Desde una vieja grabadora hasta la gran pantalla

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Jorge Motos es un joven actor valenciano de 21 años que supo desde pequeño que quería ser artista. Con tan solo siete años se preparaba sus monólogos y los grababa con la cámara de su abuelo, que los montaba como si su nieto fuera el actor protagonista de una película. Algo que comenzó como una anécdota familiar, hoy se ha convertido en una realidad. Desde videoclips y pequeños personajes en series de televisión hasta ser el protagonista en un largometraje. De unos expresivos ojos almendrados y una tez pálida punteada por numerosas pecas café, Jorge se define a sí mismo como una persona alegre y entusiasta. Debido a las circunstancias, la entrevista al joven se realiza a través de una videollamada por la plataforma Skypedonde su apariencia juvenil y relajada sale a relucir. Risueño y cercano, Jorge Motos cuenta emocionado cómo comenzó su carrera.

El actor valenciano se crió en un entorno en el que siempre pudo ser libre y creativo. Sus padres le han impulsado desde el primer momento a perseguir aquello que le hiciese feliz: «Nunca me han cortado las alas, he sido súper afortunado (…) desde pequeñito he luchado por mi sueño porque siempre han estado apoyándome”, explica. Su madre siempre cuenta cómo un día, Jorge se planta en el baño antes de ir al colegio y le dice: “Mamá, quiero ser artista”. Actuar es algo innato para él, cuenta el joven. Solían hacer vídeos caseros en los que el pequeño Jorge montaba un auténtico espectáculo en el salón de su casa, bailaba, cantaba y representaba obras de teatro: ‘‘Era algo muy bonito, me lo pasaba genial y disfrutaba mucho. Ahí era donde realmente me sentía yo mismo’’, recuerda. Considera a su familia como un pilar fundamental en su vida, especialmente a su abuelo.

Aunque el actor siempre ha sentido pasión por la actuación, no siempre lo vio con un enfoque profesional. ‘‘Cuando eres pequeño —dice el joven actor— la sociedad y tu alrededor te hacen creer que el arte no es un trabajo, sino un hobbie para hacer teatro en el colegio, actuar el día de Navidad o en las Fallas, pero no para dedicarte a ello’’. Aquellos pensamientos le hacían ver su sueño como algo frustrado e imposible. Jorge tenía miedo de escoger un futuro incierto y achaca ese miedo al desconocimiento de vivir como artista, siempre le habían hecho creer que no se puede vivir del arte. ‘‘Desde los diez hasta los quince años lo veía como algo imposible’’, cuenta.

Fuente: STEVEN BERNHARD

Con catorce años consiguió su primer trabajo como actor en la película La Madre, pero entonces seguía viendo la interpretación como una afición. Pensaba que aquello era una oportunidad, pero no algo para dedicarse profesionalmente. No fue hasta el mismo día de su decimosexto cumpleaños cuando su punto de vista cambió. Ese día terminó de grabar la película AMAR, su segundo trabajo. El largometraje dirigido por Esteban Crespo le sirvió para conocer a personas maravillosas a las que a día de hoy sigue teniendo mucho cariño. ‘‘Llegué a casa justo después de rodar y esperé a que mis padres se despertaran de la siesta para decirles que cuando terminase bachillerato me iría a Madrid a probar suerte. Para un chaval de dieciocho años es complicado irse de casa’’, cuenta Jorge. Este proyecto fue el que ayudó al actor a despegar y a saber que quería irse a la capital a perseguir su sueño ‘‘No perdía nada por intentarlo’’, explica. El valenciano migró a Madrid por las ganas que tenía de arriesgarse, de ser valiente y de salir de su zona de confort, de ponerse a prueba y de ver hasta qué punto era capaz. Considera que Madrid le ha cambiado la vida y que es la mejor opción que ha tomado tanto a nivel profesional como personal.

La capital está llena de gente que también quiere dedicarse a la actuación y que, como él, ha tenido que sacrificarse para perseguir su sueño. Cuenta que ‘‘Madrid acoge con los brazos abiertos a todos los que van con un sueño desde fuera a la capital y les enseña lo que es la vida real’’. Aún así, siempre ha tenido una sensación dentro de él que decía: ‘‘Bueno ya veremos, puede que haya otras opciones’’. No se cerraba a nada. Su confirmación personal fue cuando le llamaron para la serie de la plataforma Playz, Si fueras tú. Fue el primer papel con trama que interpretó el actor, lo que llevó muchos meses de trabajo y grandes retos interpretativos. ‘‘Ha sido la experiencia más heavy que he vivido a nivel profesional y emocional, fue un viaje precioso e inolvidable. Ahí supe que me quería dedicar a esto toda la vida y que ese sería mi único foco y objetivo’’, relata emocionado.

‘‘De pequeño me encantaba ir a clase de teatro los viernes, por entonces era el mejor momento de mi vida’’. Para el actor, el teatro era el lugar donde se juntaba con muchos tipos de personas con diferentes gustos y edades, gente muy distinta que le aportaba muchísimo y le enriquecía como persona y como artista. Según Jorge, ‘‘la formación actoral significa conocerte a ti mismo y al mundo en el que vives, desarrollar la introspección, la imaginación, las emociones, la empatía y la sensibilidad’’.

