Expediente Warren 3: ¿conjuro o cliché?

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Julian Hilliard interpretando a David Glatzel | Fuente: Sensacine

¿Ha conseguido Expediente Warren 3 lo que prometía?

 

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El pasado 4 de junio la nueva entrega de Expediente Warren, Obligado por el demonio, vio la luz de los cines españoles. La obra, esta vez dirigida por Michael Chaves (y no por James Wan, como era usual), prometía ser la película más oscura del universo The Conjuring. ¿Lo ha conseguido?

Su antecesor

Después de la cálida acogida que tuvo The Conjuring 2: El caso Enfield, las expectativas de los fans no eran fáciles de superar. Con un presupuesto de 40 millones de dólares, la segunda entrega de la saga logró recaudar la friolera cantidad de 320 millones en todo el mundo. Con El caso Enfield los espectadores conocieron lo que James Wan declararía que pretendía ser una redefinición del cine de terror, un género complicado de manejar y fácilmente susceptible a clichés, tópicos y escenarios y tramas obsoletas.

Para poder ser partícipes de la nueva entrega de Expediente Warren los fans han tenido que esperar nada menos que cinco años tras los cuales se han encontrado con un brusco cambio «repentino»: la dirección estaría, esta vez, en manos de Michael Chaves en vez de a cargo de James Wan. El cambio de un director a otro, aún teniendo en cuenta que Chaves (a quien también vimos en La Llorona) ha mostrado ser un director espectacular, hizo surgir múltiples dudas acerca de cómo acabaría siendo esta nueva película. Los fans se vieron deleitados en su momento por el que fue director de Saw, James Wan, y por su motivación de devolver el verdadero terror a este mismo género, pues en los últimos años parecía haber perdido fuerza.

¿Con qué esperábamos encontrarnos?

La nueva entrega de esta saga contaba con un presupuesto de 39 millones de dólares. Hoy por hoy lleva recaudados 142 millones, por lo que todavía no se acerca al éxito de las anteriores películas de este mismo universo. No obstante, la película todavía no ha salido de los cines en la mayoría de las ciudades, por lo que por el momento no podemos hablar con certeza del éxito total de la misma.

El caso real que inspiró la creación de esta película fue uno al que se tuvieron que enfrentar los demonólogos Ed y Lorraine Warren. En este,  defendieron a Arne Cheyenne Johnson tras asesinar este a su casero alegando estar poseído: aquí puedes leer más al respecto. Es un caso jugoso que podría dar juego a una trama muy jugosa también, pero tendremos que ver qué es lo que verdaderamente nos hemos encontrado.

Michael Chaves aseguró que esta era la más oscura de las películas de la saga, por lo que nuestras expectativas eran altas. Se nos hizo saber que pretendía ser una película con conceptos de terror únicos, pero hubo quienes, tras el cambio de director, dudaron de qué íbamos a encontrarnos finalmente.

¿Con qué nos hemos encontrado?

Escena de Expediente Warren: Obligado por el demonio | Fuente: No es cine todo lo que reluce

En esta nueva entrega hemos acabado por encontrarnos con un puré extraño de muchos elementos que desde la producción consideraron imprescindibles y que han acabado formando una ensalada poco organizada.

La calidad de la dirección de Michael Chaves es algo que ya conocíamos. La película es, visualmente, brillante: los colores son idóneos, la fotografía es idónea y los planos también. Pero podríamos considerar que el espectador ha sido estafado con lo que se le prometió en un principio: lo que se creyó que acabaría siendo la película más escalofriante de la saga, ha terminado por ser la más predecible y tranquila de todas ellas.

Da la sensación de que el guion ha intentado incluir tantos aspectos en la trama principal que le ha faltado priorizar y se ha obtenido un resultado recargado, confuso, abierto y lejos de dejar claro al espectador cual es el mensaje principal.

De todas las entregas, puede que haya sido la que ha resultado más predecible. La fórmula mágica cinematográfica que han usado todos los directores y productores del Universo The Conjuring sigue funcionando: los fans están semicontentos, y ha movilizado a millones de personas a los cines. Sin embargo, y dejando a un lado la calidad innata de esta serie de películas, una trama tan recargada le ha llevado a caer en clichés que antiguos directores prometieron derrocar.

El hecho de que se hayan incluido casos de sectas satánicas de la manera en que se han representado ha podido resultar, no solamente predecible, sino un poco leyenda infantil de brujas.

Aspectos positivos

Lorraine Warren, interpretada por Vera Farmiga, sufriendo las consecuencias físicas de su clarividencia | Fuente: Espinof

Que no sea increíblemente terrorífica no es lo único que importa en una película de terror. Se nota la firma personal de Chaves en esta película porque ha intentado que la tercera entrega de Expediente Warren tomara el camino con el que nació su universo. El director ha querido dejar atrás las exitosas historias de casas encantadas y atormentadas por sucesos paranormales para hablarnos de historias de conjuros, que hacen justicia al nombre del universo The Conjuring y a su propia finalidad.

Además, es la película en la que más hemos podido descubrir sobre los aspectos personales de los personajes. Hemos visto a Lorraine débil y consumida por su clarividencia; a un Ed atormentado por los problemas de salud de su edad, y a una Judy temerosa y sufriendo las consecuencias de la profesión de sus padres.

Es, de hecho, la única de las películas de la saga que se ha preocupado por hacer hincapié en la verdadera historia de los Warren: cómo se enamoraron. Que esta especial mirada empática de Chaves hacia los personajes sea más o menos importante que el terror y lo predicible que resulte, eso ya cae en manos de la opinión del espectador.

 

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