Pablo Alborán trae su ‘Vértigo’ al WiZink Center

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Pablo Alborán en concierto | Fuente: Bing Creative Commons

La gira de Vértigo arranca con una noche mágica en Madrid

Pablo Alborán arrancó el pasado 6 de julio su Vértigo Tour en el WiZink Center de Madrid. Con esta gira presenta su quinto album de estudio con el mismo nombre, Vértigo (2020). Supuso el primer concierto de Alborán en más de un año a causa de la pandemia, y como resultado el cantante se vio visiblemente emocionado al reencontrarse con sus seguidores. 

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El recorrido de Alborán no se detendrá en Madrid. Durante el verano tiene otras cinco fechas confirmadas, en zonas como Cádiz o Marbella. Pero aunque no fuera el último, el concierto de Madrid fue especial. En él, Alborán demostró poder equilibrar a la perfección los momentos más emotivos con el despliegue de alegría. Las luces y los fondos de color complementaron unas canciones que el mismo Alborán acompañó en ocasiones con guitarra, piano e incluso percusión. Pero sobre todo el concierto del WiZink fue un alarde de emoción.

Fiesta y reivindicación

Con este concierto, Alborán celebraba su regreso a los escenarios. Sin embargo, y aunque no faltó música por ninguna parte, esto no significó que dejase de lado todo lo que está sucediendo en la actualidad. Por ello, nada más empezar el concierto, después de cantar algunos de sus conocidos temas como Tabú o Pasos de Cero, Alborán dedicó unos minutos para hacer referencia a temas bastante menos alegres. Sobre todo, se centró en la escalada de odio y violencia que se está viviendo en España.

«Vivimos diariamente un incremento de la violencia en todos sus sentidos«, aseguraba Alborán, mucho más serio que durante el resto del concierto. «Violencia racista, machista, y, hace unos días, violencia homofóbica. A través de la muerte de Samuel, por el cual pido justicia desde este escenario«. Continuó su discurso recordando al público que la violencia solo causa más violencia, y que por ello era necesario refugiarse en el amor. «El amor, no solo llama al amor, llama a la calma y a la justicia de poder vivir en paz. Y a través de este concierto, ojalá podamos recordar la mejor versión de nosotros mismos«, añadió, aunque su mensaje quedaba claro.

Tras una gran ovación de sus fans, visiblemente emocionados, Alborán escogió continuar con un tema que no podía reflejar mejor sus palabras: Hablemos de Amor. Una actuación íntima a pesar de realizarse ante miles de seguidores. Alborán le dedicó el tema a todos aquellos que habían acudido a su concierto, enfatizando sobre todo una parte de la canción: «Siempre fuiste más fuerte que yo, en cambio soy invencible si baja el telón y quedamos los dos», cambiando la letra para cantar en esa ocasión «siempre fuisteis más fuertes que yo».

Un disco para el directo

Alborán, a lo largo de las casi dos horas, demostró una vez más su capacidad vocal. Deslumbró al WiZink no solo con las letras de sus canciones, con los fans gritando cada una de las palabras, sino con la capacidad de transmitir emoción a través de su voz. Y sobre todo lo que dejó claro es que aunque Vértigo es un disco sólido por su cuenta, no puede hacer otra cosa que crecer cuando es cantado en directo. Una década después, Alborán sigue demostrando que cuando más brilla es cuando está rodeado de su público.

Temas como los singles Si Hubieras Querido o Corazón Descalzo parecían tener más sentido rodeados de miles de personas. Pero no son los únicos: Dicen, El Vendaval o Vértigo, que da nombre al disco… Todos estos temas consiguieron alcanzar un nivel de emoción que no se puede contener en un disco grabado. Adquirieron un nuevo sentido mientras eran cantados por miles de voces.

Pero sin duda el tema que más ganó fue La Fiesta, canción escogida para cerrar el concierto. Como era de esperar, con La Fiesta el WiZink se convirtió una vez más esa noche en una celebración de la música, de la conexión con los fans y sobre todo de los conciertos en directo. Todo un grito a vivir el presente en el que los seguidores del malagueño dejaron el poco oxígeno que les quedaba. Y es que después de dos horas el mensaje era claro: «Si el pulso se acelera, por bailar la noche entera, que nadie se atreva a decirme que pare la fiesta«.

Público entrando al concierto | Fuente: Francisco Javier García @aquiestafrancis (Instagram)

Viaje al pasado

Aunque Vértigo en su conjunto creciera en directo, eso no significa que pudiera opacar al resto de temas. Algunas canciones de los anteriores cuatro discos del cantante también hicieron aparición. Después del falso final, la archiconocida Solamente Tú tuvo su momento de protagonismo, alcanzando uno de los instantes más emotivos del concierto. Fue seguida por Tu Refugio, tema de su anterior album, con la que una vez más parecía estar mandando un mensaje a los fans más allá de la música: «Déjame ser tu refugio, déjame que yo te ayudo».

Otros de sus grandes éxitos también tuvieron su oportunidad de brillar. Te He Echado de Menos, Tanto, Dónde Está el Amor… cada uno de ellos fue una agradable sorpresa para un público totalmente entregado. Vívela, de su tercer disco Terral (2014), fue una de las mayores sorpresas. A pesar de no ser una de las canciones más reconocidas por el público general, sí que lanzó un mensaje muy adecuado para la tónica de la actualidad: «Dicen tantas cosas que podrían no decirlas y callarse de una vez. Dicen que se ama de una forma y que no hay forma de cambiar…».

Aunque todas ellas fueron especiales para el público, los fans devolvieron el favor a Alborán con una en concreto: Prometo. En este tema tocado a piano el público ya estaba totalmente entregado. Pero cuando Alborán hizo una breve pausa, el público continuó cantando sin él. Todo el WiZink Center le dedicó el estribillo a un Alborán que se quedó callado ante el piano, llevándose las manos a la cara, completamente emocionado. Mientras tanto el público, como una sola voz, le aseguraba: «Prometo que no pasarán los años, arrancaré del calendario las despedidas grises. Los días más felices no han llegado…«.

Una noche de vértigo

Todos estos ingredientes hicieron que el concierto de Pablo Alborán en el WiZink Center fuese una noche para el recuerdo. Y no solo porque para muchos de los asistentes fuese el primer concierto en mucho tiempo a causa de la pandemia. Alborán se desenvolvió con soltura, sin recurrir a artificios para dar un auténtico espectáculo. Juegos de luces, su voz y algunos instrumentos fueron suficientes para que se hiciese con el control del estadio.

Una vez más, Alborán dejó una prueba innegable de la emoción que acompaña a la música en directo. La emoción que solo se puede conseguir con unas letras escritas desde el corazón. Con el compromiso y la dedicación a sus fans durante todo este tiempo. Porque incluso después de tantos años, Alborán ofrece en cada uno de sus conciertos la oportunidad de sentir una vez más el vértigo que sentiste en el primero de ellos.

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