborador ocasional sobre política y deporte en El Generacional.

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