‘Cenicienta’ (2021), una (in)necesaria adaptación

0
366
Camila Cabello como Ella en una escena de la película | Fuente: Fotonerd

Cuantos más, ¿mejor?

El pasado 3 de septiembre, Prime Video subía a su plataforma una nueva versión de La Cenicienta donde la cantante Camila Cabello da vida a Ella en una «nueva» interpretación de la historia.

Publicidad

La Cenicienta es un cuento más que conocido por todos. Un icono en el imaginario colectivo con sus pájaros, sus tacones de cristal y el reloj que marca la medianoche. Desde su origen en Egipto, que se transmitía por medio oral, a sus versiones escritas, siendo la del italiano Giambattista Basile la primera publicada bajo el nombre de La gatta cenerentola, miles de versiones han ido pasando a lo largo de las épocas. Se adaptan y modifican, dándole un toque original, o se vuelve a contar la misma historia sobre la chica huérfana que sufre los abusos por parte de su madrastra y hermanastras, que la tratan como escoria y esclava, pero que al final, gracias a la magia y su bondad, consigue un outfit irresistible que la lleva a un baile y sus felices para siempre.

Si bien es cierto que la historia ha ido pasando y contándose durante siglos, algunas veces con un toque de terror y otras con un trasfondo más de folletín romántico, lo que Hollywood ha hecho con el cuento es crear su propio universo. Se habla de Marvel, DC, Star Wars, etc. pero la industria de Cenicienta es sorprendentemente grande. Se necesitarían varios artículos para hablar de todas las adaptaciones que ha tenido el cuento, sin contar la multitud de versiones que ha habido y hay en la literatura. Sin embargo, hay cuatro películas de las que se debe hablar y, cómo diría Mickey Mouse, son una herramienta que usaré más tarde para explicar por qué esta nueva Cenicienta no es tan original y audaz como se nos hace pensar.

Camila Cabello como Ella en una escena de la película | Fuente: losextras.es

En este medio ya se ha hablado de Camila Cabello y su Cenicienta en el artículo de mi compañero, Oier González Apolo, que podéis leer aquí. Así pues, para resumir un poco el contenido de tal artículo y exponer los elementos importantes de la trama, solamente decir que en esta ocasión Ella, Cenicienta, sigue, al igual que todas las anteriores, un sueño. En este caso ser la dueña de una boutique en la que vender sus diseños. Sigue la estela de la saga Cenicienta moderna, o en inglés, A Cinderella Story. En ella tenemos una decena de Cenicientas que se dividen entre las que quieren ir a la universidad y/o dedicarse a la música en su versión pop, navideña y country.

La fina línea entre lo bueno y lo malo

Sin embargo, en este caso la trama se desarrolla en lo que parece ser un siglo XIX mezclado con tocados modernos y extravagantes sacados de Pose, por lo que el rigor histórico es algo que sale de la ecuación. Esto es, bajo mi opinión, en estos casos un punto positivo, siempre y cuando todas las ideas encajen en el mundo imaginario en el que se desarrolla la cinta, como ocurre en esta película.

De este modo, a esta Cenicienta que como una Bratz de época tiene una pasión por la moda, se le une los personajes míticos como la madrastra, interpretada por una gran Idina Menzel (Frozen, Encantada: la historia de Giselle), Pierce Brosnan (Mamma mia!, Muere otro día) como el rey, Nicholas Galitzine (Handsome Devil, Jóvenes y brujas) en el papel del príncipe, Billy Porter (Pose, American Horror Story) como Fab G, el hada madrina no binaria, y demás actores de reparto. Todos ellos se juntan en un musical que recupera temas de bandas y cantantes icónicas, como Madonna o Queen, y con alguna que otra canción original.

La película lo tiene todo para ser blanco de las críticas. No obstante, no todas son malas. Por ejemplo, Álvaro Cueva escribe en el Diario Milenio que la cinta es «una película simple y sencillamente grandiosa», mientras que Ella Kemp, de Empire, comenta: «Cenicienta es más independiente, pero ¿a qué coste? Un guion irritante […]». Sorprendentemente, mientras que en Rotten Tomatoes la crítica le da un 44%, resumiendo el veredicto final en la opinión de Nell Minow de RogertEbert.com, que expresa que la película es más una secuencia de cortes de TikTok que una película en sí, la audiencia le da un 76%, basándose en lo feminista y liberadora que es.

Un mensaje demasiado alto y claro

Gracias a esos datos se observa que la frase «para gustos, colores» llega a niveles estratosféricos. Sin embargo, es cierto que todas las opiniones tienen algo en común, ya sea en lo negativo o en lo positivo, y es que en general, la película es típica de domingo por la tarde que entretiene y es capaz de hacerte pasar un buen rato, ya que los actores hacen lo que pueden con el material que tienen y, desde el principio, sabes a lo que te atienes. Diálogos irrisorios entremezclados con algunos que se salvan, pero que no te salvarán a ti de sentir algo de vergüenza ajena y números musicales que, podrían estar peor, pero que no llegan a emocionar ni al clímax que se pretende en un musical.

