Elvira Lindo: “En una novela tú eres más o menos libre y eres tu jefa, eres quien decide el mundo”

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Elvira Lindo regresó el pasado marzo a nuestras mesitas de noche con su novela A corazón abierto

Elvira Lindo es escritora, periodista y guionista. De padre malagueño y madre ademucera, nació en Cádiz el 23 de enero de 1962, pero ha vivido toda su vida con una maleta en la mano (Mallorca, Tarragona, Alicante, Madrid, Nueva York…, entre muchos otros lugares). Actualmente vive en la capital y comparte su vida y sus libros con su marido, el también escritor, Antonio Muñoz Molina. 

Elvira siempre fue una niña curiosa y avispada, apasionada de la lectura y de la escritura. Finalmente, el sueño se hizo realidad y esa forma despierta y espabilada de ver la vida se trasladó a sus novelas tanto infantiles como adultas, y a sus columnas para El País, Tintos de verano y Don de gentes. Alternó sus estudios de Periodismo con su trabajo como locutora en Radio Nacional de España, y sigue en el mundo de la radio actualmente en el programa La Ventana de Cadena SER. 

Muchas de sus novelas y guiones han sido llevados a la gran pantalla e incluso se ha atrevido como actriz ocasional. Su quizás personaje más famoso, Manolito Gafotas, hizo que fuera premiada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Este pasado año, Elvira Lindo regresó a las librerías con A corazón abierto, un libro donde abre su corazón al lector para contarle la historia de su familia. 

A corazón abierto, la última novela de Elvira Lindo | Fuente: casadellibro.com

Pregunta: Debido a la situación actual causada por la pandemia de coronavirus tenemos que hacer la entrevista de forma online, como son ahora muchos encuentros. Lo primero, muchas gracias por aceptar Elvira. Vivimos una época difícil, no ya solo de salud sino también psicológica y anímicamente, ¿cómo está?

Respuesta: Háblame de tú. Pues creo que estoy bien, atendiendo a mi trabajo y todo eso, pero también harta como cualquier ciudadano. Estoy bien en el sentido de que tengo una vida buena, estoy muy bien en la casa en la que estoy, vivo con mi pareja, con Antonio, somos una pareja que se ayuda, que se quiere, que disfruta de la casa, pero claro, por un lado esto te obliga a cambiar la vida. Luego, las cosas que a veces te hacen sufrir no tienen que ver contigo, y sí tienen que ver contigo, entonces, el hecho de que haya tanta gente que se esté quedando en la precariedad, sin trabajo, que la gente joven no acabe de despegar por esta situación es algo que claro, te afecta, es la humanidad, y uno no se preocupa solamente por las cosas que le pasan individualmente. 

P: Durante la cuarentena se podría decir que lo que nos salvó fue la cultura. Vimos más películas y series que nunca, dibujamos, escribimos y por supuesto también leímos. ¿Qué hacías para mantenerte ocupada?

R: Cuando comenzó el confinamiento, mi libro hacía una semana escasa que se había situado en las librerías entonces tuve que hacer casi toda la promoción del libro virtualmente. Yo seguí escribiendo en el periódico, colaborando en la radio por medio de una aplicación, y seguí trabajando incluso mucho, porque no dejé de tener ninguna visita. Todo eso también con el entretenimiento de la casa que como todo el mundo nos lanzamos a la cocina, a hacer cosas, series y todo eso, pero la verdad es que quitando los primeros momentos en los que uno no se concentraba en nada, yo creo que la lectura fue lo que te llevaba a un mundo externo, que es lo que hace la literatura muchas veces, te ampliaba el mundo en una vida que era cerrada y de puertas para dentro.

P: Ya que lo mencionas, tu último libro, A corazón abierto, salió poco antes de la cuarentena, el pasado 3 de marzo y 10 días después nos confinaron. Seguro que tu libro fue de los que salvó los días de encierro de muchas personas.

