EL GENERACIONAL

Selección de películas para ver en San Valentín II

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En este atípico San Valentín, aún podemos recurrir al mítico plan de película y manta

Como fanática de la era de finales de los 90 y los 2000, me veía en la obligación moral de recomendar algunas películas de la época para este 14 de febrero. Al fin y al cabo, eran años mejores, con Britney Spears liderando la industria musical y con películas de adolescentes que se enamoraban en el instituto. Esta selección está adaptada tanto al que desee distraerse con una película sencilla, como al que tenga ganas de llorar este San Valentín.

7. Drive me crazy (1999)

Chase (Adrian Greiner) y Nicole (Melissa Joan Hart) en una escena de «Drive me crazy» | Fuente: Hello Giggles

Drive me crazy está protagonizada por Adrian Grenier (El diablo viste de prada) y Melissa Joan Hart (Sabrina, the teenage witch). Dirigida por John Schultz, está basada en el libro de Todd Strasser, How I created my perfect prom date. Narra la historia de Nicole Maris y Chase Hammond, dos vecinos que fueron grandes amigos en la infancia, pero que se separaron con el paso del tiempo.

La trama mantiene un cliché muy recurrido en el mundo del cine: ella, una joven popular y divertida, él, un adolescente desaliñado que detesta el instituto y a sus estudiantes. Sus caminos se reencuentran cuando Nicole propone a Chase acompañarla al baile de fin de curso a cambio de darle celos a su ex novia Dulcie.

El ambiente de la película te transporta rápidamente al pasado, tanto por el estilo de los personajes (los cortes de pelo y la ropa recuerdan inevitablemente a los 2000), como por la banda sonora, en la que se incluyen temas como I want it that way, de los Backstreet Boys, o Drive me crazy, de Britney Spears. La película no tiene mayor pretensión que la de entretener y distraer al espectador, por lo que viene como anillo al dedo para el San Valentín de este año, que tiene lugar en una época donde la realidad ha superado la ficción.

6. 10 razones para odiarte (1999)

Patrick Verona (Heath Ledger) y Kat Stratford (Julia Stiles) en una escena de la película. | Fuente: Just Watch

Este clásico del cine adolescente está dirigido por Gil Junger (Cosas de gemelas). Es una adaptación contemporánea de la obra de teatro de William Shakespeare La fierecilla domada.

Un jovencísimo Joseph Gordon-Levitt (500 días sin ti, Origen) encarna a Cameron James, un nuevo estudiante del Padua High School en Seattle. Este se enamora perdidamente de Bianca Stratford, a la que da vida Larisa Oleynik (The Baby Sitters Club). Cameron le pide una cita, pero hay un inconveniente: el padre de Bianca no le deja salir a no ser que su hermana Kat, interpretada por Julia Stiles (El lado bueno de las cosas) lo haga también.

Sin embargo, Kat, mayor que Bianca y completamente distinta a ella, no está por la labor de salir con ningún chico. Es ahí cuando Cameron decide hablar con Patrick Verona, llevado a la pantalla por Heath Ledger (Brokeback mountain, El caballero oscuro), un estudiante rodeado de rumores y misterio. Cameron le soborna para salir con Kat, y, aunque al principio Patrick lo hace por dinero, finalmente se enamora de ella.

La historia de Patrick y Kat nos ha dejado momentos tan icónicos como el de Heath Ledger cantando Can’t take my eyes off you, del grupo The Four Seasons, en la grada del patio del instituto, o el discurso final de Kat, que le da título al film.

De nuevo, la banda sonora es de lo mejor de 10 razones para odiarte. Así, tenemos canciones como Bad reputation de Joan Jett, y un gran repertorio de música del grupo Letters to Cleo (que además aparece en la película) en el que se incluyen grandes temas como Cruel to be kind o I want you to want me.

