María Sánchez-Saorín: «Soy una obsesionada de la metapoesía»

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La poetisa María Sánchez firmando ejemplares de su obra | Fuente: Instagram (@perroandaluz_)

Herederas, un grito libertario a base de versos

María Sánchez-Saorín (Murcia, 1999) es filóloga hispánica y poetisa. Ha publicado sus poemas en revistas como Maremágnum, Guacamayo y colaborado en medios como el Diario.es. El pasado mes de febrero se alzó con el IV Premio Tino Barriuso de Poesía Joven, por su obra Herederas. En esta entrevista, la autora murciana nos cuenta sobre el proceso creativo del poemario, expone su opinión sobre la poesía joven española y los galardones.

Pregunta: Herederas es tu presente. ¿Qué será la próximo?

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Respuesta: Precisamente, justo cuando me dijeron que había ganado el premio, empezaron a venirme ideas de poemas que podían conformar un próximo poemario. Aunque está muy crudo. Básicamente, son ideas que he ido apuntando. Tengo bastantes ideas de poemas.

P: ¿Te ha dado seguridad el premio para proyectos futuros?

R: No seguridad, pero sí que me ha hecho desvincularme un poco del borrador del poemario. Lo había terminado hace un año y volvía constantemente a él. Era algo que tenía pendiente y hasta que no supe que se iba a publicar como que no he conseguido quitármelo de encima.

P: En un futuro no descartas tantear con la prosa. ¿Te atreverías con la novela, ensayo, algún otro género?

R: Realmente empecé por la prosa, pero era muy joven. Cuando fui madurando no sé muy bien por qué me decanté por la poesía y me he quedado allí. La prosa es algo que tengo pendiente retomar, pero no sé en qué momento. Me interesa mucho la novela corta.

P: Con cuatro años escribes tu primer cuento. A los dieciséis  ya te acercas a la poesía. ¿Te has criado entre libros?

R: Sí, mi madre es muy buena lectora y más que el hecho de inculcármelo, le llamo la atención que me interesase por los libros. Ella potenció ese gusto por la lectura. Cuando entré en el mundo de la creación e investigación literaria solo tenía referencia de hombres: Antonio Machado, Miguel Hernández. Sin embargo, lo que realmente me ha influido es la poesía de las autoras actuales: Ángeles Mora, Raquel Lanseros y jóvenes como Rosa Berbel.

P: Eres filóloga hispánica. ¿Por qué decides tomar el camino hacia el estudio de la lengua y la literatura?

R: Porque no quería hacer otra cosa [sonríe]. Desde los 14-15 años tenía claro que quería estudiar eso. Pensé también en periodismo, pero al final lo que siempre tuve presente fue la filología.

P: ¿Qué te ha aportado ese conocimiento de la palabra a nivel creativo a la hora de enfrentarte a la escritura?

R: Me ha aportado ponerme reglas formales a la hora de escribir, porque cuando empecé con la poesía no me planteaba lo de escribir con métrica. Entiendo que para algunos poetas no sea importante. No escribo con rima, pero me gusta respetar el verso.  A nivel temático, me ha aportado el hecho de interesarme por la metapoesía. Soy una obsesionada de la metapoesía.

P: ¿Cómo fue tu etapa universitaria?

R: Estudié en la Universidad de Murcia. De la universidad me llevo muchas cosas buenas. He dado con profesores que me han motivado a la hora de investigar sobre literatura. De hecho, el poemario se basa muchísimo sobre lo que he leído de crítica feminista. A esta crítica literaria tuve acceso gracias a la universidad y distintos profesores. No destaco nada especial, pero sí que le debo mucho a los cursos de verano en Baeza.

P: Lo que más te gustó de la carrera.

R: Cuando, en lugar de estudiar de memoria, podía hacer trabajos de investigación por mi cuenta y, sobre todo, mi TFG sobre la metapoesía de Ángela Figuera.

P: ¿Y lo que menos?