R: Mi libro se leyó extraordinariamente durante el confinamiento. Yo tenía la sensación de que era un libro que iba a conectar con mucha gente pero claro, eso se unió a un encierro en el que la gente empezó a leer y a conseguir los libros de la manera que fuera. Se compró mucho de forma electrónica pero también en cuanto abrieron un poco las librerías, la gente lo encargaba. No me puedo quejar, el libro estuvo muy presente todo el tiempo. 

P: Bueno, felicidades por tu libro porque personalmente me ha encantado, sobre todo por la forma en la que abres tu corazón para ofrecerle al lector la historia de tu familia.  ¿Cómo se vive el día en el que sale a la venta un libro tan personal?

R: Bueno, todo con este libro fue muy especial. La verdad es que siempre he vivido con mucho nerviosismo y mucha inquietud ese momento que tú dices en el que el libro se pone en las librerías, pero con este libro yo tenía una impaciencia muy grande porque estuviera en las librerías, sentía, como te digo, que era un libro que iba a conectar. Había trabajado mucho tiempo en él, en la propia construcción del libro que es un poco complicada porque es como un puzle, en el haber pensado muy concienzudamente quién contaba las historias, cuáles eran las voces, los puntos de vista… No era un libro al uso de memorias, sino que era como una especie de construcción literaria. Estaba contenta y estaba deseando que saliera, naturalmente tenía ese miedo a la crítica pero sabía que con los lectores iba a conectar. Luego tuve el descanso de que las críticas fueron muy buenas y ya después me dediqué a entablar conversaciones con los lectores y a recibir muchas cartas. Creo que es el libro con el que más cartas me han escrito. 

P: ¿Y cómo fue ese proceso de escribir el libro?

R: Largo, no ya el hecho de escribirlo sino el hecho de pensarlo. Yo salía a pasear por las tardes y en mi cabeza estaba el libro, es un libro que pensé y paseé mucho. Y todo esto es porque para mí era importante que el lector construyera él mismo la historia de esos personajes una vez que hubiera terminado el libro. Son en realidad capítulos que tú podrías leer por separado pero te haces una idea de la historia cuando te alejas porque lo has acabado y entonces ves la visión completa. He tardado mucho en escribirlo, primero porque he tenido que vivirlo, sin vivirlo y sin perspectiva no lo hubiera podido escribir así, porque es un libro que escribes de tus padres cuando ya los tienes muy lejos. 

P: Claro, porque A corazón abierto se construye a partir de historias, episodios y anécdotas de tu vida y familiares. Sigue tu historia y la de tu familia a través de estos relatos. ¿Cuánto de ficción y cuánto de realidad podemos encontrar en la novela?

R: Yo diría que todo es verdad pero es una verdad reconstruida. Los recuerdos nunca son objetivos, en una familia cada uno recuerda las cosas un poco de una manera. Los recuerdos se reconstruyen desde el punto de vista de uno. Hay una subjetividad, la objetividad del recuerdo no existe. Es un intento de acercarse a la verdad, sin edulcorarla, yo no quería que mis padres aparecieran idealizados, sino que aparecieran con su personalidad tal y como fueron, porque es así como fueron y es así como a mí me gustan como personajes. Es una mezcla de una verdad que está de fondo, porque los hechos no los invento, pero tengo que reconstruirlos literariamente para que suenen a verdad. Hay una voluntad de contar la personalidad de mis padres tal y como fueron. 

P: Al fin y al cabo son tus recuerdos pero también los recuerdos que te contaron tus padres y los de tus hermanos. Es una mezcla de muchos recuerdos. 

R: Sí es una mezcla de muchos recuerdos aunque yo ya les dije a mis hermanos que yo soy la escritora y yo soy la que maneja los hilos. Esto no es una crónica familiar en la que tienen que aparecer todos, es una cosa completamente subjetiva. Yo lo comparo, por ejemplo, con Ademuz: uno puede optar por ser el cronista oficial del pueblo y otra cosa es lo que haga un escritor con ese material que lo cuenta con una mirada más crítica. 