Nicholas Galitzine y Camila Cabello como el príncipe y Ella en una escena de la película | Fuente: Fotonerd

El usuario Archi, de Filmaffinity, resume en el título de su crítica lo que es Cenicienta (2021), una «Cenicienta de Disney Channel». Personalmente solo puedo aplaudirle porque es exactamente lo que es. Ahora que la saga Descendientes ha llegado a su fin, Cenicienta (2021) podría funcionar como un spin-off de la saga original Disney Chanel. Los números musicales casan a la perfección en este campo con esas coreografías, puestas en escenavestuario y el trato del mensaje.

El mensaje es bueno y necesario, con ese feminismo y antipatriarcado contra la sociedad de negocios, social y la corona, no deja de ser presentado de una forma tan básica que solo puedo pensar que la película está enfocada a los más pequeños de la casa. Ya sabemos que los zapatos de tacón son incómodos, que una chica puede andar sin que la coja un príncipe… Estos minimensajes lanzados en forma de humor, que construyen parte del mensaje feminista y rompedor como un todo, hace que lo que se pretende mostrar sea tan obvio que se pierda parte de la intención. Quien vea esta película, lo más seguro es que ya habrá visto alguna que otra versión en la que el mensaje no está tan claro, pero quizás sea más sutil y efectivo.

Una visita al pasado

Es aquí donde recogeré esas cuatro cintas de las que hablaba anteriormente: Por siempre jamás (1996), Cenicienta (1997), Una cenicienta moderna (2004) y Hechizada (2004). En estos casos Drew Barrymore (Los Ángeles de Charlie, E.T. El extraterrestre), Brandy Norwood (Divina de la muerte, Aun sé lo que hicisteis el último verano), Hailary Duff (Lizzie McGuire, Younger) y Anne Hathaway (Princesa por sorpresa, El diablo viste de Prada) daban vida respectivamente a la Cenicienta de su historia.

Antes de seguir he de avisar de spoilers de estas películas que, si no habéis visto, por favor haceos un favor, dejad de leer e id corriendo a verlas. Así pues, estas tres Cenicientas forman parte de la colección que enseñó a mi generación lo que Cenicienta en Prime Video pretende, fuese o no su intención. Cada una acaba con su príncipe, pero no son más que compañeros en el camino que debe recorrer la protagonista para hacer sus sueños realidad. Se ayudan de sus amigos, su determinación e inteligencia, sin contar con la novedad del hada madrina. En tres de esas cuatro películas se intentó y, en parte, se consiguió la diversidad y/o elemento sorpresa que en otras no se encontraban. En Cenicienta (1997) esa misión fue todo un éxito.

Billy Porter como el hada madrina en una escena de la película | Fuente: Amazon

Antes de Billy Porter, que como ya he mencionado sí trae al mundo un hada madrina como nunca antes vista, en Por siempre jamás Leonardo da Vinci, interpretado por Patrick Godrey (Una habitación con vistas, Oliver Twist) y dándole un toque histórico y realista al cuento, hace esta función. En Cenicienta (1997) tenemos a la eterna Whitney Houston en el papel de un hada madrina llena de música. En Una Cenicienta moderna es Regina King (Year of the Dog, Our Family Wedding), la camarera amiga de la protagonista la que, aunque poco, traía variedad al reparto en este papel y, por último, en Hechizada, un hada despistada y juerguista que la ayuda sin su permiso y que, al igual que Regina King, traía diversidad a una película muy blanca.

No exactamente, pero gracias por intentarlo

Exceptuando la adaptación de 1997, estas películas no eran la inclusividad personificada. Se podría haber hecho más y mejor, no conformarse con lo mínimo que ofrecieron, pero lo poco que se hizo ayudó al nacimiento de esta nueva versión con su toque revolucionario y reparto algo más diverso. Pero es en el mensaje donde esta revolución del cuento falla. Mientras que en las cuatro anteriores se desarrollaba de manera lógica y natural, en la producción de Prime Video, por culpa de frases metidas con calzador y dignas de tazas de Mr. Wonderful, esa función se pierde. No está mal, pero en el 2021, y teniendo como antepasada la versión de 1997, no es suficiente.

Ahora bien, dicho esto, siempre se agradece el intento y es una piedra en un camino mucho más largo que aún se está recorriendo. Por eso, Cenicienta (2021) no es una buena película, pero es una que, con la mente abierta y obviando a James Corden (Into the Woods, The Prom), se disfruta por el ambiente, la relación entre los actores y una puesta en escena agradable y sin pretensiones. No es más que lo que se veía venir desde un principio: una película de televisión que pasa, sin pena ni gloria, por la mente del espectador, pero que se mantiene unos días para poder comentar una adaptación con sus fallos bienintencionados.

Publicidad

Deja un comentario