R: Darme cuenta de lo feo de la universidad: los tejemanejes internos, intereses, gente que comparte contigo carrera y que no tienes nada en común. Incluso ni el gusto por la lectura.

P: ¿Qué le dirías a alguien que esté cursando filología hispánica según tu experiencia?

R: Paciencia porque una filología es lengua, lingüística y literatura. Todas las cosas que estudies algunas por feas que parezcan son herramientas con la que se le da forma a la literatura. Y, sobre todo, algo importante es que una carrera universitaria no nos define.

P: Te has alzado con el IV Premio de Poesía Joven Tino Barriuso. Ya te habías presentado en otras ocasiones. ¿Te veías con posibilidades de ganarlo?

R: Me sentía más segura porque este año sí que el poemario estaba acabado de verdad. Es decir, ha ido cambiando. Sinceramente, no me lo imaginaba para nada. Sé que es lo típico que se dice, pero no lo imaginaba.

P: ¿Qué significa para ti que tu primera obra haya visto la luz con Hiperión?

R: Pues [cavila unos segundos]… todavía estoy sin palabras. Ahora que lo veo con una portada de Hiperión es como una fantasía.

P: ¿Podría decirse que en esta obra has desplegado un arsenal de realidad, feminismo y la poesía como medio para alzar la voz?

R: Sí, completamente. A mí hay una cosa que me da mucho coraje de la poesía es que parece que se hace una distinción respecto a la narrativa. Es decir, como si la narrativa fuese más ficción que la poesía. Esto es así y no. En este poemario, he volcado la realidad de mi vida, pero obviamente hay situaciones que describen algunos poemas que yo no he vivido. He tenido que jugar a ponerme en la piel de otras mujeres que conozco que se han visto en esa situación para escribir el poema. No solo mujeres que conozco, también personajes de la literatura, mis conocimientos de la tradición literaria femenina.

P: Está presente incluso tu propia realidad.

R: Por supuesto, en el libro está muy presente la realidad que yo he cogido de mi experiencia de lucha. Soy militante del partido comunista de pueblos de España y de una asociación feminista que creamos hace cinco años en Murcia. Esa experiencia ha estado muy presente en mi proceso creativo y he aprendido de ella.

P: Es un libro que no está acotado a un sexo concreto, ¿no?

R: Precisamente tenía miedo de que pareciese lo contrario. Es decir, un poemario que solo pudiese interesar a mujeres. En realidad, miedo hasta cierto punto, porque no me desagradaba la idea de que las mujeres se viesen muy identificadas con el contenido de la obra. Tenía miedo a que se dijese lo típico de “Ha ganado el premio porque es feminista y es lo que está de moda”.

P: ¿Por qué Herederas?

R: Yo poniendo títulos nunca he sido buena [sonríe]. La idea de Herederas me vino cuando empecé a escribir el libro hace tres años o así. Partió de la intención respecto al contenido que quería que tuviese. Entonces, desde allí lo construí. Fíjate, creo que ese título me ha ayudado a saber qué es lo que quería hacer.

P: ¿Descartaste poemas en el proceso creativo?

R: Descarté algunos poemas. Por ejemplo, uno que tenía mi nombre. Lo descarté por dos razones. La primera, porque ponía mi nombre y no quería que se descalificara por ello. Segundo, porque era un poema de una etapa muy inmadura.

P: Háblame de tu estado anímico al escribir la obra.

R: A veces mejor y otras peor. En general, bien. Han sido unos años de reflexionar mucho sobre mi adolescencia, infancia, experiencias vividas. Los años de escribir el poemario han sido unos años buenos en mi vida, pero comiéndome mucho el coco [sonríe].

P: ¿Qué opinas de los premios?

R: Los premios están sobrevalorados. Creo que se está produciendo un fenómeno actual y es que si publicas tu primer libro y no lo haces con un premio, no eres nadie. A tu libro no se le presta ninguna atención.

P: ¿Te has presentado a otros concursos?

R: Sí, al Hiperión o, por ejemplo, al Valparaíso, donde quedé finalista.

P: ¿Hay obsesión entre los poetas por hacerse con un premio?