«HAY UNA VOLUNTAD DE CONTAR LA PERSONALIDAD DE MIS PADRES TAL Y COMO FUERON»

P: En los agradecimientos me llama la atención que dices que siempre quisiste convertir a tus padres en personajes de novela. ¿Qué crees que opinarían Manolo y Antonia al leerla?

R: Yo creo que ellos pertenecen a otra época y les impresionaría mucho verse retratados así. También estaban prisioneros, como todo el mundo, del “qué dirán”, entonces no es algo que yo hubiera escrito si ellos hubieran vivido porque no hubiera querido en absoluto incomodar a mis padres ni ponerlos en una situación rara de exhibición. No soy una persona religiosa pero sí que creo que las personas queridas que se han ido te van acompañando a lo largo de la vida entonces sí que creo que ellos ahora están en una situación, en un más allá, en el que pueden comprenderlo todo, pueden entenderme a mí e incluso pueden estar orgullosos de no pasar al olvido y de haberse convertido en personajes de novela. 

Manolo Lindo y Antonia Garrido, padres de Elvira Lindo | Fuente: nuevatribuna.es

P: Seguro que sí. También leo en la contraportada que “A corazón abierto encierra un homenaje a una generación, la de quienes permanecieron en España en la inmediata posguerra, aquellos que, sin queja ni lamento, se concentraron en sobrevivir”. Una generación que en sus últimos días también se concentra en sobrevivir ya que son los más golpeados por la Covid-19. 

R: Ha sido muy mala suerte que personas que comenzaron la vida con un acontecimiento tan dramático como fue la guerra, que luego vivieron en la España del hambre que en ocasiones fue peor que la propia guerra, y que luego se hicieron adultos en un país bajo una dictadura y con una Iglesia que implantaba una moral férrea sobre muchas cosas; tengan ahora un final tan especialmente triste. Esta generación además se puso muy al día, con la llegada de las libertades cambiaron mucho, decidieron a quién votar y se pudieron ir encontrando a ellos mismos porque el país se liberó de yugos y ellos también. Yo he visto a mis padres evolucionar, mi madre cuando murió estaba evolucionando y creo que hubiera evolucionado muchísimo más de haber vivido porque esa generación de mujeres cambió muchísimo. Tanto ellos como ellas se pusieron al día y después, les vino otra generación, la de sus hijos, que empezamos a estar muy comprometidos políticamente y a abrir costumbres de todo tipo, (familiares, sexuales…) y ellos, al principio asustados o en contra, fueron admitiendo que el país estaba cambiando.

P: Ya que mencionas lo de tu madre, A corazón abierto se construye a través de episodios biográficos. Algunos son momentos felices que recuerdas con cariño y alegría, pero otros son muy duros como la enfermedad de corazón de tu madre y su muerte cuando tú eras una niña. ¿Cómo se escribe con delicadeza sobre un dolor tan grande?

R: Pues yo creo que hace falta el paso del tiempo. Es decir, eso es algo que tienes que haber madurado y crecido tú y haber aceptado la muerte, el mismo hecho de la muerte. Comprenderás que había muchos capítulos en el libro que son muy emocionales y si yo me hubiera dejado arrastrar por la emoción no los hubiera sabido contar bien. Yo quería situarme en un papel,  tratar de mirar lo que sucedió con delicadeza, el que se tiene que emocionar es el lector, yo no porque eso me nublaría el entendimiento. Eso es importante cuando escribes, hay cosas que puedes escribir que son dramáticas pero no puedes dejar que los recuerdos que te hieran y que las heridas te impidan tener una narración coherente y que llegue al lector como tú quieres que llegue. Creo que el escritor, la escritora en este caso, no puede estar llorando mientras escribe. 

«no puedes dejar que los recuerdos te hieran y que las heridas te impidan una narración coherente. la escritora no puede estar llorando mientras escribe».

