Manolita Chen, la vedette que escandalizó al franquismo

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Vedette admirada, insinuante y provocativa

Manolita Chen, artista principal del Teatro Chino, hubiera cumplido hoy 94 años. Murió el 8 de enero de 2017 de causas naturales. Dedicó toda su vida a los espectáculos de variedades y cosechó un éxito sin igual durante más de treinta años esquivando la censura franquista mientras dejaba sonrojados y sin palabras a hombres y mujeres de toda España.

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Manolita Fernández Pérez nació en el madrileño barrio de Vallecas en 1927, hija de un conquense repartidor y una gallega empleada de hogar. Desde muy pequeña estudió canto y baile y con solo 16 años comenzó como bailarina dentro del grupo Las Charivaris del circo Price.

Fue allí donde conoció al malabarista Chen Tse-Ping, apodado Chepín, que tenía dentro del circo un espectáculo de girar plantos, colgarse del pelo y lanzar cuchillos. Tenía 24 años más que ella y era viudo, pues su mujer anterior había muerto de las heridas que le provocó un accidente con los cuchillos de su espectáculo. Entre ellos surgió rápidamente el amor y se casaron solo un par de años después.

Teatro Chino Manolita Chen | Fuente: Blog El Teatro Chino de Manolita Chen
Teatro Chino Manolita Chen | Fuente: Blog El Teatro Chino de Manolita Chen

Juntos dejaron el circo Price y decidieron fundar en 1947 el ‘Teatro Chino de Manolita Chen’. Manolita quiso homenajear a su marido escogiendo su nombre como su apellido artístico mientras que él lo hizo incluyendo su nombre en el del teatro. Y es que mientras cada noche Chepín se quedaba entre bambalinas organizando y contando el dinero, Manolita salía al escenario y hacía las delicias de su público con su cabaré circense.

El éxito de su teatro fue brutal. El ‘cabaret de los pobres’ recorría toda España siguiendo las fiestas populares de pueblos y ciudades. Montaban su carpa al fondo de las ferias y esperaban a que el público llegase. Y el público lo hacía. Llegaron a dar hasta siete espectáculos en un solo día para satisfacer a aquellos que buscaban el escándalo y la libertad en una época marcada por la censura.

Durante el franquismo, todos los espectáculos debían recibir la visita de los censores antes de la función para decidir los cambios que debían hacer de cara a cumplir las expectativas del régimen. Para eludir esta censura, Manolita y su equipo elaboraban dos espectáculos distintos: el que mostraban a los censores y el que finalmente representaban. Si los censores decidían entrar a la función, los trabajadores que estaban en la puerta alertaban con un silbido. En ese momento las bailarinas se ponían pezoneras, medias negras y cambiaban ciertos números, como los que mencionaban el adulterio, contrario a las ideas franquistas.

Sin embargo, Manolita conseguía hacer siempre su número, cantando canciones como Arrímame la estufita, Mi fiel pajarito o Qué justito me entra, con las que se ganaba el aplauso del público.

El fin del franquismo y el comienzo del destape supuso el declive del teatro que marcó a una generación. Ya no era necesario acudir hasta el cabaré para ver a bailarinas con poca tela o números llenos de alusiones sexuales. Además, su artista principal había dejado los escenarios unos años antes debido a un tumor de oído que le había paralizado parte de la cara. Con todo esto y después de más de 30 años, el Teatro chino de Manolita Chen echó el cierre en 1986.

Casi cuarenta años después de su cierre, Manolita y su teatro siguen siendo recordados por los más mayores. Entre sus carpas se curtieron grandes nombres del mundo del espectáculo como Arévalo, Bigote Arrocet, El Fary o Juanito Valderrama. Esto hace que artistas y humoristas admiren y guarden respeto por aquello que Chen construyó con su pasión por el mundo del espectáculo.

 

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