La historia de Iván cuestiona el término “accidente” y exige responsabilidad frente a la violencia vial
Si caminas por el Paseo del Prado, una marquesina cubierta de claveles rojos y blancos recuerda una historia que no debe quedar en el olvido. Allí, un adolescente de quince años esperaba el autobús junto a su padre para disfrutar de las luces de Madrid. Sin embargo, su destino se cruzó con un conductor que nunca debió estar al volante. La marquesina, libro de testimonios, reconstruye esa tragedia a través de cartas, imágenes y declaraciones de la mano de María José, su madre, y expone cómo el lenguaje, el sistema y la sociedad han normalizado lo que jamás debería considerarse un simple accidente de tráfico.
Una vida sin elección
Crecemos sin tener claro quiénes somos ni qué queremos hacer en la vida, pero el tiempo se encarga de ir trazando un camino por nosotros. Primero la guardería, luego el colegio, después el instituto, la universidad, y finalmente el mundo real, lleno de hipotecas, bodas y bautizos. Después, esa vida que pasa tan rápido ante nuestros ojos se ralentiza y los días empiezan a parecerse. Ahora todo es rutina, primero es dar un paseo por la mañana, ir al centro de mayores y llamar a tus hijos para hablar de las notas que sacan tus nietos. Se supone que, al completar todas estas etapas, hemos vivido lo suficiente para marcharnos con la conciencia tranquila y sintiendo que hemos aprovechamos nuestro tiempo. En resumen, que hemos vivido una vida plena.
Pero Iván nunca llegó a recorrer ese camino. Con apenas quince años, fue atropellado en el Paseo del Prado mientras esperaba el autobús junto a su padre. Nunca podrá casarse, tener hijos, ni estudiar la carrera de ingeniería que tanto soñaba. Como seguidor del Atlético de Madrid, tampoco verá la retirada de Griezmann ni el adiós de Simeone. Es inevitable sentir tristeza por los fallecidos, pero nadie recuerda a los supervivientes, los familiares de la víctima. ¿Qué pasa con los que reciben esa terrorífica llamada a las tres de la mañana y tiene que reconstruir su vida, con un continuo “¿por qué él?” grabado para siempre en el pecho?. La marquesina responde a esta pregunta.
Las cifras de atropellos son personas
Tenemos la mala costumbre de olvidar. No por falta de memoria, al contrario, tenemos una memoria prodigiosa que hemos entrenado para apartar todo aquello que nos incomoda. Solo recordamos a los muertos en carretera cuando un inoportuno anuncio de la DGT (Dirección General de Tráfico) irrumpe en nuestras pantallas y nos obliga a mirar de frente una realidad que preferimos esquivar. Durante unos segundos, el corazón se nos encoge. Pero el anuncio termina, la vida sigue, y el recuerdo acaba por desaparecer.
Sin embargo, hay quienes no pueden pasar página y quedan condenados a convivir con la angustia y el dolor de una pérdida irreversible. En 2024, la DGT registró 1.785 víctimas mortales en 101.996 siniestros de tráfico en toda España. Detrás de cada cifra hay un nombre, una familia y un vacío imposible de llenar. Casi todos los hijos saben que, en algún momento, sus abuelos e incluso sus padres se marcharán antes que ellos. Pero, ¿quién podría explicarle a María José que su único hijo, de apenas quince años, ya no se sentará a su lado en Navidad?
“Fue un accidente, podría pasarle a cualquiera”
Algunos accidentes son inevitables. Ese café que remueves con rapidez por la mañana porque te has levantado tarde y, sin querer, te mancha tu impoluta camiseta blanca es un accidente. Ir en el metro y empujar a otra persona cuando vas a entrar al vagón, aunque en algunos casos no es involuntario, sigue siendo un accidente. Ahora bien, conducir a 135 km/h en una zona urbana de 50 km/h, drogado de cocaína, alcoholizado con 1,76 gramos por litro de sangre, con alprazolam en el organismo y en un coche robado, y además, siendo reincidente, no es un accidente, es un homicidio. Esta es la idea principal que refleja La marquesina, el llamar a las cosas por su nombre.
No fue mala suerte, no fue por el azar, no fue por una casualidad; fue por una causalidad.
Hay una costumbre social y judicial de disfrazar la violencia vial de “accidente”, cuando todo lo que ocurrió fueron decisiones voluntarias que terminaron con la vida de una persona. El libro defiende a la víctima y pide que los responsables no reciban penas ridículas frente al daño causado, porque perder a tu hijo, a tu padre o a tu hermano no equivale a cuatro míseros años de cárcel.
Hacer de tripas corazón y justicia
A lo largo del libro, el lector siente el accidente como si hubiera estado junto a la fuente de Neptuno aquel 9 de diciembre de 2016. La criminóloga y autora, Laura Gómez, logra transmitir el dolor desgarrador de una madre que, enfrentada a lo inimaginable, promete a su hijo, mientras este permanece en coma, que su muerte no será en vano. Esa promesa marca el inicio de una lucha implacable contra el sistema judicial en España.
María José se propone cambiar la manera en que se juzgan los homicidios por imprudencia en accidentes de tráfico. Su objetivo principal es el artículo 142.1 del Código Penal, que establece que: «un conductor que, circulando a una velocidad muy superior a la permitida pierde el control del vehículo y provoca un accidente en el que una persona fallece, será considerado responsable de homicidio por imprudencia grave. Además de la pena de prisión de uno a cuatro años, el conductor podría ser condenado a la privación del derecho a conducir por un período de hasta seis años».
También se propone una reforma técnica del art 382 del Código Penal para aumentar las penas en uno o dos grados cuando ocurran circunstancias agravantes. Esto elevaría la sentencia a nueve años de prisión.
La lucha de María José tiene un mantra claro: que no haya más “mamás de Iván” que tengan que sufrir lo mismo. Su historia, parecida a la de cientos de familias, logra que el legado de Iván permanezca en las calles y en los juicios, buscando que se haga justicia. Por eso no hay que olvidar que en el momento en que nuestras manos están sobre el volante, no solo manejamos nuestro destino, también el de quienes nos rodean.