P: Se trata de separar escritor y personaje porque claro, la novela trata de tus padres, pero también trata de ti misma. Conocemos a la niña Elvira, a la Elvira adolescente y a la Elvira adulta. Vemos una progresión en tu personaje y el lector a su vez crece también con cada Elvira. ¿Qué crees que ha quedado en la Elvira de hoy de esas Elviras?

R: Precisamente eso era una de las cosas más importantes. Como te dije, yo no quería escribir un libro de recuerdos, entonces decidí que quería que hubiera varias voces pero esas varias voces soy yo en distintas edades de la vida y eso me parecía interesante, era como situarte de verdad en aquel presente. Me quedan muchas cosas y además fue de lo que más me gustó del libro, el situarme en una mente adolescente, en una mente infantil… Me divirtió muchísimo porque sí que queda en mí esa especie de inocencia que sale en la niña que cuenta el capítulo de Mallorca. Creo que me queda esa inocencia y eso me permite escribir, sin esa inocencia mi literatura sería diferente. Luego me reí mucho en el capítulo de la adolescencia porque ahí ya es una mente muy absurda. Creo que lo que queda de ahí es una cierta propensión a la rebeldía. 

P: ¿Qué te costó más, ponerte en la piel de tus propios padres o en la tuya misma a través del tiempo?

R: Pues quiero decir que disfruté con todo porque me hacía colocarme en muchas épocas, muchos espacios, y el reconstruir las voces de mis padres fue algo para mí maravilloso. Creo que es un libro con el que he conseguido disfrutar en la escritura. No conocía muchas cosas que le sucedieron a mis padres, pero creo que a mi padre lo conocía dentro de la rareza de su carácter y lo entendía muy bien. Cuando estaba narrando su período de ansiedad descontrolada cuando estaba solo, me podía imaginar muy bien cómo se sentía, en eso se basa la verdad. La verdad en este caso no se basa en si fue a tal sitio o a este otro, sino en que tú sepas cómo se estaba sintiendo el personaje. 

P: A raíz del libro, ¿se podría decir que ahora conoces más a tu familia?

R: A mis padres sobre todo. Con mis hermanos hablo todos los días, entonces creo que los conozco. Son menos misteriosos para mí, los conozco desde el principio. En mis padres hay una época anterior que yo tengo que imaginar y sí, creo que los conozco muchísimo más, los entiendo mucho más y entiendo mucho más cosas que a lo mejor si las hubiera narrado con veintitantos años. En este momento de mi vida soy responsable de mi propia vida y no puedo estar diciendo “es que mi padre fue injusto”, yo esa época ya la he pasado entonces ahora creo que los entiendo perfectamente.

«Es un libro con el que he conseguido disfrutar en la escritura».

P: Una anécdota que me llamó la atención es la de cuando siendo una niña ganas un concurso literario por escribir un cuento. ¿Siempre supiste que querías ser escritora?

R: Bueno, siempre escribí. Escribí desde los nueve años o así. Mis padres siempre nos regalaban un libro por Reyes a cada uno según entendían nuestra personalidad. En Palma yo empecé a ser muy muy muy lectora y me ponía a escribir mis cuentos. Era un juego porque de la vida no sabes nada. Escribí también mucho en la adolescencia y luego cuando empecé a trabajar en la radio y a escribir guiones, comencé con una escritura de oficio, muy profesional.

P: Eso te iba a decir, además de escritora eres también periodista y guionista e incluso te atreviste con la actuación. Te quería preguntar, ¿no te atreviste con la política? Tengo entendido que Pedro Sánchez te ofreció ser Ministra de Cultura antes que a Màxim Huerta.

