La nueva representación de La Latina: ‘Golfus de Roma’

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Obra 'Golfus de Roma' | Fuente: Teatro La Latina

Escrito por Paula Mozota y Paula Calamonte.

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¿El musical más divertido de la historia?

Desde el 9 de septiembre hasta el 31 de octubre se representará en el teatro La Latina Golfus de Roma. Esta obra musical, dirigida por Daniel Anglés, Roger Julià y Xavier Mestres, podría resumirse cogiendo una parte de su canción inicial: “no va de un rey, no va de honor, va de payasos, farsas y amor”.

Tras comenzar la temporada agotando todas las localizaciones en el Festival Internacional del Teatro Clásico de Mérida, Golfus de Roma llega al teatro La Latina para hacer más llevaderos estos dos meses de vuelta a la rutina.

Este musical cuenta con una orquesta en directo, además de bailes, payasos, enamorados, amos, criados, prostitutas, caballeros… Narra la historia de un capataz llamado Pseudolus (Carlos Latre) cuyo único objetivo es conseguir su libertad. Para ello, llega a un acuerdo con el hijo de su amo, Eros (Eloi Gómez): conseguir emparejarle con Philia (Ana María Martín), una bella mujer que ha sido vendida a un caballero. ¿Conseguirá su libertad Pseudolus ayudándoles?

Obra ‘Golfus de Roma’ | Fuente: Paula Mozota

Aspectos técnicos

Todo este enredo se sitúa en un circo donde se encuentran las casetas de nuestros protagonistas: la casa de Lycus (Meritxell Duró), un burdel donde reside Phillia antes de ser vendida por la dueña del prostíbulo. Es decir, Lycus. La casa de Senex (Diego Molero), en la que vive el protagonista y esclavo Pseudolus, el enamorado Eros, su padre Senex y su madre Donima (Eva Diago). Por último, está la casa de Erronius (Oriolo), un anciano que lleva toda su vida buscando a sus dos hijos ya que fueron raptados por unos piratas.

Por otro lado, hay que destacar el vestuario de los personajes y los colores que han utilizado. Ya que esta obra trata de humor, utilizan colores muy luminosos y con mucha saturación como son los colores dorados, rojos, naranjas, amarillos… A su vez, hay ciertos personajes que, además de tener que transmitir alegría, deben ser amables y dulces, por ello, los colores que se utilizan son más pastel. Aunque no dejan de ser llamativos. También, encontramos personajes cuyas características son más malignas y oscuras, por lo que sus colores son tonos más fríos como el azul o en verde.

Obra ‘Golfus de Roma’ | Fuente: Paula Mozota

Tanto el escenario como el vestuario son muy alegres y atractivos, es decir, que llaman mucho la atención del espectador. Esto, además, tiene otro punto a favor, ya que, al tener unos colores tan atrayentes, puede conquistar a un público más variado, desde personas adultas hasta niños. También ayuda la temática de la obra y el modo en el que está planteada.

Una de las partes más importantes de un musical es la calidad de sonido y la composición de la música. Una de las canciones que más se queda en la cabeza es la canción introductoria. Con ella, te hace, a través de la música, un pequeño resumen de lo que podemos esperar del musical. Después, las demás canciones hacen que la obra sea más fluida y amena. La mayoría de los instrumentos, porque hay que recordar que la música es en directo, son de viento, cuerda y percusión como tambores, violines, trompetas… Lo que hace que la música tenga un ambiente más fiestero y divertido. Y así, es espectador se puede hacer una idea de lo que puede ver un circo.

Obra ‘Golfus de Roma’ | Fuente: Paula Mozota

Rueda de prensa con la compañía de Golfus de Roma

PREGUNTA: ¿Qué les dirías a los que son fieles seguidores de la obra original?

CARLOS LATRE: Que venga lo primero. Hay personas que me dicen que la gente echa de menos las obras clásicas, pero, ¿hay algo más clásico que una comedia de las que se hacían hace miles de años en Roma?  Con una crítica ácida al poder, con payasos y circos. Eso es universal, eso es miliario. Así que, a esa gente les diría que venga y que no prejuzgue, porque nos gusta demasiado criticar antes de ver las cosa. Este nuevo Golfus de Roma ha conseguido atraer a gente en Mérida que nunca había pisado un teatro y que ha dicho que esta no será su última vez.

P.: ¿Cuáles son las mayores diferencias entre Mérida y Madrid?

C.L.: 20 metros de escenario. Aquello era una maratón; esto es pequeñito, solo tenemos que dar dos pasos, es maravilloso. La verdad es que Mérida fue algo que yo creo que quedará en la memoria y la retina de todos vosotros, y es un antes y un después para todos nosotros. Ese marco, ese teatro. Pensar que allí, dos mil años antes, había actores interpretando esos papeles. Pero, La Latina va a ser diferente y personalmente me hace muchísima ilusión estar en el teatro de La Latina, en el teatro de Lina Morgan.

DANIEL ANGLÉS: Yo creo que con este espectáculo siempre hemos tenido en la mete las dos versiones y trabajamos con ello en escenografía. Las dimensiones base las tomamos de La Latina, y al llegar al Mérida cogimos más espacio.

P.: ¿Si tuvierais que definir el espectáculo en una canción cuál sería?

C.L.: Del espectáculo Si es cómico mejor, la canción del inicio. En general Happy, Viva la vida y muchas más, pero todas serían festivas, todas serían alegres, de positividad, de confeti y carnaval.

P.: ¿Quién sería en la actualidad un Golfus de Roma?

C.L.: He pensado en muchos grandes referentes para mí como son Keaton o Charles Chaplin en lo gestual, en el tempo, en la magia, no quiero decir ni que me llegue a parecer, pero esos son grandes referentes para mí. Y la picaresca, yo creo que esta obra lo bueno que tiene es que es muy nuestra. Está escrita en EE. UU. y se ubica en Roma, pero pudo ser perfectamente escrita en la picaresca española, un siglo de oro absoluto, porque Pseudolus podría ser un Rinconete y Cortadillo o un Lazarillo de Tormes. Soy muy esponja de todos ellos. Vine como un folio en blanco y voy aprendiendo.

P.: ¿Fue muy complicado armonizar todos los estilos de baile?

OSCAR REYES: No la verdad, la magia de la obra es esa, como está todo abierto a crear y a jugar la cosa está en conocer a la persona y potenciar todo lo bueno que tiene y hacerla brillar. Es más, en el casting que hicimos en febrero del 20 en este escenario buscábamos unos perfiles muy claros. Pero decidimos dejaros sorprender por los aspirantes y la convocatoria decía: «músicos que sepan hacer cosas».

P.: ¿Alguna anécdota?

C.L.: Ha habido muchas caídas y el rap de Ana María Martín, Philia, es inimitable.

ANA MARÍA MARTÍN: Básicamente nos entró un ataque de risa en un ensayo en Mérida y llegué a un punto de no retorno en el que ya no podía hablar y rapeé el texto de principio a fin.

 

 

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