Redry: «La sensibilidad es un superpoder y la poesía despierta la sensibilidad»

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El autor el día que se anunció el fallo del premio | Fuente: @redry13 (Twitter)

Redry, de la frase corta al poemario identificativo

David Galán (Valladolid, 1986), pero en redes sociales conocido como «Redry». Es maestro de Educación Infantil. Más allá del número de seguidores en Instagram (447 mil), Facebook (125 mil) y Twitter (56 mil), el autor es capaz de condensar y convertir en poesía todo lo que sus ojos aprecian. Ha publicado tres poemarios: Abrázame los monstruos, Huir de mí (II Premio Espasa de Poesía) y No quiero otro invierno sin mí.

En esta entrevista, el autor vallisoletano nos cuenta su perspectiva sobre diversidad de temas. Conversamos con él sobre poesía contemporánea, el bum de las redes sociales, sus proyectos actuales, su nuevo papel como jurado en algunos concursos literarios, entre otros asuntos.

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Sobre poesía, redes sociales y actualidad

Pregunta: Han transcurrido seis meses desde la publicación de tu último poemario. ¿Estás contento con el recibimiento de la obra por parte de tus lectores?

Respuesta: Lo hablaba hace unos días con mi editora y la editorial. Sinceramente, estamos muy contentos del recibimiento por parte de la gente, cómo se lo han tomado y el mensaje que intentaba transmitir ha calado. Han sido muy empáticos y, por supuesto, estamos muy contentos con el resultado del libro. También de la forma de cerrar la trilogía de las tres obras y ver cómo va a encaminarse el mensaje de los próximos.

P: ¿Estás trabajando en algún proyecto actualmente: poemario, recital, evento?

R: Sí, hay muchos proyectos por delante. Tanto a nivel de escritura como recitales. Mi compañero Javi y yo nos hemos metido al estudio para grabar el recital que habla de la trilogía de los poemarios. De aquí a final de año hay unos cuantos recitales tanto en Valladolid como fuera. Somos muy metódicos, quisquillosos (Javi en la música y yo en los textos), cumplimos cinco años con este proyecto y hemos querido dar un paso más. Nos obsesiona el ambiente íntimo y que la escena sea cálida, tranquila para que la gente esté concentrada en lo que le ofrecemos. Javi y yo tenemos una conexión especial.

P: ¿Cómo afrontas el proceso creativo de tus libros?

R: El primero de mis libros es más prosa poética, textos. Se escribió a lo largo de diez años. Sobre todo, cuando empecé a escribir en redes (2002-2003). Lo que hice fue ordenar mis escritos y darles forma. Sin embargo, con los dos últimos el proceso ya es distinto: compaginaba mi trabajo con el tema de la escritura. Estaba en una huida personal conmigo mismo después de una relación que se acabó. Además, creo que son tres libros que hablan del amor desde distintos prismas. No me rijo por un proceso concreto, sino que ha habido mucha diferencia entre el primero y los otros dos.

P: ¿Darás el salto a la novela en algún momento?

R: No sé si puedo contestarte [sonríe]. De momento… De momento vamos a dejarlo allí porque hay otros proyectos antes.

P: ¿Qué le diría el Redry de ahora a ese joven que empezó dejando frases en los autobuses de Valladolid sin ninguna búsqueda de receptores?

R: Que siga haciéndolo porque aquel Redry o David era feliz haciendo aquello. Era feliz poniendo esas notas en los autobuses, escribiendo en las mesas de clase, llenando libretas en sus cajones, escribiendo en blogs de los que ha perdido la contraseña. Que era feliz empezando a publicar en Facebook, Instagram, Twitter. Igual que aquel Redry de hace casi 20 años, el de hoy, sigue haciendo lo mismo y es feliz haciendo lo que hace.

P: ¿Qué significado tienen tus lectores? 

R: Con el tiempo te das cuenta de que lo más bonito de todo no es escribir. Lo más bonito es cuando viene alguien que te ha leído y te dice lo que ha sentido, lo que se ha emocionado y darte las gracias. Cuando traspasas esa barrera de que alguien te lea, la emoción y el vértigo no tienen límites. No hay nada como ir a una feria y que lleguen emocionados para que les firmes el libro y que te den las gracias. Al contrario, yo se las doy a ellos. Porque me has encontrado, has ido a la librería, te has comprado el libro y, sobre todo, que te haya gustado y vengas a que te lo firme. Eso es de las cosas más bonitas que te pueden pasar.

P: ¿Cómo vives el día a día en redes?

