‘La Llorona’: el séptimo arte le da la mano a las ciencias sociales en búsqueda de la transformación social

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Hoy, la producción guatemalteca La Llorona se jugará el Globo de Oro a la mejor película en idioma extranjero. El próximo 15 de marzo anunciarán si este film de la región centroamericana será el primero en ser nominada no sólo a este codiciado premio, sino también a los premios de la Academia.

Con María Mercedes Coroy, una actriz maya kaqchikel, al frente de la historia, el director Jayro Bustamante narra las atrocidades cometidas al mando de un general militar genocida durante la sangrienta guerra civil guatemalteca de más de treinta años en el siglo XX a la luz de un relato folclórico propio del país.

En esta entrevista, la antropóloga Alejandra «Ale» Colom, comparte sus experiencias como actriz y como productora del film y explica cómo logró reconciliar su trabajo como científica social con el cine:

P: En el caso de Guatemala, ¿cuál es el mayor objetivo que quieres lograr con la propagación de la película? ¿Tienes objetivos diferentes para cada segmento de la población?

R: Es que digamos yo lo veo en ubicación pero también en generaciones. Porque digamos que hay generaciones que no recuerdan la guerra que su memoria del conflicto es distinto; que muchas veces es pasado heredado y muchas veces no existe. Entonces hay una invitación a través de la película en interesarse en la historia de Guatemala, que creo que aplica igual a un joven de la capital que a un joven rural; es lo mismo. Lo que pesa más es la generación sobre el origen. Y al distinguir el lugar de origen, idioma, etc. la pregunta que queremos que se discuta al máximo es, ¿quién soy yo en La Llorona?, ¿quién es mi familia en La Llorona?, ¿quién es mi comunidad en La Llorona? En general, ¿quién soy yo ahí y qué quiero hacer con esa información ahora? Pensando en que no vas a lograr una conversión masiva o una demanda gigantesca por entender la historia o verla desde otro ángulo, pero para las personas que estén listas para hacerlo, aquí va a estar el material y aquí (vamos a estar) para apoyar esas conversaciones.

P: En el caso del resto del mundo, ¿qué elementos quieres que se queden grabados en las mentes de las personas en cuanto a la historia contemporánea de Guatemala y los conflictos que se viven allá?

R: En el plano mundial estamos contando con lograr algunas alianzas para que esta película se vea también en países en los que normalmente no llegaría cine de autor guatemalteco ni centroamericano como Myanmar, Camboya, Kosovo o Ruanda: lugares en donde ha habido guerras recientes, genocidios o crímenes de lesa humanidad y que La Llorona sirva como una herramienta de discusión porque si ves algo que ocurre en un lugar lejano es más fácil hablar de tus propios problemas; universaliza el dolor, el trauma, etc. El mensaje va a llamar la atención de algunas y algunos en específico y habrá algunos nichos en donde funcione y otros en donde solo va a ser una buena película y eso está bien también, una buena película es suficiente.

P: En tu rol de hilvanar la historia, ¿qué herramientas que ya tenías crees que te fueron útiles y cuáles destrezas te costaron más desarrollar?

R: Las que me son útiles son la capacidad de observar y a escuchar muchísimo. A quitarle adjetivos a nuestras descripciones y sólo decirlo como es. Tal vez aprender a usar algunos adjetivos descriptivos, pero nunca a calificar como bueno o malo algo. Entonces cuando quitas ese juicio de valor de tus descripciones de forma sistemática una y otra vez te acostumbras a ver la realidad de una forma más transparente y eso es muy bueno. Luego, hay una parte del respeto de los personajes que es algo que aprendemos en antropología, que es valorar su tiempo, valorar su existencia, valorar su pasado. Y aunque estés haciendo ficción, ese respeto te permite verlos en su totalidad y encarnarlos en su totalidad. Y de las cosas difíciles, una es que somos sumamente quisquillosos con la exactitud entonces yo me distraigo mucho cuando quiero asegurarme de que todo quede exacto como estuvo planteado. Entonces, dejar ir ciertas cosas que yo pienso que son importantes o que pienso que son claves para la historias porque sientes que estás traicionando el contexto. Pero, es un camino de humildad darte cuenta de que una cosa es ser científico social y otra es escribir ficción; entender que ambos se encuentran y se retroalimentan, pero que a veces tienes que ceder el espacio a la creación de ficción y no puedes ser antropóloga y esa parte cuesta un montón.