R: Pues aparte de que el ambiente que se vive en estos días es muy agresivo, no quería exponerme a una vida en la que eres el foco de muchas cosas y te van a estudiar para bien por lo que mereces y por lo que no mereces. No quería ser ese foco ni tampoco someter a mi familia. Aparte de eso, a mí me ha costado mucho construirme la vida que tengo ahora, que consiste en tener una vida en la que trabajo mucho pero también tengo unos niveles de libertad muy altos. Yo creo que cuando te ha costado tanto tener algo, de momento es muy insensato dejarlo. No me imaginaba saliendo de mi casa todos los días temprano para volver de noche, y haber estado en toda la tensión política.

P: De momento te quedas escribiendo que se está muy bien.

R: Bueno, esto también trae muchas tensiones. Yo escribo todos los domingos en el diario El País y ahora no puedes exponerte sin tensión, no existe eso, todo el mundo te juzga y es así nuestro trabajo, pero no llega al punto de ser Ministra, sabes, eso es una cosa inimaginable. 

«no quería exponerme a una vida en la que eres el foco de muchas cosas y te van a estudiar por lo que mereces y por lo que no mereces»

P: Eso te quería comentar, en esta sociedad cada vez más polarizada, tú como periodista, ¿cómo crees que deberían tratar los periodistas la información sabiendo que digan lo que digan siempre habrá alguien que les criticará?

R: Bueno hay dos tipos de periodismo, los que hacen información y los que hacen opinión. Yo muchas veces estoy deseando leer información más que opinión porque de la información yo me nutro, la opinión es lo que yo tengo que construir. Casi todos los escritores escribimos columnas, pero el periodista desde luego tiene que tratar de contar la verdad. Dicen que la verdad no existe pero yo creo que existe una aproximación o una voluntad de verdad y el periodista debe comprometerse con eso. Otra cosa es si escribes una columna que es tu punto de vista. En mi caso ahora, creo que la intoxicación, el intoxicar por intoxicar y crear un clima turbio que al final llega al espectador, al lector o al oyente, es simplemente añadir ruido al ruido y hay que tratar de contar con cierta serenidad las cosas precisamente en este momento que necesitamos todos confiar un poco en que puede haber un futuro y en que van a mejorar las cosas, es decir, no añadir tormento a la desesperación que ya existe.  

P: Dejando a un lado el tema del periodismo, nos vamos al año 1994, cuando despega tu carrera literaria al convertir a tu personaje radiofónico Manolito Gafotas en novela. Hoy Manolito es quizás uno de los personajes literarios de narrativa infantil más famosos. ¿Qué significó para ti Manolito Gafotas? 

R: Pues muchas cosas. En la radio no mucho, porque yo hacía esto y otras cosas, lo que pasa es que ese es el personaje que se hizo conocido. Luego con los libros fue una sorpresa porque en absoluto yo pensaba que iba a tener la cantidad de lectores que tuvo. Me hizo muchos lectores, me permitió verme publicada en otros países y le tengo que agradecer que me situara económicamente porque en ese momento me ayudó mucho. Había decidido dejar la radio y la televisión y quedarme en casa escribiendo, eso era una decisión muy arriesgada, y digamos que el hecho de que fuera un personaje que tuviera tantos seguidores desde el primer momento y que se vendieran tantos libros hizo que yo me pudiera plantear seguir en casa trabajando y escribiendo. Yo creo que ahora tiene una vida bastante independiente de la mía, no tengo nada que explicar ya más del personaje porque el personaje está ahí y lo conoce la gente probablemente muchísimo mejor que yo porque yo escribo los libros y ya me pongo a otra cosa y me olvido.

Manolito Gafotas, quizás el personaje más famoso de Elvira Lindo | Fuente: El País

«estoy segura de que los lectores lo conocen (a manolito) muchísimo mejor que yo»

P: Además de tu amplia narrativa infantil y de tu larga lista de novelas, tu obra también se extiende al género del teatro y a los guiones cinematográficos. ¿Cuál es el género que más te gusta escribir?

