‘Otra ronda’, todo en su justa medida

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Martin, interpretado por Mads Mikkelsen | Fotograma de 'Otra ronda'

La ganadora al Oscar a Mejor Película Internacional se vale del tabú del alcohol para elaborar una profunda crítica a la sociedad capitalista

La última película dirigida por el danés Thomas Vintenberg fue la ganadora del Oscar a Mejor Película Internacional, y no por cualquier motivo. Druk (Otra ronda, en España) es una tragicomedia que intercala el éxtasis con la fatalidad y, aun con todo, logra dejar salir del cine al espectador con buen sabor de boca.

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Martin (interpretado por un espectacular Mads Mikkelsen) es un profesor ahogado en la monotonía, que no encuentra pasión en la escuela ni calidez en su hogar. Junto con otros tres docentes decide participar en un experimento social: mantener su nivel de alcohol en sangre constante para aumentar su rendimiento vital.

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Póster de la película danesa Otra Ronda

El largometraje evoluciona in crescendo, ata al público para que sea uno más dentro de la historia y la sienta como suya. Lejos de invitar a la bebida, invita a dar un vuelco a la rutina, a desnudar el enredo. El alcohol solo es la forma, la crítica: el trasfondo. La escuela en la que trabaja Martin es solo un reflejo de cualquier ciudad de Occidente. Otras costumbres, quizá; otras personalidades, probablemente; pero un sentimiento común: la vida que se escapa, que resbala sin remedio.

Rompe tabúes

Ante ello, más aflojar y menos mano dura. Se mencionan de forma constante figuras referentes en la historia, como Churchill, a quienes el alcohol no les impidió ser parte de las páginas doradas. Se destapa este tabú basándose en ventajas como el aumento de la autoconfianza o una mayor sensación de felicidad en quien lo toma, pero ¿en quien toma cuánto?

El ser humano es ambicioso por naturaleza. Y cuando esto se une a la curiosidad, los resultados no conceden punto medio. En este caso, se muestran los límites que hay que tener presentes para evitar desenlaces desafortunados. El punto brillante de Thomas Vintenberg aquí es rehuir de las campañas de concienciación y los moralismos. «El alcohol es un buen medio si se toma con templanza, y está bien que la sociedad sea consciente, pero esto es lo que ocurre si no decides frenar», viene a leerse entre fotogramas.

La crítica social

Tampoco pueden ser las copas el foco principal, ¿qué lleva a los protagonistas a emprender este particular experimento? ¿No es incluso más debatible el por qué que el cómo? El ritmo del capitalismo es idóneo para máquinas, pero las personas no pueden ser máquinas. La salud mental tiene que ser prioridad, no puede ser el dinero una excusa para alienar hasta el punto de ser motivo y consuelo.

Todo tiene un precio, y el placer reposa en la mesura, en el fuego lento. Druk acoge a la locura, pero también a la serenidad. A la invitación y a la advertencia. A la tragedia y a la comedia. Otra ronda predica con su ejemplo y así es, buena en todo en su justa medida.

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