5. Dirty dancing 2: Havana Nights (2004)

Katye (Romola Garai) y Javier (Diego Luna) en una escena de la película. | Fuente: Amazon Prime Video

Seguramente, al ver este título, los fieles seguidores de la original Dirty Dancing (1987), protagonizada por Patrick Swayze y Jennifer Grey, se lleven las manos a la cabeza. Sí, existe una segunda parte de la mítica película de Emile Ardolino, aunque no continúa la historia de Johny Castle y Baby.

Esta vez los protagonistas son Katey Miller, encarnada por Romola Garai (Emma, La casa de las miniaturas) y Javier Suárez, interpretado por Diego Luna (La Terminal, Y tu mamá también). Está dirigida por Guy Ferland (The Babysitter), y basada en la historia real de la productora, Joan Fregalette Jansen.

La película cuenta cómo Katey se muda con su familia a La Habana en 1958, en una Cuba que entonces permanecía bajo el mandato del dictador Batista, y en la que cada vez se hacía más sonora la idea de una revolución. Allí conoce a Javier, un joven que trabaja en el hotel donde ella se hospeda. Tras verlo bailar en una calle de La Habana, Katey se intriga por los bailes cubanos y le propone participar en un concurso de baile que ofrece un primer premio de 5000 dólares y un viaje a Estados Unidos. Javier acepta, y juntos se preparan para el día del concurso, a escondidas de los estrictos padres de Katey. Como era de esperar, el baile une a los protagonistas, que terminan enamorándose el uno del otro.

La banda sonora es clave en esta película, donde los personajes se mueven al ritmo de temas como Represent Cuba del grupo Orishas o Dance like this de Wycleff Jean, que llevaría a Shakira a escribir tiempo después su famosa canción Hips don’t lie. La música acompaña a la conexión que se acaba formando entre los protagonistas.

Dirty Dancing: Havana Nights no se olvida de su predecesora, y el director realiza a lo largo del film numerosos guiños a la misma. De este modo,  logramos escuchar en algunas escenas la mítica canción The time of my life. Sin duda, lo más impactante es ver a Patrick Swayze haciendo un cameo en esta segunda parte.

4. Un paseo para recordar (2002)

Jamie (Mandy Moore) y Landon (Shane West) en una escena de «Un paseo para recordar». | Fuente: eCartelera.

Para aquel que en San Valentín quiera agarrar una caja de pañuelos y ponerse a llorar desconsoladamente, “Un paseo para recordar” es su película. Está basada en la novela del mismo nombre de Nicholas Sparks, autor de otros éxitos como El Diario de Noah o Querido John. El director es Adam Shankman, y los protagonistas son Mandy Moore (This is Us) como Jamie Elizabeth Sullivan y Shane West (Cueste lo que cueste) como Landon Carter.

Estamos en 1958. Landon es un joven problemático y popular en el instituto; Jamie, la hija del pastor del pueblo, humilde y muy religiosa. Un día, sus caminos se entrelazan cuando Landon es castigado y obligado a ser tutor de un estudiante novato, lo que le acerca a Jamie, que ya era profesora voluntaria desde hacía tiempo.

Aunque muy diferentes y distantes al principio, Jamie y Landon acaban congeniando y, al final, surge algo más. Eso sí: la película sigue el cliché de “una chica buena que cambia a un chico malo”, lo cual puede ser cuestionable.

3. Brokeback mountain (2006)

Jack Twist (Jake Gyllenhaal) y Ennis del Mar (Heath Ledger) en una escena de la película. | Fuente: Revista GQ

Heath Ledger da vida a Ennis del Mar, un vaquero que encuentra trabajo durante el verano como pastor de ovejas en la montaña Brokeback. Allí conoce a Jack Twist, interpretado por Jake Gyllenhaal (Okja, Donnie Darko), completamente distinto a él. Jack es extrovertido, mientras que Ennis es más reservado y silencioso. Desde el primer momento, la chispa surge entre ellos, aunque deben separarse con el fin del verano y volver a sus respectivos hogares.