R: Bueno, depende de cada momento. En una novela tú eres más o menos libre y eres tu jefa, eres quién decide el mundo aunque luego haya un editor o la persona que vive contigo que te de consejos antes de entregar un libro, pero ahí eres tú quien decide todo. Pero, a mí a veces me apetece entrar en un mundo como es el cinematográfico en el que tú no lo decides todo, es decir, tú escribes una historia y esa historia es revisada, revisada y revisada. Un guion no tiene solo una versión, sino que tiene muchas, entonces ese trabajo colectivo en el que interviene más gente para el cual tienes que tener más humildad porque te están corrigiendo casi desde el primer momento, yo creo que es una buenísima enseñanza y también porque me gusta tener algún trabajo colectivo de vez en cuando, que no sea solamente estar yo aquí en mi cuarto.

P: Y si hablamos de medios, has trabajado en todos: radio, prensa escrita y televisión. ¿Dónde te ves más cómoda?

R: Pues no te sabría decir. La radio me gusta mucho porque es allí donde empecé pero no te sabría decir porque cada medio tiene algo. Me gusta escribir artículos, me gusta colaborar en la radio… No sé si voy a tener ganas de estar en varios sitios a la vez como ahora. Probablemente dentro de un año vaya dejando cosas para dedicarme más a escribir y ya está, para ser más libre y tener más tiempo y trabajar menos, que es algo a lo que aspiro. 

P: ¿Y en qué tiene la cabeza Elvira Lindo ahora?

R: Tengo la cabeza en escribir un libro sobre si A corazón abierto se queda digamos la historia en esos años 70, 80…, por ahí por donde se queda, hacer una historia de la vida que creo que no está contada de una manera desprejuiciada y humorística, de cómo era la vida sexual de las chicas en esos años 80.

Elvira Lindo | Fuente: Gretty Images

CUESTIONARIO PROUST

  • El rasgo que más te define. La impaciencia y la generosidad
  • Lo que más valoras de tus amigos. El cariño
  • Tu principal defecto. La impulsividad
  • Tu pasatiempo preferido. Leer
  • Tu idea de felicidad. Tomarme una copa de vino con mi marido por la noche.
  • ¿Cuál sería tu mayor desgracia? La muerte de un ser querido
  • El país en el que le gustaría vivir. España
  • Tu color favorito. Rojo
  • Tus autores favoritos en prosa. Antonio Muñoz Molina 
  • Tus poetas favoritos. Lorca e Idea Viladiño
  • Tus héroes de la ficción. Fortunata
  • Tus héroes de la vida real. Martin Luther King y Josefina Carabias
  • Tus compositores preferidos. Paul Simons, Vinicius de Moraesi y Mozart
  • Tus pintores favoritos. Degas, Edward Hopper, Goya y Manet
  • Tus nombres favoritos. Violeta y todos los nombres masculinos que acaban en -el (Miguel, Manuel, Samuel…). De hecho mi hijo se llama Miguel. 
  • Lo que más odias. Esperar
  • Personajes de la historia que más desprecias. Franco
  • La reforma que te parece más importante. Una ley consensuada de educación y un incremento del presupuesto para la Sanidad Pública
  • Como te gustaría morir. Sin darme cuenta
  • Estado actual de su espíritu. Expectante
  • Faltas que te inspiran mayor indulgencia. Soy comprensiva con casi todo, menos con la deslealtad y la crueldad 
  • Tu consejo. Tratar de no perder demasiado tiempo con la ansiedad porque perdemos la vida siendo ansiosos
  • Tu lema. Aprovechar la vida que solo es una

Finalmente, tras una apasionada charla, llegó el momento de la despedida, pero antes, la escritora se reservó un último consejo que creo que merece la pena compartir: “El periodista tiene que aprender a manejarse, tiene que aprender a exponerse. Lo que escribas enséñalo, habla en público, trata de construirte una seguridad porque esa seguridad es fundamental, aunque por dentro estés nerviosa. Destierra la timidez en los momentos de trabajo. Tienes que ser decidida, determinada y exponerte. Atreverte a ser tú misma y tener tu propia voz”.  

Elvira Lindo | Fuente: Europa Press

 

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