Cine quinqui, el subgénero que retrató la España de los 80

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Perros Callejeros, 1977. José Antonio de la Loma. Plataforma Filmaffinity

La mirada de una sociedad a través de la cámara

Hace ya más de 40 años de uno de los momentos más determinante de la historia de España. Sin embargo, la transición sigue siendo objeto de estudio, fuente de críticas y, para algunos, de muchos de los problemas de la sociedad actual. Esta época quedó en parte retratada por las cámaras de directores que dirigieron la mirada a la otredad dando lugar al cine quinqui. Así, este nuevo subgénero nos muestra con crudeza los márgenes de la sociedad de aquellos años. Hablamos de sus características, de sus protagonistas y de sus películas más representativas. 

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Dicho género engloba las películas producidas entre la década de los 70 y los 80 en España y cuya temática versa sobre los barrios marginales, la delincuencia, la droga y la juventud de aquella época. Es por ello que Fuembuena se refiere al mismo como “poesía de lumpen” en su libro Lejos de aquí. Ambientado en el extrarradio de las grandes ciudades, presenta el día a día de los jóvenes de familias obreras, y las dificultades con las que se encuentran al entrar en la vida adulta durante los 80; muchas veces contando historias de personajes reales como fueron El Vaquilla o El Jaro.

Colegas, 1982. Eloy de la Iglesia. | Fuente: Movistar+

El cine quinqui es la voz de la disidencia en la gran pantalla, es un grito de denuncia social. Es un género que genera un enfrentamiento, dos miradas de la historia. La mirada principal de la transición, impulsada por los medios de comunicación principalmente así como por muchos académicos, historiadores y políticos. Esta imagen es la que se corresponde a los adjetivos que se suelen usar para describir la transición como un proceso de moderación, de diálogo, de consenso o de progreso y modernidad. Es, en definitiva, aquella imagen que tendrá el lector en la cabeza. Frente a ella, el cine quinqui nos ofrece una imagen muy distinta, la de la otra cara de la transición. Y es que la importancia del cine quinqui reside en que presenta un relato antagónico al más extendido en la época, que puede complementarla para, al fin y al cabo, obtener una visión más completa de este momento histórico tan relevante. 

Este tipo de cine se caracteriza por el realismo; uno de los detalles más relevantes es que muchos de sus protagonistas no son actores profesionales sino precisamente jóvenes de los barrios que retratan. Jóvenes que describió Sabina con los siguientes versos: “macarra de ceñido pantalón, pandilleros tatuado y suburbial, hijo de la derrota y del alcohol, sobrino del dolor”. 

También se caracteriza por sus motivos, las cintas quinquis escupieron a la gran pantalla temas como el aborto, el paro y, sobre todo, las drogas y la delincuencia como grandes protagonistas. Al fin y al cabo, fueron protagonistas también de aquella época. Si bien este género ayudó a problematizar un grave problema social, por otro lado fomentó una serie de estereotipos relacionados con la droga y la delincuencia que calaban hondo en la sociedad. 

Más allá de las anteriores, la característica más importante de este subgénero es la capacidad de incomodar. Además de hacerlo con los temas que tratan, lo consiguen obligando al espectador a enfrentarse a la realidad presentada sin tapujos en sus peores versiones, a imágenes con connotaciones negativas y a situaciones desagradables en la mayoría de las escenas. La violencia, el sexo, la droga o la violencia protagonizan la mayoría de las escenas. Así, este tipo de cintas consiguen provocar en el espectador sensaciones negativas que le acompañarán hasta el final, logrando transmitir la crítica de la forma más visceral. 

En conclusión, gracias a las cámaras de directores como de la Iglesia o de la Loma, hemos podido conocer los márgenes de la sociedad de la transición. Por ello ha envejecido tan bien: aún ha día de hoy sigue incomodando, señalando problemas relevantes y dando respuestas a preguntas relativas al momento actual. 

Deprisa, deprisa. 1981. Carlos Saura | Fuente: FlixOlé

Y es que el cine quinqui no ha pasado de moda y sigue poniéndose en valor décadas después protagonizando festivales, libros y artículos académicos. Para acabar dejo una lista con 10 películas representativas del género, y especialmente, como recomendación personal, Colegas

  • Perros callejeros, 1977. José Antonio de la Loma
  • Navajeros, 1980. Eloy de la Iglesia
  • Deprisa, deprisa, 1981, Carlos Saura
  • Colegas, 1982. Eloy de la Iglesia. 
  • El pico, 1983. Eloy de la Iglesia. 
  • Yo, “el Vaquilla”, 1985. José Antonio de la Loma. 
  • El Lute, 1987. Vicente Aranda. 
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