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El Alcalde de Granada cuestiona el modelo gastronómico granaino: “Las tapas hay que pagarlas porque son alta gastronomía”

FUENTE: GranadaHoy

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El alcalde defiende la gastronomía de la ciudad desde una perspectiva enfadada ante el “regalo” de la alta gastronomía granadina con las bebidas en bares de toda la ciudad

Vuelve el debate en la hostelería tras las palabras del alcalde de Granada en un certamen gastronómico. 

El pasado 31 de marzo, el alcalde de la ciudad de Granada, Paco Cuenca hacía unas declaraciones durante el certamen Saborea Sin Prisa Granada sobre las tapas que han revolucionado a todo el país. 

<<No vamos a promocionar más tapas gratis, nunca más. Las tapas hay que pagarlas porque son alta gastronomía como se ha demostrado hoy>> Francisco Cuenca

Estas palabras han traído de vuelta el eterno debate español sobre la gratuidad de las tapas. Muchos establecimientos de hostelería tienen el “detalle” de ofrecer una tapa gratuita por la consumición de una bebida, sin embargo la calidad de este detalle suele dejar bastante que desear en algunas ciudades del país. Granada, sin embargo, es famosa por ofrecer grandes tapas y de muy buena calidad; parte del sector se detracta de la imagen de tapa vaga y apuesta por la alta gastronomía en ella.

Los granadinos, orgullosos de sus generosas tapas, se han movilizado para protegerlas. Las palabras del alcalde no tardaron en alcanzar los bares de Granada, y publicaba estas palabras en su cuenta de Twitter:

«¡Como si fuéramos a prohibirlos! Son parte de la esencia de Granada y los quiero en mi ciudad” Defiende que “además de la tapa gratis» se debe dar publicidad a la alta cocina granadina.

Promocionar Granada y su gastronomía

El alcalde dice querer promocionar y potenciar la imagen de Granada a través de la estrategia de las tapas, que dan ese sello de calidad gastronómica a la hostelería granadina. Sin embargo, parece haberse centrado solamente en mostrar esa imagen a los turistas de alto nivel, olvidándose de los estudiantes en busca de las grandes tapas gratis.

Cuenca insiste en el eterno reconocimiento de la gastronomía granadina, parece que las tapas no son una muestra o bocado, sino un desperdicio pudiendo pagar por un plato entero. Preocupado por la estabilidad laboral de los trabajadores y la clase de las tapas:

«Queremos que la gente se siente en el establecimiento y disfrute de la gastronomía, no de la tapa gratis sino de pequeños bocados que se pagan y son una muestra de una carta que lleva a sentarse a mesa y mantel, que es lo que da rentabilidad y lo que da puestos de trabajo estables y con cierta garantía además de reconocer la calidad».

Francisco Cuenca (PSOE), tras ser elegido alcalde de Granada | Fuente: EL PAÍS

El precio de las tapas

Parte del encanto de las tapas granadinas son su precio, por una cantidad decente obtienes una bebida y una buena tapa “gratis”. Entre comillas porque el precio de la bebida asume parte de la tapa. En algunos lugares del país 3 euros por una cerveza puede parecer excesivo, pero en Granada incluye bebida y tapa.

El origen de la tradición

La tradición española del tapeo se remonta a la Edad Media, cuando Alfonso X el Sabio contrajo una enfermedad que le obligó a tomar pequeñas cantidades de vino prescrito. El monarca “picaba” pequeñas porciones de comida entre sorbos para contrarrestar los efectos del alcohol. Así fue como tras su recuperación, establece que en los mesones castellanos que acompañe el vino con raciones de comida.

Sin embargo, hay otras leyendas que se llevan el mérito al origen. Una de ellas, durante el reinado de los Reyes Católicos, se obligaba a los taberneros a servir tapas como acompañamiento del alcohol debido al gran número de incidentes de carreteros cuando abandonan las tabernas. Ambas coinciden en que se establecería el acompañamiento de tapas para contrarrestar los efectos del alcohol entre los comensales.

Otra leyenda popular cuenta el origen del nombre, también durante el reinado de los Reyes Católicos. Yendo hacia Cádiz, los monarcas pararon en una taberna de San Fernando, y el vino que tomaban se llenó de arena debido al viento de levante. Entonces, pidieron una loncha de embutido o queso para posar sobre la copa para evitar la arena. Cuando el hostelero cubrió la copa le dijo a Fernando II de Aragón: “Aquí tiene su tapa”.

De esta forma, la costumbre se dispersó por todo el país convirtiéndose en una tradición y utilidad para evitar arena y moscas en las bebidas. Hasta el Lazarillo de Tormes en 1554 ya contaba como “tapaban” las copas con comida.

Hay muchos cuentos que relatan el origen del término tapa a lo largo de la historia, aunque no sabemos quién fue el primero, si sabemos que fue una evolución repetida a lo largo de los años. 

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