R: Las redes son un escaparate para cualquier persona que quiera difundir su trabajo, su obra o yo qué sé; hablar de moda, por ejemplo. En mi caso, intenté dividir mi trabajo. Son dos, trabajo para mis libros y para redes. Dos formas de escribir distintas. Trato de conseguir algo rápido, inmediato para llegar a la gente. Por supuesto, a los libros les dedico unas horas y a las redes otras. Parece que es una tontería, pero lleva su tiempo. Solamente a crear el contenido de redes (Instagram, Facebook, Twitter) dedico 8-10 horas semanales. Si mañana se apagase internet, te aseguro que seguiría escribiendo la frase del día porque me lo paso muy bien.

P: ¿Qué opinas de la corriente poética que ha impulsado Instagram?

R: La poesía siempre ha estado en el desván de casa. La cantidad de poesía que se lee en este país es ínfima y los datos del CIS lo dicen. La poesía se lee muy poco. Entonces, toda difusión que se le dé a la poesía es buena porque es arrastrar esos libros que están en el desván a la mesa del salón, donde siempre ha estado la novela. Toda la difusión que se le pueda dar en redes, recitales e incluso gritando por la calle, es bueno y va a atraer a un público que la desconocía.

Esto lo hablaba con un librero de Tenerife. Me decía: “Guste más o guste menos lo que hacéis, esta generación está atrayendo a personas que desconocían la poesía. Cuando vienen a la librería compran vuestro libro, pero es que al lado ven el de Lorca, Miguel Hernández, Neruda y también se los llevan. Si no fuese por vosotros, esos libros no se venderían”. Me dio un vuelco al corazón cuando me lo dijo.

P: Todo bum viene acompañado de una crítica. Tú, como partícipe de esa corriente: ¿cómo has llevado la crítica?

R: Obviamente, cuando te critican al principio, te duele. Luego, empiezas a pasar de ello. Soy muy feliz escribiendo lo que escribo. Si a alguien no le gusta. Es muy fácil: no me leas. Yo critico algo e intento hacer una crítica constructiva cuando lo he leído, lo he escuchado, cuando he comido “X” cosa puedo decir si me ha gustado o no. Es decir, critico algo cuando lo he visto o lo he tenido. No puedo criticar el último libro de Reverte si no me lo he leído. No puedo criticar a David Bisbal porque no lo escucho, no es mi gusto. Sin embargo, no hace daño a nadie metiendo a diez mil personas en un concierto. Es más, la gente va para disfrutar con él.

Por ejemplo, a mí no me gusta la novela negra o las películas de terror. No me terminan de convencer o no he leído a la persona adecuada que me llegue a emocionar con ese género. Es cuestión de no criticar si no lo consumes.

Sobre premios literarios, el acto de leer poesía y editoriales

P: Ganaste el II Premio Espasa de Poesía con Huir de mí: ¿Cómo recibiste la noticia? 

R: Me acuerdo hasta del último detalle. Eran las cuatro de la tarde, en marzo. Estaba en Correos enviando libros firmados. A la vuelta, al entrar al portal, tenía una llamada de mi editora y ella fue la que me dio la noticia. Sentía que me iba a explotar el pecho, no me salían las palabras. Fue un momento de tensión, de no creerme lo que estaba pasando. Cuando pude contárselo a mis padres fue un instante de liberación.

P: ¿En qué momento decides presentar tu poemario al II Premio Espasa de Poesía?

R: Pura casualidad. Ya tenía el libro escrito. Entré a la página de Planeta y estaban las bases allí, trasteando en la web. Tenía el archivo hecho, era poner cuatro datos y pues… sonó la campana.  

P: ¿Qué te ha aportado el premio más allá de lo económico?

R: Al final, lo económico es lo de menos. Te quedas con que publicas tu segundo libro, la emoción. Es un halago que confíen en tu obra para ser la ganadora, el reconocimiento del trabajo que has hecho. Igual, para mí está reciente. Me gusta digerir las cosas poco a poco, que pase cierto tiempo. Es un honor que un premio como este lleve tu nombre. También hay algo de presión porque a la hora de escribir el siguiente hay más ojos puestos encima, estás preocupado por las palabras que vas a escribir. No es que te limites, sino que te analizas más.

P: ¿Son importantes los premios literarios en el panorama poético actual?

R: Creo que es igual que en todos los premios. Al final, intentan recompensar el trabajo de alguien y aportarle valor. Esto hace que más gente se atreva a publicar su trabajo de cara a la galería. Delibes dijo: “Los premios tienen que abrir las puertas a nuevos autores”. Lo ideal sería que se los den a gente que esté comenzando.

P: Has sido jurado en algunos premios literarios. ¿Qué tal la experiencia? 