P: ¿Qué aportes se le dieron a la película desde la antropología o de las ciencias sociales en general?

R: La primera es que la forma en la que se construye el guion empieza de una historia ficticia y cuando ya está construido el esqueleto, se le van añadiendo los elementos históricos y la exactitud histórica, entonces parte de mi aporte es verificar si la historia es creíble, si los personajes son creíbles desde una perspectiva de la realidad, no de la ficción. Y sus dinámicas entre sí son representativas de la población que se está tratando de representar, entonces desde el lado de la élite, tratar de acercarnos lo más posible a cómo las élites se referían al juicio por genocidio y cómo se refieren a los indígenas. (…) Cómo se habla de racismo. Y eso es algo que todos sabemos, entonces no es que tengas que investigar mucho para saber cómo ser racista, pero sí  cómo se crea un trasfondo, un contexto, que aunque no los veas plasmados en los 120 minutos de la película, sostienen la historia. Entonces, una cosa que es importante es que mucho de lo que la sostiene, no se ve en la película. Y eso es algo que requiere bastante trabajo y alimenta a los personajes. Por  darte un ejemplo, una amiga mía me ayudó a contactar un guardaespaldas profesional que fue mossad en Israel y pasamos un día entero entrenando con él ciertas escenas para hacerlas realistas. Entonces, yo como antropóloga no es que ya supiera cómo se hace todo, pero sé cómo encontrar a las personas que nos pueden informar un guion. Y obviamente, de las cosas que él nos enseñó algunas se tuvieron que transformar a cosas que no son ciertas por cuestiones de filmar. (…) Entonces vas a ver mucha antropología en las películas sin saber que es antropología.

P: ¿Qué desafíos te topaste a la hora de reflejar en la pantalla tu mensaje basado en evidencia histórica y antropológica?

R: Hay ciertas partes del juicio que ellos las extrajeron literal de las transcripciones del mismo. Pero mi personaje de periodista tuve que construirlo yo casi en su totalidad. Ahí tenía yo que hacer una introducción a mi programa de televisión y lo que hice fue que saqué literal una entrevista el día que le hicieron a mi tío Manuel Colom Argueta el día que lo mataron y saqué esa entrevista porque me parecía que seguía siendo válido lo que él decía y me lo aprendí pensando que estaba hablando desde alguien con la urgencia de que la muerte es inminente.

P: ¿Qué futuro le ves al cine de autor o al cine en general en Guatemala? ¿Cuáles son las principales oportunidades y desafíos que ves en el desarrollo del séptimo arte en el país?

R: El hecho de que tengamos un país con un territorio tan diverso en climas, etc. hace que sea un lugar muy barato en términos de locaciones porque tienes Caribe, tienes Pacífico, tienes pampas o sabanas en las alturas en los Cuchumatanes, tienes selva, tienes pantanos, etc. entonces tiene sentido filmar aquí. Pero el hecho de que no haya una ley de cine dificulta el camino. Y la otra es que América Latina debería volverse un mercado más grande tanto para cine de autor como cine más comercial y eso se puede desde acá hacer si se logran quitar esas barreras que actualmente hacen que solo si tú tienes una doble nacionalidad, por ejemplo César Díaz que es belga y guatemalteco y consiguió apoyo en Bélgica o Jayro Bustamante que tiene la nacionalidad francesa hace más fácil que se produzca y el resto de cineastas la ven difícil porque realmente aquí no hay fondos para eso entonces es necesario que el Estado invierta más en arte.

La película actualmente está disponible en la web en varios países de América y de Europa y se encuentra en cartelera en los cines de España.

 

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