El habla perfecta

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Me gusta concebir la lengua como un edificio que se construye, poco a poco, con ladrillos que vamos colocando todos los hablantes a lo largo de su evolución. Si nos alejamos y observamos la obra, en la base identificamos una puerta principal que se alza como un puzle de texturas encajadas a la perfección, dando paso a una imponente escalera que cuenta con peldaños de materiales tan dispares como lo somos las personas mismas. Conforme avanzamos reluce el contraste entre algunas ventanas anticuadas, de madera carcomida, que se conjuntan con otras modernas y de brillante aluminio. Y así, planta por planta, toda diferencia se encuentra en un perfecto equilibrio.

El habla es individual y característica de cada uno e, igual que el edificio, nuestro español oral conforma un equilibrio de variedades, ¿por qué, entonces, buscamos definir el mejor albañil o, en su defecto, el mejor español hablado?

Más de 585 millones de personas hablan español en el mundo, de los cuales 489 millones lo disponen como lengua materna. Esto supone que el 7,5 % de la población mundial es, hoy en día, hispanohablante. Además, el español es estudiado por 22 millones de personas, repartidas en 107 países del globo; la tercera lengua más utilizada en Internet, y el segundo idioma, detrás del inglés, en publicación de textos científicos del campo de las ciencias sociales, las ciencias médicas, el arte y las humanidades, según datos del Anuario 2020 “El español en el mundo, elaborado por el Instituto Cervantes.

Nativos hispanohablantes en el mundo | Fuente: Instituto Cervantes / Vía: Europa Press

¿Cómo surge?

Entre el siglo III y el I a. C., el Imperio Romano fue conquistando la mayoría de las regiones alrededor del Mediterráneo. Estas zonas se fusionaron en su imperio y, paulatinamente, adoptaron su cultura y su idioma: el latín, de la familia lingüística indoeuropea.

Cuando el latín se impregnó y se mezcló con la población autóctona de la península y fue evolucionando, se produjo una diferenciación entre el latín usado en la literatura, o clásico, y el latín coloquial, denominado vulgar (hablado por el vulgo o pueblo). A partir de esta vertiente hablada del latín, fruto de la evolución oral de la lengua, surgen las denominadas lenguas romances, entre las que se encuentran el francés, el italiano, el portugués y el español.

El español en Castilla y el “acento neutro”

Es común escuchar que en Castilla y León se habla el mejor castellano, ¿Es un rumor o está estudiado?

Todo se remonta al año 800 d. C., cuando aparece una nueva región en el noroeste peninsular llamada Castilla. Su expansión territorial va a traer consigo la expansión, también, de su lengua oficial: el castellano.

A raíz de esto, se tiende a pensar que los castellanoleoneses son los que mejor uso hacen de la lengua por ser Castilla y León la cuna de esta. Además, de forma más concreta, la ciudad de Valladolid se encuentra en la supuesta cumbre del español más puro.

Realmente estos datos no tienen ninguna base científica y los motivos que los respaldan abarcan desde el mito de la Condesa Madame D’Aloy, una viajera que afirmaba en su obra Relación del viaje por España, en 1679, que el español vallisoletano era el mejor, hasta la creencia de un acento neutro entre sus hablantes.

Mitos a parte, según esto, existiría una única manera correcta en la que las palabras deberían sonar; el hablante perfecto sin ningún tipo de acento. Sin embargo, desde un punto de vista sociolingüístico, es imposible no tener acento. Como nos explica la Real Academia Española, el acento consiste en la entonación del habla y, a menos que tengamos complejo de robot, es inevitable por muy vallisoletano, limeño o medellinense que seas.

Corrección y pronunciación

Es cierto que nuestra manera de hablar se ve influida por aspectos geográficos, sociales, educativos… pero ninguna es es mejor que las demás. Por tanto, dejando a un lado las medallas regionales a la perfección lingüística, debemos hablar de corrección.

Según la Ortografía de la Real Academia Española, “la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación (geográfica, social, cultural, situacional), la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen”.

Por tanto, en el campo escrito, sí existe el “mejor español” y no es, ni más ni menos, que la lengua en su versión más correcta gramaticalmente, la que sigue el código y la que hace una apropiada utilización del léxico.

Por su parte, no hay una única pronunciación correcta, cada hablante posee un habla propia con particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que la hace única e igual de válida que el resto.

No puede decirse en qué lugar se habla un mejor español, porque no hay un castellano, sino muchos

Gabriel García Márquez

Illo, es [sierto] que el acento es muy personal, pero [sho] estoy [zegura] de que si ustedes viajan algún día a Argentina y pierden su [biyete] de avión os atenderán sin problema y, con mucho [amol], os prestarán todo lo que podríais haber [olvidao] en casa para que no aparezca el sentimiento de morriña.

Todos y cada uno de los hablantes de una lengua son los responsables de mantenerla viva y en continua evolución. Sí hablamos el mejor español posible, aquel que nos caracteriza.

Dejemos a un lado los estereotipos y disfrutemos del castellano. Seseo, ceceo, yeísmo, aspiraciones, fonemas que se teletransportan y mil variedades del habla que hacen del español hablado una lengua tan bella.

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