Mujeres silenciadas (I): la ciencia

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Photo by Katerina Holmes on Pexels.com

Silenciadas. Las mujeres, la cultura. Todo en completo silencio. Nadie en quien fijarnos, nadie a quien dar reconocimiento. Como si jamás hubiera existido rastro del nombre de aquellas que dejaron huella en la historia de la ciencia gracias a su inteligencia, como si alguien hubiera querido callarlas.

Augusta Ada King Lovelance (1815 – 1852), conocida como Ada Lovelace, es la hija del gran poeta George Byron, de quien heredó el amor por las letras, y de Ana Isabella Noel Byron, quien le enseñó sus conocimientos sobre matemáticas y astronomía.

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Ada Lovelace es una de las matemáticas e informáticas más importantes de la historia. Desde pequeña demostró su valía, hasta ella misma se describió como un genio de las matemáticas. Esta gran científica británica descubrió el primer algoritmo que fue procesado por una máquina, convirtiéndose en la primera programadora de ordenadores del mundo. Esto se debe a que quiso mezclar los grandes conocimientos de sus ambos padres para llevar a cabo lo conocido como “ciencia poética”, y no limitarse a estudiar simplemente los cálculos de la “máquina analítica” (actualmente la calculadora), como otros investigadores de su época. Además dedicó su vida a averiguar cuál era la relación que tenían los ciudadanos con la tecnología: ¿estaba Ada imaginando lo que sería el primer ordenador de la historia?

La dama no era nada corriente, como bien afirmó su mentor Augusto De Morgan. Siempre ansiaba saber más y más, cosa no muy normal entre las mujeres de esa época. Además, a pesar de sus enfermedades, de su matrimonio con William King y la pobreza en la que acabó debido a que le gustaba mucho apostar, nunca abandonó su amor por la ciencia y la tecnología. Se convirtió en un claro ejemplo de lucha, a pesar de que la sociedad renegara de ella tachándola de mujeriega.

Lady Lovace acabó muriendo de cáncer de útero con tan solo 37 años y muchas ideas por delante. Nunca fue reconocida hasta años después, mientras vivía, el único sitio donde apareció su nombre fue en el artículo Taylor’s Scientific Memoirs (1834), pero ni siquiera entero, tan solo sus iniciales. Sin embargo, con el avance de la sociedad, los científicos quisieron conmemorarla reconociendo como “lenguaje Ada” (1980) al lenguaje de programación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y también con la creación de una organización que motiva la participación y dedicación de las mujeres en la cultura libre, denominada Iniciativa Ada.

Retrato de Ada Lovalace | Fuente: mujeresconciencia

Maria Salomea Skłodowska-Curie (1867 – 1934), también conocida como Marie Curie, logró lo que ninguna mujer antes había conseguido. Creció en un entorno marcado por las muerte de tuberculosis de su madre Bronisława Boguska y de una de sus hermanas por tifus. A raíz de ello, decidió seguir los estudios en Física y Matemáticas de su padre, Władysław Skłodowski.

A pesar de que ella siempre fue consciente de las barreras que imponía la sociedad en la que se crió, nunca descansó a la hora de hacerse un hueco en la comunidad científica. Desde pequeña aspiraba a convertirse en una gran mujer cuando se graduó con honores, como la mejor de la clase con tan solo 15 años y también con 26 años en su carrera de Física, mientras trabajaba de institutriz para poder pagársela.

Marie Curie, procedente de Polonia, fue la pionera de las teorías de la radioactividad, la primera profesora en la Universidad de París y ganadora de dos Premios Nobel: uno de Física junto a su marido Pierre Curie en 1903, y otro de Química en solitario en 1911, convirtiéndose en la primera mujer en obtener este premio. Hoy en día su nombre sigue siendo uno de los más resonados en la historia.