R: He empezado a ser jurado este verano con El Espasa y algún premio de Madrid. Es emocionante. Intento desgranar todo e intentar tirar por lo que más me gusta. Ser fiel a mi criterio y a mis ideas. Obviamente, se tienen reuniones para discutir, compartimos visiones y se llega a un acuerdo. Ha sido una experiencia curiosa y excitante. Lo he vivido con muchísima pasión. Es una situación nerviosa porque puedes cambiarle la vida a alguien. A mí me pasó con el Espasa, por ejemplo. Dejar un poco a un lado mi faceta en la educación y centrarme un poco en esto. Da mucho respeto y lo hago con todo el amor del mundo.

P: Tú, cuando estás en la figura de juez-valorador, ¿sigues un criterio, tienes algunos rasgos en los que te fijes más o menos?

R: Que me emocione. Que haya algo que conecte con lo que yo hago. Que me haga sentir. Por ejemplo, en los Premios de Madrid, hubo diez finalistas y fui votando en consecuencia. En ese caso, Mario con los primeros treinta segundos de su texto me ganó. Me hizo conectar completamente.

P: ¿Por qué crees que es importante que cualquier persona se acerque a la poesía, ya sea escribiéndola o leyéndola?

R: La sensibilidad es un superpoder y creo que la poesía despierta la sensibilidad. La sensibilidad siempre se ha visto como una debilidad de las personas. Siempre he dicho que es un superpoder porque si yo no lo hubiese utilizado, no estaría aquí hablando contigo. Si lo pudiésemos despertar en todas las personas el mundo iría mucho mejor. Estamos acostumbrados a ver brutalidad, barbaridades en los medios. No estamos acostumbrados a que alguien nos diga algo bonito. La poesía, ya sea social o reivindicativa, intenta decirte las cosas desde un prisma bonito, de una forma estética. De alguna forma te hace despertar algo. Una chispa que llevamos dentro. La poesía debe estar más presente para que nos despierta esa sensibilidad en todos los niveles.

P: No todos tienen la suerte de publicar con Planeta. En tu caso, tus poemarios los ha publicado Espasa. ¿Cómo llegaste a publicar con ellos?

R: Literalmente, me tocó la lotería. La editora Belén Bermejo me contactó y hablamos por teléfono. Me dijo que mi blog le había resultado curioso. Ella no sabía que tenía redes y por aquel entonces tenía pocos seguidores. Me dijo que le enviase algo más de lo que publicaba. Recuerdo que recopilé unos cuantos textos y se los mandé. Al mes, más o menos, contestó diciéndome que le había gustado lo que escribía y que quería hacerme una propuesta editorial para el año siguiente. Estamos hablando de principios de 2016 y el libro se publicó a principios de 2017.

P: ¿Espasa solo publica a autores con gran repercusión en redes o consideras que el número de seguidores no influye en el momento de publicar?

R: Puede publicar cualquiera. Sé que han publicado autores en la colección que el libro igual no ha tenido la repercusión que se merecía. Los libros están hechos con un mimo y un cuidado que da igual el autor que sea. Al menos, desde mi experiencia. Estoy feliz en la editorial y cuando entré era un completo desconocido.

Manías, influencias literarias, recomendaciones

P: Alguna manía o manías que tengas al escribir.

R: Word, cuando lo abro, tiene que estar en Times New Roman 12 y justificado.

P: Autoras clásicas o contemporáneas que han forjado tu figura como escritor.

R: Contemporáneas: Ana Barrero, Irene X, Elvira Sastre, Sara Búho. Autores ya consolidados: Miguel Hernández, Lorca, Neruda, Benedetti. También Cien años de soledad de García Márquez me fascina, me vuelve loco.

P: ¿Valladolid es sinónimo de poesía?

R: Valladolid es mi amor platónico, mi poesía. Cuando estás enamorado de algo, lo sabes. Yo estoy enamorado de esta ciudad, aunque odie el frío. Enamorado de sus calles, bares gente y evolución.

P: Un libro de la literatura universal que te hubiera gustado escribir.

R: Cien años de soledad o El amor en tiempos del cólera.  

P: Un libro que siempre tienes en mente, pero es una lectura pendiente.

R: Estoy a medias con El hereje. Cada vez que lo cojo me gusta degustarlo, saborearlo palmo a palmo porque describe la ciudad de la que estoy enamorado.

P: ¿Qué estás leyendo actualmente?

R: La última inocencia, de Ana Barrero, Regreso a Fuenteyerma, de Rafa G. Bonilla, Tokio Blues, de Murakami y Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

P: El próximo Premio Cervantes se lo darías a…

R: No lo sé. Es una decisión muy importante. No sabría decirte.

P: Completa la frase: “Escribo porque…

R: Me hace estar vivo y ser feliz.

P: Alguna recomendación literaria para todas las personas que lean esta entrevista

R: La última inocencia, de Ana Barrero.

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