¿Sabrías detectar a los psicópatas que te rodean?

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Protagonista de la serie "Dexter" | Fuente: SensaCine

La televisión y el cine se han encargado de mostrar la parte más cruel y sanguinolenta de trastornos antisociales de la personalidad que podrían ser más comunes de lo que pensamos. Así, series de éxito como Dexter, Hannibal o Mindhunter nos han empujado a ligar la psicopatía y la sociopatía con conductas criminales. Pero, ¿Estamos realmente en lo cierto?

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La respuesta es no. La ficción, en múltiples ocasiones, puede confundirnos y mostrar perfiles que no se corresponden con la realidad. Realmente estos trastornos mentales no están necesariamente caracterizados por cometer asesinatos ni por la necesidad de querer matar. No obstante, esto no quiere decir que las personas que sufren este desorden no dejen víctimas a su paso, pues su principal objetivo es el de controlar a los demás a su conveniencia.

Son muchas las personas que en un principio no cometerían ningún crimen pero presentan rasgos propios de estas perturbaciones. Estudios demuestran que, aproximadamente, entre un 1% y un 3% de la población mundial las sufren. Se tratan de personas superficialmente encantadoras, pero vacías emocionalmente. 

Características de la psicopatía y la sociopatía

Falta de empatía

Saben como funcionan las emociones. Las entienden porque conocen su fundamento teórico y saben identificar que cambios fisiológicos conllevan un estado de ánimo u otro, así como también qué situaciones pueden dar lugar a esa variación de la actitud humana.

Sin embargo, no son capaces de sentirlas en sus propias carnes, pues no tienen la capacidad cerebral como para adquirir ningún tipo de sentimiento. Como consecuencia, pueden llegar a imaginarse lo que otras personas pueden sentir, pero no saberlo. Es por esto que tienen empatía cognitiva, pero carecen de empatía emocional.

Mitomanía

Son mentirosos patológicos, es decir, tienen una gran facilidad para mentir, haciéndolo incluso de manera involuntaria. El engaño para ellos supone una actividad rutinaria, la cual utilizan para conseguir sus objetivos con independencia de si el nivel de la mentira es exacerbado o no.

Las dos caras de un psicópata | Fuente: MuyInteresante

Encanto superficial

Son individuos con mucho carisma, sociales y simpáticos. No les cuesta relacionarse con los demás al tener fuertes habilidades sociales y son expertos en fingir ser quienes no son para agradar a los demás y obtener su confianza. Definitivamente, son personas locuaces que saben expresarse con mucho encanto.

Poder de manipulación

Estas personas tienen una increíble habilidad para la persuasión y la seducción, y se valen de los anteriores rasgos mencionados para manipular a los demás. Al conocer las vulnerabilidades emocionales y psicológicas de la víctima analizarán cuál es la táctica más efectiva para esconder sus reales intenciones.

Necesidad de estimulación y tendencia al aburrimiento

A nivel biológico, los psicópatas suelen tener un nivel bajo de arousal (poco grado de excitación cortical). Por ello, buscan excitación y se sienten atraídos por el riesgo y los desafíos. No toleran trabajos rutinarios y necesitan cambiar constantemente de actividad.

Desprecio por las reglas

Al no tener miedo al castigo ni a la estigmatización social, las normas sociales no les incumben. Por tanto, no las respetan ni tienen ningún efecto en su comportamiento. Es por este motivo que se cree que este tipo de trastorno no tiene cura. No tienen miedo de las consecuencias negativas que puedan tener sus actos, por lo que no aprenderán de la experiencia aunque hayan sido incluso castigados.

Narcisismo

Suelen ser personas que generalmente se ven así mismos como los más inteligentes,  capaces y valiosos. Esto puede tener relación con la incapacidad para poder admirar o querer a nadie, ya que tienen un egocentrismo descomunal y sienten que son el centro del universo.

Representación animada de una persona con trastorno antisocial | Fuente: Un hueco en el fondo del vacío

Diferencias entre la psicopatía y la sociopatía

Numerosos expertos abogan por la diferenciación entre estos dos trastornos, siendo la principal distinción entre ellos el origen. Los psicópatas, por un lado, nacen ya con esta turbación de la personalidad debido a factores genéticos o biológicos.

Al nacer y vivir en una misma realidad, la tendencia a la supervivencia del ser humano provoca que estas personas adquieran habilidades para no ser descubiertos. Suelen ser bastante inteligentes, por lo que saben que son personas que no encajan en la sociedad y deben fingir para pasar desapercibidos. Es por este motivo que suelen ser muy meticulosos con sus acciones, planificándolas siempre, y pocas veces actuando desde la improvisación.

Por otro lado, los sociópatas adquieren este trastorno debido a factores psicológicos o sociales. Es decir, debido a diferentes experiencias desarrollan estos rasgos. Tienen cierta base de impulsividad ya que adquieren una nueva realidad y aún deben aprender a vivir en ella. Esto provoca que llamen más la atención y resultan extraños a los ojos de los demás.

La sociopatía, en muchas ocasiones, se debe a traumas infantiles | Fuente: Humaverse

Otra característica que les diferencia es que los sociópatas sí pueden empatizar emocionalmente con otras personas y crear relaciones verdaderas. No obstante, esto solo se reduce a un número muy pequeño y concreto de personas con las que se identifican o con las que han formado el vínculo en un tiempo anterior al desarrollo del transtorno.

¿Tienen cura estos trastornos?

Algunos psicólogos explican que una persona con estas características podría asistir a terapia y fingir una respuesta positiva al tratamiento debido a sus buenas habilidades de manipulación. De esta manera, es muy complicado para los profesionales tratar estos casos, pues no conocen si realmente el paciente está intentando engañarles. La psicopatía y sociopatía no son enfermedades, sino manifestaciones exageradas de rasgos de personalidad normales. Como consecuencia, no se habla de curar, sino de tratar.

En este punto, no hay estudios asentados sobre cual es el tratamiento idóneo para las personas con este trastorno, ni tampoco cual es su probabilidad de éxito. Por ello, es más común recurrir a herramientas para controlar su comportamiento. El doctor de psicología Robert D. Hare indica que durante toda su carrera ha estudiado centenares de psicópatas, y no cree que haya posibilidades de cambiarles: «No sienten ningún tipo de dolor psicológico. Sólo modifican su manera de actuar si les conviene desde una perspectiva egoísta”.

 

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1 Comentario

  1. Trastorno mental, perturbación, alteración de la personalidad, llamémoslo de una u otra forma, lo que está claro que son víctimas por el sólo hecho de esa carencia emocional, interesante el artículo pues te hace pensar y recapacitar por quienes estamos rodeados, muy bien diferenciado unos rasgos de otros.

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