Entre sus descubrimientos, se puede destacar la del primer elemento químico, el polonio, cuyo nombre surge de su país de procedencia, y del radio. Además, realizó varios estudios sobre el tratamiento de neoplasias con isótopos radiactivos y fundó el Instituto Curie en París y Varsovia. Todo esto tendría como resultado la creación de una nueva disciplina científica: la física anatómica, de la que actualmente hemos conseguido grandes descubrimientos como el tratamiento del cáncer.

Antes de morir, se convirtió en directora del Servicio de Radiología de Cruz Roja francesa. En la Primera Guerra Mundial fue crucial cuando creó lo que denominó “ambulancia radiológica”, con lo que se salvaron muchas vidas en esta contienda. A pesar de todo lo que consiguió nuestra gran física y todas las críticas que esquivó durante sus 66 años de vida, no pudo separar su carrera de su vida privada, y acabó muriendo por su gran relación con el trabajo y su dedicación en sus últimos años al Instituto Radio en el que trabajó. La anemia plástica acabó con su vida debido a la gran exposición a la radiación. En su memoria, el centro pasó a llamarse Instituto Curie.

Retrato de Marie Curie | canalhistoria.es

Rosalind Elsie Franklin (1920 – 1958) fue una química muy importante cuyas aportaciones en la actualidad son fundamentales para la medicina moderna. Desarrolló la “Foto 51” en 1953 mediante la difracción de los Rayos X, donde se veía claramente la doble hélice del ADN, cosa que anteriormente no era conocido.

Este descubrimiento sucedió durante el estudio del ADN que realizaba junto a otros tres científicos (Watson, Crick y Wilkins); sin embargo, su gran aportación no fue reconocida mientras ella vivía. Mientras que Crick y Watson le comentaron a Wilkins ser coautor junto a Rosalind del artículo en el que se describía la estructura, Wilkins denegó su propuesta y, aunque luego se retractara de su decisión, es uno de los claros ejemplos de sexismo dentro de la ciencia. Es por ello por lo que se conoce a esa científica como una voz silenciada y una científica desconocida.

Este gran paso en el mundo de la genética les llevó a ganar dos Premios Nobel, en Fisiología y Medicina en 1962 y en Química, el cual también debería haber recibido Rosalind. No fue posible debido a que ella ya estaba muerta cuando se les concedió este galardón y la academia prohibía entregar los premios a alguien que ya había fallecido. Sin embargo, ¿de verdad habrían conmemorado sus esfuerzos científicos si ella hubiera estado viva o era una mera excusa?

Además, esta no es la única injusticia a la que se tuvo que enfrentar la memoria de Rosalind Franklin. En sus últimos años, estudió el virus de la polio y el virus del mosaico del tabaco. Sin embargo, no pudo acabar sus descubrimientos, dejándole el legado a Aaron Klug, quien llegó a ganar por ello el Premio Nobel de Química en 1962. A pesar de saber la importancia que tuvo, nunca pudo dejar el legado que se merecía.

Retrato de Rosalind Franklin | Fuente: newscientist.com

Margarita Salas (1938 – 2019) fue la bioquímica molecular más importante de España, cuyas aportaciones son los más recientes en cuanto a las mujeres científicas actuales. Aunque la época en la que Margarita desarrolló su carrera no es la misma que las mujeres anteriores y su voz no ha sido tan silenciada. Aunque muriera hace un año y nunca se la tuviera tan en cuenta como al resto de científicos, se ha convertido en un icono del mundo bioquímico.

Respecto a sus descubrimientos, se pueden destacar algunos como una glucoquinasa de cuya síntesis surge la insulina, el ADN polimerasa o su alta capacidad de ampliar en ADN. De todo ello ha escrito un total de trescientas cincuenta publicaciones y presenta ocho patentes para dejar huella en la comunidad científica. Además, recibió numerosos premios tanto nacionales como internacionales, entre los que destaca el otorgado por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Medalla Echegaray, al ser la primera mujer en recibirla.

Retrato de Margarita Salas | Fuente: mujeresconciencia
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