Las mejores interpretaciones de estos Oscars y sus ganadores

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Ceremonio de los Oscars
Foto de: Wikimedia Commons

Tras los Oscars, repasamos a algunos de los ganadores y sus actuaciones de este año para descubrir qué se esconde tras una buena interpretación

Frances McDormand se proclama ganadora con el Oscar a mejor actriz por su papel en Nomadland. La producción de Chloé Zhao, una joven directora de nacionalidad china, trata el tema de la pobreza y los nómadas en Estados Unidos como personas sin hogar que viven de forma errante en sus vehículos.

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Ya en 2018, la actriz destacó en los festivales con la película Tres anuncios en las afueras. Un filme también reivindicativo en el que interpreta el papel de una madre divorciada que vive atormentada por la violación de su hija.

  • Washington Post escribe: «Es tan oscura como parece, una mirada oscura, a menudo lacerantemente divertida, de la naturaleza humana en su forma más desagradable, brutal y tonta».

Y es que podemos afirmar que aunque esta actriz no ha parado de trabajar año tras año desde 1984, fecha en la que estrenó su primera película. Ahora mismo está viviendo su renacer en la industria cinematográfica. En 1996 ganó su primer Oscar con la película Fargo. Tras años de parón, McDormand volvió a alzarse con la estatuilla a mejor actriz en 2017 y este año, repite.

Acostumbrada a interpretar papeles secundarios, ahora Frances se abre paso hacia su estrellato con nuevo registro, mucho más íntimo y desenfadado con personajes que enamoran al público gracias a su interpretación.

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Frances McDormand en los premios del Sindicato de Actores en 2015. | Fuente: Wikimedia Commons

Mejor actor

Por otro lado, en esta edición de los Oscars, el galardón a mejor actor ha recaído en Anthony Hopkins, todo un clásico del cine. Con papeles tan reconocibles como el de Hannibal Lecter, el actor ha vuelto a hacerse con la estatuilla dorada 29 años después. La última vez que ganó este premio fue en el año 1992 por la película El silencio de los Corderos.

De esta forma, queda constado que las caras conocidas son sin duda un sello de calidad para ciertas películas. Los grandes nombres del mundo del cine ponen peso a estas producciones y aseguran cierta “calidad”. Por ese motivo, la academia ha sabido apreciar la participación de Hopkins en esta película, así como su exquisita interpretación que demuestra sus muchos años de trayectoria como actor. La película trata la realidad de las personas con Alzheimer a través de esta maravillosa actuación.

  • Wall Street escribe: «El actor se fusiona con el personaje en una actuación que es asombrosa e inspiradora en igual medida».

Llegados a este punto, es lógico que nos preguntemos: ¿Qué convierte a un actor o una actriz en el mejor? ¿Son los años de experiencia? Cada año, críticos y académicos analizan las mejores interpretaciones para conceder este deseado galardón. No obstante, el público también es capaz de apreciar una buena o mala interpretación.

En muchas ocasiones, la teoría nos dice que una buena interpretación proviene de la asimilación de ese personaje y de su historia por parte del actor. Esto va más allá de la barrera de la interpretación e interpela a los sentimientos del propio actor.

Al parecer, para conseguir una interpretación que sea realista, se debe sentir la realidad de los personajes y hacerla propia. Solo así, desde el interior, pueden aflorar esos personajes tan logrados y con los que el público sentimos una cierta empatía.

Algo de perspectiva

En la historia del cine siempre se han utilizado las caras conocidas y los nombres famosos como un seguro. Este el caso de Hopkins en El Padre. Sin embargo, también es cierto que en la actualidad el abanico de posibilidades a la hora de elegir a un actor o una actriz es muy amplio. Esto ofrece a los directores una gran oportunidad para elegir lo que más se ajusta a su proyecto.

Y es en estos castings donde, por supuesto, resuenan ciertas celebridades pero, también, de vez en cuando, se descubre algún nuevo talento. Y es que en algunos casos, existen muy buenos actores que aún no han sido descubiertos o que aún no les han dado la oportunidad de brillar.

En España, los Goya incluyen una categoría dedicada al Mejor Actor o Actriz Revelación, algo que no encontramos por ejemplo en los Oscars, aunque sería muy interesante. Estas nominaciones suponen una apuesta para el mundo del cine, al garantizar un futuro prometedor para el afortunado o la afortunada. Este reconocimiento pone de manifiesto las aptitudes y capacidades interpretativas de ciertos actores que seguro han trabajado muy duro para llegar hasta aquí.

En su mayoría, se basa en jóvenes talentos como el comorense, Adam Nourou, quien ha recibido este año la estatuilla al mejor actor revelación por la película Adú en la que interpreta a Massar, un joven migrante que cuidará de Adú. Como curiosidad, el actor contó en una entrevista a El País que dudó si aceptar el papel o no ya que no estaba muy convencido. Sin embargo, ahora se alegra de haberlo aceptado ya que ha pasado de querer rechazarlo a ganar un galardón por su interpretación.

Por otro lado, existe un caso muy particular en el que el premio a actriz revelación fue a parar a una mujer de 84 años. Se trata de Benedicta Sánchez quien, en 2019, recibió este premio por su papel en O que Arde. Este ejemplo pone de manifiesto lo bonito de esta profesión y que nunca es tarde para empezar.

Habiendo sido fotógrafa en Brasil, Benedicta no se esperaba acabar recibiendo un Goya. Cuenta que fue su hija quien le propuso presentarse al casting tras cautivar al grupo de teatro de su hija, del que acabaría formando parte.

File:Premios Goya 2020 - Benedicta Sanchez y Almodovar.jpg - Wikimedia Commons
Benedicta Sánchez junto a Pedro Almodóvar en la foto de los premiados. | Fuente: Wikimedia Commons

Por lo tanto, podemos concluir que una buena interpretación no se basa en los años de experiencia y preparación, que también, sino en tener la capacidad de hacer tuyo un personaje e interiorizarlo para así poder abrirse y mostrarlo. Tener espíritu de actor y ponerle ganas y sentimientos a tu papel para que sea lo más fidedigno posible y nos transmita realidad, su realidad.

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