Fuente: STEVEN BERNHARD

Empezó a formarse con 8 años gracias a su tía, quien le ayudó a descubrir La Escuela del Actor (ESAC) de Valencia, que define como ‘‘una escuela maravillosa’’. Allí conoció a Ana María Martínez, quien fue su profesora a los diez y a los quince años. Cuenta que le ayudó en todos los sentidos, llegando a considerarla parte de su familia: ‘‘La quiero muchísimo’’. En la escuela aprendió a deshacerse de la vergüenza al subirse a un escenario, a encontrar sentimientos y emociones en su interior y a desarrollar su imaginación hasta lugares increíbles. No sabe cómo explicarlo, pero dice que sus años allí fueron mágicos. ‘‘Ir allí era mi vida. Me lo pasaba pipa. Era tremendo’’.

Con diecisiete años tuvo que dejar su formación para centrarse en segundo de bachillerato: ‘‘Me dio mucha pena abandonar la ESAC, llevaba allí desde los ocho años’’, cuenta con nostalgia. Quiso que ese año pasase rápidamente para seguir con su formación en la capital. Así, en 2018 continuó formándose en El Centro del Actor de Madrid, donde volvería en 2020. Ese mismo año hizo un laboratorio de creación escénica en la Central de Cine, allí representaron la función Terapia 3.0. En 2019 estuvo en la escuela de Raquel Pérez. Explica que ha probado muchas escuelas distintas de las que se lleva buenísimas experiencias y gente muy bonita con las que ha aprendido bastante. Un pilar fundamental para su proceso creativo es Sonia Castelo, actriz y coach de actores con la que Jorge lleva trabajando dos años. El joven cuenta que con ella ha deconstruido y vuelto a construir todo lo que sabía, y se siente muy agradecido de tenerla. ‘‘Sonia es un ángel que ha aparecido en mi vida’’, afirma.

Después de sus primeros trabajos en La Madre (2016), AMAR (2017), y su debut como personaje principal en Si fueras tú (2017), ha seguido trabajando en muchos más proyectos. En + de 100 mentiras, la serie original española de Flooxer que se estrenó en 2018, interpretó a Alan durante dos temporadas. De hecho, estuvo a punto de perder este papel, ya que en el proceso de casting le mandaron una separata para otro personaje y se tuvo que estudiar en diez minutos las líneas para el papel por el que realmente le habían convocado.

Ese mismo año participó en la serie La Vall, emitida por la televisión valenciana. ‘‘Esta era la primera serie que hacía en valenciano, me lo pasé genial y me sentía en casa’’. A finales de 2018 trabajó en el videoclip del cantante Rayden, dirigido por Dan Barreri. ‘‘Ese proyecto —cuenta Jorge— fue realmente especial para mí, conecté mucho con el director, con la canción, y con el espacio de rodaje, el norte’’. En 2019 grabó Lucas, una película de Alex Montoya, que comenzó siendo un cortometraje nominado a los Goya. Todavía no se ha estrenado, pero el actor tiene ganas de que el proyecto por fin salga a la luz. También ha trabajado en Swing, la vida de un secreto, un largometraje que está disponible en Filmin y en Amazon Prime. En palabras de Jorge: ‘‘Una película inclusiva súper bonita’’. Recientemente ha trabajado en La caza Tramuntana, la segunda parte de La caza Monteperdido de TVE. En septiembre estuvo durante diez episodios en Mercado Central. ‘‘Me lo pasé genial, son una gran familia, me acogieron con los brazos abiertos y disfruté muchísimo de la experiencia’’, explica. Apunta que la pandemia no le ha parado a nivel profesional, y que en julio ya estaba de vuelta en el set. Algo que destaca el actor es que ahora mismo va mucho a trabajar a Valencia, su ciudad natal. ‘‘Me apasiona trabajar en valenciano, estoy enamorado de las ficciones de mi tierra’’, dice ilusionado.

Fuente: STEVEN BERNHARD

‘‘Lo que más me gusta de mi profesión es que es un trabajo en el que no se deja de aprender nunca, aprendo de todo’’. Dice que rodando se crea un ambiente familiar muy bonito, donde se genera amor e ilusión y un sentimiento de equipo increíble. ‘‘Me encanta vivir emociones que no he sentido en mi vida, adoro que se me planteen retos, ponerme objetivos, probar, fallar y no darse por vencido, aunque admite que siempre hay cosas que mejorar y que nunca está todo perfecto. Esa es la razón por la que cuenta que su profesión es increíble. ‘‘Me encanta estar en constante exploración y constante movimiento en todos los sentidos. Es lo que más me gusta’’, explica el actor.

Actualmente, Jorge está muy contento y se siente muy orgulloso de sí mismo y de todo lo que ha conseguido. Está muy agradecido y valora mucho todo lo que tiene. Cuenta que lleva año y medio trabajando en un proyecto personal, artísticamente se lo toma como una presentación de quién es y cuál es su mundo interno. Trabajar en TV3, hacer una obra de teatro, o que le dirijan grandes como Oriol Paulo o Rodrigo Sorogoyen son varios de sus sueños por cumplir.

‘‘No sé cómo me veo en diez años, de hecho no sé ni cómo voy a estar mañana. Mis objetivos son a corto plazo, pero me gustaría estar feliz currando de lo mío y seguir siendo una persona que trabaja y disfruta de su profesión igual que el primer día’’, concluye con una sonrisa.

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