R: Sí, pero porque al final es lo que te va a dar visibilidad. Mira, yo incluso me había hecho a la idea de que el libro lo iba a publicar sin premio. Es decir, me daba igual no publicarlo con un premio y sabía que iba a salir. Por supuesto, la visibilidad que está teniendo Herederas no la habría tenido con una editorial sin premio. Esto me parece triste, porque se pierde el valor del editor. La gente se fía más de un premio que del criterio de un editor o editora.

P: Por ejemplo, uno de los jurados del premio era Rocío Acebal, amiga tuya. ¿Esto puede influir en la decisión a la hora de votar u otorgar un galardón?

R: Mira, esto lo pensé cuando gané el premio y me dio miedo.

P: Me gustaría que lo aclarases.

R: Estoy segura de que eso lo han comentado [se refiere a la gente] y no los culpo, porque yo también lo comentaría. En mi defensa tengo que decir y juro que es verdad. Primero, Rocío nunca se había leído mi poemario y ni siquiera sabía que se titulaba Herederas. Nunca se lo dije. Ella siempre en los encuentros en Baeza nos decía: “No quiero saber cómo se titula el libro de ninguno. Posiblemente, sea jurado de “X” premio y no quiero saber nada”. Y no lo sabía. De hecho, se sorprendió mucho cuando se abrió la plica y vio que era mi poemario. Ella no lo sabía. Lo juro y perjuro. Además, entiendo a la gente que pueda pensar eso porque yo también pensaría lo mismo. En mi defensa tengo que decir esto y esa es la verdad.

P: ¿Lo ideal sería buscar un jurado que no tuviese relación con los posibles participantes?

R: Es antinatural porque en el mundillo de la poesía todos nos conocemos. Coincidimos en eventos, encuentros y muchos de nosotros somos amigos. Sería inevitable.

P: ¿Se ha generado una competencia entre los mismos nombres de siempre?

R: Es normal esa competencia. Hay una obsesión que viene de dos cosas. La primera, la importancia que se le está dando a los premios. Es decir, si lo ganas es que el libro va a tener visibilidad. Encima es que si no lo publicas sin ganarlo parece que es un libro malo. Hasta ese punto están sobrevalorados los premios. Segundo, la educación de esta generación, pues han depositado sobre nosotros muchísimas expectativas como comenta Rocío en Hijos de la bonanza. 

P: ¿Cómo ves el panorama español de poesía?

R: Se está haciendo de todo y para todos los gustos y me alegra. Creo que, por ejemplo, que con gente como Rocío Acebal o Carlos Catena se está recuperando un poco lo que se llamó “poesía social”. Me parece positivo porque yo también voy por esa línea. Aunque tengo la sensación de que se critica mucho. Es decir, que se sigue viendo con malos ojos. He de decir que la poesía de Rocío y la de Lorenzo Roal me encantan.

Manías, influencias literarias, recomendaciones

P: Manías o manía que tengas a la hora de escribir.

R: No tengo ninguna manía.

P: Autoras que más te han influido.

R: Ángeles Mora, Raquel Lanseros y Rosa Berbel.

P: Una palabra que ames.

R: Libertad.

P: Una que odies.

R: Obediencia.

P: Una que te dé miedo.

R: Enfermedad.

P: Completa la frase: “Escribo poesía porque…                                                       

R: Me gusta crear y, en el ámbito creativo, lo que mejor se me da es hacer arte con la palabra.

P: Una obra que te hubiera gustado escribir.

R: Una habitación propia, de Virginia Woolf.

P: Un autor o autora con el que te irías a tomar algo.

R: Antonio Machado.

P: Un premio que te gustaría ganar.

R: El Nacional de Poesía.

P: ¿A quién le darías el próximo Premio Cervantes?

R: Ana Rossetti.

P: Alguna recomendación para aquel que lea esta entrevista.

R: Que si no ha llegado a él o a ella que se preocupe por indagar en la tradición literaria de las mujeres y leer a Ángela Figuera Aymerich.

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