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Garra y autenticidad de María José Llergo, a la vanguardia de la música en español

María José Llergo en la sesión de COLORS| Recuperada de Youtube

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La cantaora de 26 años, con su álbum ‘Sanación’, realiza una síntesis entre la esencia andaluza y las inquietudes del siglo XXI

La música de María José Llergo es introspección y raíces. La joven cordobesa cuenta tan solo con un álbum de estudio, el cual publicó el pasado año. Sin embargo, la crítica ha comenzado a señalarla como integrante de la segunda generación de la renovación del flamenco. Con un espíritu rompedor e intimista, lo que tiene claro María José es la primacía del sentimiento, la sinceridad sobre el escenario y la voz como vehículo del mensaje de su música.

Crecimiento e influencias

Sanación comienza con el sonido de la tierra que la vio crecer, con la que alimentó su hambre de cante. Según contó para El País, Llergo nació y creció en Pozoblanco (Córdoba), en un cortijo en plena Sierra Morena, donde escuchaba todos los días a su abuelo cantarle al ganado y a la naturaleza. Con referentes como Joselito, Lola Flores o Lole y Manuel, la artista construyó unos cimientos sobre los que expresar su propia realidad. En esta burbuja de conservatorio y vida familiar, María José se refugió de los reveses del clima del instituto. 

En 2012 terminó el Bachillerato y su formación en violín y tomó la decisión de apostar por la música. A pesar de la reticencia de sus padres, y tras unos cuantos bolos con su cómplice, el guitarrista Paco Rojas, realizó un recorrido por Andalucía interpretando versiones del repertorio del flamenco y pop español. Desde el primer momento optó por una instrumental sencilla, intimista, la guitarra y la voz desnudas, con poco artificio. El sonido de su niñez, de la voz frente a la tierra.

María José Llergo, en una imagen promocional de ‘Sanación’| Recuperada de El Día de Córdoba

Punto de inflexión

Sin embargo, la cantaora de 26 años es consciente de la realidad en la que vive. Y también de que la historia que quiere contar no siempre coincide con la de sus referentes. El punto de inflexión en este aspecto tiene lugar hace tres años, cuando se muda a Barcelona con una beca para estudiar canto moderno. El choque cultural y económico entre su pueblo y la urbe acaba convirtiéndola en una dandy del siglo XXI. Una artista que extraña su casa en una ciudad grande y asfixiante: la historia sólo podía desembocar en su Niña de las Dunas

La voz desgarradora de este primer tema, cuya letra escribió del tirón en una tarde, transmite el eco de unas tierras andaluzas que lloran por el pasado y temen por el futuro. La añoranza de estar lejos de su cuna la empujó a enfrentarse al salvaje mundo de la música en una actualidad en la que priman las discográficas y los contratos con letra pequeña.

Me miras pero no me vesNana del Mediterráneo

Palmas, guitarra y voz, es lo único que necesita para crear el tema Me miras pero no me ves, en el que la pureza rural casi se puede tocar: «La voz de la tierra late en el tiempo»

De igual manera, Nana del Mediterráneo es una canción que podría haberle cantado su abuelo a ella de pequeña. La estepa, la noche y la inocencia infantil recorre la música y la convierte en un canto por la libertad casi pantonista.

Experimentación

En la velocidad del día a día, rodeados de crispación y enfrentamientos, la música de María José ofrece un recodo donde descansar. Recordar nuestro arjé, aprender de él y afrontar el abismo del presente a partir del autoexamen. Por ello, nunca olvida la importancia de los frutos de su era, pero tampoco los valores del pasado. Temas como El Péndulo, con un sonido más electrónico, o Quema, en colaboración con el rapero Juancho Marqués, demuestran la versatilidad y la inquietud de la cantaora. 

En la misma entrevista antes mencionada hablaba de sus iconos. Entre ellos se encuentran Khaleesi de Juego de Tronos, Quevedo, Etta James, Billie Holliday, El Niño de Elche, Rocío Márquez o Gata Cattana.

Nuevos singles

El 11 de noviembre del 2020 salieron a la luz sus dos últimos singles tras el estreno de SanaciónTu PielLa Luz. En el primero de ellos realiza una combinación del simbolismo propio de unos versos de Lorca y la innovación electrónica y compositiva de Didi Gutman y $kyhook. «Me da lástima del pobre que solo tiene dinero», repite en varias ocasiones a lo largo de Tu Piel como una declaración de intenciones. En La Luz, las tradicionales palmas se acompañan de sonidos del teclado de Didi Gutman y un coro que genera una atmósfera envolvente en un tema mucho más intimista y personal.

Últimas novedades

La prometedora carrera de Llergo ha tenido un exponencial crecimiento en este último año, consecuencia de su exitoso álbum debut. Ganadora del Premio Odeón a la Artista Revelación de Flamenco, a principios de 2021 apareció en La Resistencia, popular programa de late night de Movistar+, con un público potencialmente joven. Además, formó parte del último spot de Cruzcampo, que realiza un alegato en defensa de Andalucía, el acento y la figura de Lola Flores. Igualmente reivindicativa fue su intervención en la emisión del noveno capítulo de la docuserie Rocío: contar la verdad para seguir viva, en la cual interpretó su canción Tu Piel y agradeció a Rocío Carrasco su testimonio.

Con casi 230.000 oyentes mensuales en Spotify, así como 100.000 seguidores en Instagram, María José se encuentra de gira con todas las medidas de seguridad necesarias. Una de sus próximas actuaciones más importantes es la que tiene programada en Las Noches del Botánico de Madrid, además de las del Festival Bilbao BBK, Vida Festival y otros conciertos en Fuengirola y Valencia.

Como reconocimiento a la defensa que siempre ha hecho de sus raíces, así como a su trayectoria, fruto del esfuerzo, el Ayuntamiento de Pozoblanco le ha otorgado hace unos días el título de embajadora de la localidad. La cordobesa lo ha recibido con gratitud y emoción, declarando que se siente «una privilegiada por haber nacido aquí».

Dejando de lado calificativos y taxonomías para tratar de encajonar la música de Llergo, es importante tener en cuenta la manera en que creció, sin saber que aquello que cantaba y que erizaba la piel podía ser un fandango, una copla o una petenera. Eso es Llergo, no saberlo, sino sentirlo muy adentro.

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