A partir de aquí, la película narra el conflicto que supone para los protagonistas el hecho de quererse. Debido al contexto (la historia está ambientada en 1963), se les hace imposible estar juntos, puesto que la homofobia es latente en esta época. Ambos tienen miedo de ser descubiertos, ya que su seguridad corre peligro. Es por ello que se ven obligados a rehacer su vida al terminarse el verano, continuando su historia en secreto, aunque ambos están casados y tienen hijos.

Es una película cruda, que, de nuevo, es solo recomendable para aquel que quiera llorar este San Valentín. La tristeza y el vacío que sienten los protagonistas se hace palpable en el empleo de tonos azules y paisajes solitarios. Todo esto, acompañado con la actuación de Ledger y Gyllenhaal, consigue resquebrajar el corazón del espectador.

2. Los amores imaginarios (2010)

Francis (Xavier Dolan), Nicolas (Niels Schneider) y Marie (Monia Chokri) en una escena de «Los amores imaginarios». | Fuente: El Generacional.

Cerramos la década de los 2000 con “Los amores imaginarios”, la segunda película de Xavier Dolan (Mommy, Matthias y Maxime). El propio Dolan encarna al joven Francis, acompañado de Niels Schneider como Nicolas, y Monia Chokri como Marie.

Francis y Marie son dos grandes amigos cuya amistad comienza a tambalearse tras conocer a Nicolas, del que ambos se enamoran. Nicolas está interesado en ambos, por lo que comienzan a quedar los tres como pareja. La relación entre los dos amigos se convierte entonces en una especie de competición por ver quién “se queda” con él.

A lo largo de la película, el espectador observa cómo Francis y Marie pierden la cabeza por Nicolas, que juega con ellos, consciente del poder que ejerce sobre ambos. La dependencia emocional se hace palpable en los protagonistas, que se muestran desesperados y ansiosos porque el muchacho “los escoja”.

Lo que intenta transmitir la película es el concepto del enamoramiento de un ideal, no de una persona en sí. Francis y Marie están enamorados de una versión de Nicolas que no existe, pero que ellos creían que sí.

La película, además, intercala este triángulo amoroso con escenas donde otros personajes hablan de su percepción del amor y del desamor. De esta forma, cuentan historias de dependencia y de rechazo. El film gira, por tanto, en torno a las distintas formas de entender el complicado concepto del amor.

La banda sonora contiene canciones que ya conocíamos (como Every breath you take de Sting, o la versión de Sonny Bono de Bang Bang), que contextualizan de manera brillante los acontecimientos que se narran.

1. Lost in translation (2003)

Bob Harris (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johanson) en una escena de la película. | Fuente: S Moda, El País

Lost in Translation es la segunda película de Sofia Coppola (The Bling Ring, Las vírgenes suicidas). Está protagonizada por Scarlett Johanson en el papel de Charlotte, y Bill Murray como Bob Harris. La trama se centra en el deseo de darle un sentido a la vida.

Charlotte acaba de terminar la carrera de Filosofía, y acompaña a su marido John (interpretado por Giovanni Ribisi, de películas como Avatar) a Tokio. Mientras él trabaja en un proyecto, Charlotte conoce a Bob Harris, un famoso actor estadounidense que ha acudido a la ciudad por cuestiones de trabajo. Ambos personajes conectan al darse cuenta de que ninguno está satisfecho con su vida ni sus respectivos matrimonios. Coppola muestra a lo largo del film la relación de estos protagonistas, que solo parecen entenderse entre ellos, y que se complementan mutuamente.

En esta ocasión, el amor surge de manera espontánea. Se entiende así como una relación entre dos personas que intentan encontrarle el punto de felicidad a sus vidas.

La directora logra que el espectador empatice con los protagonistas, entendiendo su desesperación y frustración ante una vida que no les convence del todo. Ahora que nos debatimos continuamente el sentido de esto que estamos viviendo, considero recomendable visualizar esta película. No estamos solos. Bob y Charlotte ya se sintieron así hace mucho tiempo.

Aquí terminan mis recomendaciones de películas románticas para este caótico 14 de febrero, que podemos disfrutar en la comodidad de nuestros hogares. ¡Feliz San Valentín!

 

 

 

 

 

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