500 años de la batalla de Villalar

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Batalla de Villalar por Manuel Picolo López

La celebración del quinto centenario de la derrota comunera se verá marcada un año más por la pandemia

El 23 de abril de 1521 se libró en Villalar (Valladolid) la batalla que aplastó la rebelión de los comuneros contra un rey extranjero y que acabó con sus líderes principales.  Este viernes se cumplen 500 años de la derrota y se recuerda el enfrentamiento tras el que pudo haber cambiado el futuro de Castilla.

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El movimiento comunero se asocia a la llamada Castilla la Vieja, pero la Guerra de las Comunidades, que comenzó en el año 1520, se extendió por la  mayor parte del territorio de la Corona de Castilla, con importante presencia en Andalucía, Murcia y lo que ahora se conoce como Castilla-La Mancha. Aunque la victoria del ejército de Carlos I en Villalar fue un duro golpe para los comuneros, la guerra no acabó hasta febrero de 1522. Para comprender esta revolución adelantada a su tiempo, es necesario echar la vista atrás. 

Descontento en Castilla

La llegada de Carlos I a Castilla en 1517 no tuvo buena acogida. Tras haberse autoproclamado monarca en Bruselas, aquella era la primera vez que pisaba sus posesiones hispánicas. Vino con su corte flamenca, sin saber castellano y comenzó a otorgar a sus consejeros muchos beneficios y cargos que hasta entonces habían sido ocupados exclusivamente por aristócratas castellanos. Cuando en 1519 fue proclamado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos I solicitó a las Cortes convocadas en Santiago de Compostela los fondos necesarios para sufragar sus campañas europeas.

Pese a la oposición de Castilla de financiar las ambiciones imperialistas del rey, el joven monarca consiguió los 300 millones de maravedíes que demandó incrementando los impuestos en todas las ciudades. Carlos nombró como regente al cardenal Adriano de Utrecht, su antiguo maestro y tutor, cuando viajó a Aquisgrán para ser coronado y atender sus asuntos. Este escenario coincide con un devastador periodo de sequía en Castilla que yermó los campos y provocó el aumento del precio de los alimentos. Con esta situación, los nuevos impuestos imposibles de pagar y la ausencia del rey, estallaron las primeras revueltas. Al principio, los núcleos más significativos fueron Toledo y Segovia, pero rápidamente se extendieron por Valladolid, Ávila, Palencia y Salamanca. 

Batalla de Villalar

En febrero de 1521, las fuerzas comuneras, lideradas por Juan de Padilla, tomaron Torrelobatón (Valladolid), donde permanecieron resguardadas. Mientras tanto, el ejército realista, con el condestable Íñigo Fernández de Velasco al frente, avanzó hasta las proximidades de Peñaflor de Hornija (Valladolid), donde permaneció acantonado. El 23 de abril el ejército comunero abandonó Torrelobatón y se dirigió hacia Toro (Zamora), territorio fiel a su causa. Durante los días anteriores, el condestable de Castilla pudo concentrar sus tropas y reunió un ejército que superaba en unos mil hombres al de la Santa Junta.

Castillo de Torrelobatón

El retraso de la partida comunera del castillo de Torrelobatón hizo que fueran alcanzados por los realistas en su camino hacia Toro a la altura de Vega de Valdetronco (Valladolid). Las difíciles condiciones meteorológicas de aquel día entorpecieron la comunicación entre las unidades de Padilla, lo que les obligó a avanzar hasta Villalar, donde finalmente se llevó a cabo el combate.

Fueron 600 lanzas de caballería las que el ejército realista cargó contra los comuneros, exhaustos por la marcha precipitada y sufriendo las molestias de la lluvia. Los comuneros no pudieron desplegarse y, cuando la infantería llegó al campo de batalla, el combate ya había terminado. Los principales líderes de la revolución castellana, Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, fueron capturados y condenados a muerte. Al día siguiente fueron decapitados en Villalar y sus cabezas quedaron expuestas como advertencia a los enemigos de Carlos I.

La Ejecución de los Comuneros de Castilla | Flickr/Antonio Marín Segovia

Entre 500 y 1.000 soldados comuneros murieron sobre la embarrada llanura vallisoletana de aquel 23 de abril y otros 6.000 fueron capturados y hechos prisioneros tras la batalla. 

Día de Castilla y León

En recuerdo de aquella derrota, la localidad que la albergó se llama actualmente Villalar de los Comuneros y desde 1986 el 23 de abril se convirtió oficialmente en el día de Castilla y León.

La conmemoración de este día se remonta a 1821, cuando Juan Martínez Díez, ‘El Empecinado’ y sus compañeros acudieron en una expedición en busca de los restos de los líderes comuneros. Durante la dictadura franquista, los actos en Villalar fueron prohibidos. Sin embargo, en 1976 acudieron unas 400 personas a una concentración clandestina. La disolución por parte de la Guardia Civil hizo que aumentase la afluencia al año siguiente, cuando llegaron a asistir 20.000 personas. Durante aquellos años se produjeron las mayores concentraciones, alcanzando las 200.000 personas reunidas en la localidad. 

Concentración multitudinaria en Villalar

La importancia de la revuelta de las Comunidades no solo está relacionada con la historia castellana, sino con la historia de España en general. La Junta alrededor de la que se organizó el movimiento comunero decidió algo impensable en en la Europa de la época: ser un representante democrático del reino, lo que situaba el poder popular por encima del rey. Los bandos quedaron constituidos por el pueblo llano de ciudades y del campo, pequeños señores y pequeños burgueses contra la alta nobleza, los grandes burgueses y la monarquía.

En las ciudades comuneras el gobierno era democrático. Había asambleas de barrio que trataban asuntos municipales y estatales y atendían las consultas de los ciudadanos. En la junta de cada ciudad había representantes de todos los estamentos, pero solo los diputados, elegidos de forma democrática, podían votar las decisiones. La intención de la junta nacional era limitar el poder del monarca para que este no se sirviera de los bienes del estado con fines personales. Los delegados de esta junta también serían elegidos democráticamente, procedentes tres de cada ciudad y cada uno de ellos de distintos estamentos.

La intención de estos revolucionarios fue crear una monarquía parlamentaria democrática en el siglo XVI. Usaron la palabra comunidad como representación del pueblo, del oprimido, y el término comunero en oposición a caballero. Por primera vez, el pueblo y el bien general del país se pusieron por delante del rey, por lo que la revuelta de las Comunidades podría considerarse la primera revolución moderna de Europa

Festejos en del Día de Castilla y León | Román Casado Miguel

Por segundo año consecutivo, la multitudinaria celebración que se produce cada 23 de abril en Villalar no podrá realizarse debido a la pandemia de la COVID-19, pero se realizará un recorrido institucional por los escenarios en los que se produjo la batalla.

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