Política

Biden: ¿la panacea para Centroamérica?

Mientras el mundo observa cómo Donald Trump emprende una serie de acrobacias de dudosa procedencia con el afán de negar su derrota en las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre, muchos en América Latina, especialmente en América Central,  se alegran de que el republicano deba dejar la Casa Blanca en enero de 2021: xenofobia, racismo y violencia en contra de la comunidad latina caracterizaron el período de gobierno del mandatario, pero, ¿qué tan positivo es el panorama para nosotros debajo de la frontera con México?

Actualmente, América Central es una región que atraviesa una amalgama de crisis de diferentes índoles: desastres naturales como huracanes y tormentas tropicales que han azotado el territorio recientemente, corrupción, pobreza extrema y la pandemia de la COVID-19 han dejado a cientos de miles de personas en entornos inhabitables. No obstante, la inestabilidad y la presencia de constantes amenazas han sido el pan diario de más de la mitad de la población centroamericana desde hace décadas: esto, ha provocado que más 3.5 millones de personas del erróneamente llamado “Triángulo Norte” (Guatemala, El Salvador y Honduras) hayan huido hacia Estados Unidos en los últimos años en busca de una vida digna, en el mayor de los casos sin autorización legal. Muchas de estas condiciones han sido auspiciadas en cierta medida por la injerencia del gobierno estadounidense quien, sin escrúpulos, ha denominado a la región como su “patio trasero” y ha impulsado tácticas tanto militares como políticas para cerciorarse que las decisiones que ahí se tomen respondan a sus intereses económicos.

Como es de esperar, este trayecto nunca ha sido fácil para ninguno de los migrantes y el clima sociopolítico en el país del norte dificulta muchísimo más el proceso de adaptación a su nuevo entorno. Y durante el régimen de Trump, las adversidades que la población centroamericana ha enfrentado se han exacerbado.

Sí, innumerables violaciones a derechos humanos fueron cometidas en contra de nuestros pueblos en los últimos cuatro años. Entre ellas resalta la separación de al menos 5.500 familias provenientes de México y América Central que buscaban migrar hacia EE.UU. huyendo de la pobreza extrema y la inseguridad, en donde menores fueron cruelmente encerrados en jaulas sin acceso a una alimentación digna ni servicios de salud.

Históricamente, los gobiernos del partido de Trump, el Partido Republicano o GOP (Great Old Party por sus siglas en inglés) han hecho que la política exterior estadounidense en la región sea mucho más invasiva y perjudicial para la región. Pero sin duda alguna, los períodos en donde Demócratas han estado al mando no han rescatado a la región de la miseria, por lo tanto, las esperanzas que surjan a raíz de la toma de posesión de Biden no pueden ser tan altas.

No sólo hay que tomar en cuenta el tema de la migración para pronosticar qué será de la región geopolítica centroamericana o latinomericana en general en el futuro cercano: la promoción de la democracia, el estado de derecho, tratados económicos y disminución de la violencia son elementos clave que definirán cómo el continente entero logre ponerse de pie luego de la pandemia.

Trump dio un giro abrupto en cuanto a los planes esenciales de su país en cuanto a la región, los cuales inicialmente abarcaban temas vitales como lucha contra la corrupción y seguridad. Ahora, su gobierno trata de limitar sus esfuerzos en detener migrantes, sin abordar las condiciones que provocan este flujo, de las cuales ellos son parcialmente responsables. Gracias al clima que él propició, los gobiernos de Alejandro Giammattei/ Jimmy Morales (Guatemala), Juan Orlando Hernández (Honduras) y Nayib Bukele (El Salvador) lograron hacerse de las suyas y retroceder en el camino hacia la democracia instaurando regímenes quasi-autoritarios en donde se le dio rienda suelta a la misma corrupción que las sociedades civiles centroamericanas han venido denunciando a lo largo de la década.

Cuando Trump deje el poder, voluntariamente o no, las relaciones entre todos estos Estados se encontrará más tensa que nunca; Biden buscará luchar en contra de la corrupción en la región destinando $ 4 mil millones en inicitativas democráticas. Él sabe que una crisis económica en los países que su predecesor denominó “shithole countries” impactaría enormemente en su propia economía y seguridad nacional. Más migrantes, cada vez más violentos, y menos acuerdos económicos. La historia y la pandemia lo han decidido: la globalización ha penetrado en lo más profundo de las dinámicas sociopolíticas. Cualquier acción que una nación cometa contra otra basada en su poder hegemónico le regresará como un boomerang.

1 comment on “Biden: ¿la panacea para Centroamérica?

  1. Pienso que estuvo bueno el artículo, me gustó la reflexión de que las decisiones y acciones que tomen países poderosos como EEUU, pueden tener un gran impacto en la economía y la situación política de muchos países que comparten redes migratorias. De ahí una de las importancias de trabajar convenios y tratados para la protección de las poblaciones migrantes.

    La forma en la que reaccionen los Estados centroamericanos a las nuevas acciones del gobierno estadounidense entrante, dirá mucho sobre lo que nos espera en los siguientes años. Esperemos lo mejor.

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