George Méliès: el genio avanzado para su época

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Marie Georges Jean Méliès (popularmente conocido como George Méliès), el mago del cine, el fabricante de sueños, el padre de los efectos especiales… Miles son los nombres por los que podemos reconocer al gran genio francés al que se le atribuye la “invención” del cine de ficción y de los efectos especiales. Nuestro ilusionista parisino nacido el 8 de diciembre de 1861 fue el creador de sus propios decorados gracias a sus grandes dotes como dibujante adquiridos en la Escuela de Bellas Artes.

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Junto a él, siempre estuvo su mujer Jeanne d’Alcy, una actriz francesa que trabajaba en las obras teatrales del gran director. En 1896 decidió dejar los escenarios para pasar a convertirse en actriz, protagonizando varias películas de Georges Méliès como El Gran Méliès (1952), convirtiéndose en una de las primeras intérpretes del cine.

A pesar de ser un visionario y un genio, el invento de Méliès que daría lugar al gran arte del cine se les atribuye a los hermanos Lumière, quienes no quisieron venderle el Cinematógrafo. Fue entonces cuando le compró un aparato similar a Robert William Paul para realizar algunas proyecciones en sus obras de teatro. Este instrumento le permitiría dejar volar su imaginación y poder jugar con todos los escenarios que creó él a mano durante tantos años. De forma que fue el pionero en mezclar lo visual con lo pictórico, convirtiendo al cine en un verdadero arte (literalmente).

George Méliès pintando un decorado |
Fuente: espinof.com

El especialista comienza en 1897 a introducir estas ilusiones en el mundo del cine al crear su propia “productora”, llamada Star Film. Sin embargo, esta compañía quebraría tras comenzar la Primera Guerra Mundial cuando Méliès se queda absolutamente arruinado. Preso de su crisis, pero no queriendo abandonar su gran pasión, comenzó a trabajar para figuras míticas en el mundo del cine, tales como Pathé y Edison. A pesar de ello, debido al grado de exigencia que le pedía el contrato con ambos, tuvo que renunciar al trabajo que le proporcionaron.

Nunca recibió mucho dinero por sus películas, incluso se retiró en 1913 porque estaba totalmente arruinado. No fue hasta después de su muerte que se convirtieron en grandes clásicos, entre ellas Viaje a la Luna (1902) con 21 minutos de duración, que rompió con todos los esquemas anteriores por la continuidad que se generaba mediante la sucesión de los efectos especiales. Esta gran obra de arte será un punto de inflexión en el cine de animación basado en lo absurdo y lo irreal donde lo más impactante. A raíz de esta película, las películas de cine de ficción se basarían en una serie de trucos visuales que hacen que los espectadores nos sumerjamos en ese mundo, mediante la imitación de este film.

Cartelera de la película Viaje a la Luna | Fuente: ecartelera.com

Entre sus películas cortas, podemos considerar algunas las primeras del cine de ciencia ficción, entre ellas: El hombre de las mil cabezas (1898), Cendrillón (1899), El hombre orquesta (1900) o El reino de las hadas (1903).

Hoy en día, quien ha continuado con este legado de los efectos especiales con simbolismo mágico es la gran industria de Hollywood. Entre ellos podemos ver la clara influencia que el artista ha tenido en directores como Steven Spielberg o Tim Burton. Cabe destacar la aportación de Martin Scorsese con su película La invención de Hugo (2011), que nos cuenta la historia de Méliès como homenaje a este gran cineasta, que si levantara la cabeza en la actualidad, sería reconocido como en su época no pudo serlo.

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