‘The Flight Attendant’: unas turbulencias adictivas dignas de Hitchcock

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A veces, la resaca no es lo peor del día después

Una de las sorpresas de la temporada nos la trae Steve Yockey (guionista de temporadas de Supernatural y Scream) con su debut como creador y guionista de su propia serie, The Flight Attendant. En estos ocho capítulos, Kaley Cuoco (conocida por su papel de Penny en la serie The Big Bang Theory) da vida a Cassandra Bowden, una azafata de vuelo que compagina su vida laboral con su vida social llena de juerga y alcohol, mucho alcohol. En un turno en el que atiende a la primera clase de un avión, conoce y liga con un pasajero joven, inteligente y apuesto. Al aterrizar en Bangkok, Alex (interpretado por Michiel Huisman, de Game of Thrones o El secreto de Adaline), el pasajero, le hace pasar un día inolvidable… y la mañana. Al despertarse, Cassie se encuentra durmiendo al lado del cadáver de Alex. A partir de ese momento, Cassie emprende el mayor viaje de su vida: una carrera a contrarreloj en la que tendrá que descubrir qué pasó la noche del asesinato para demostrarle a la policía, a la gente que la quiere y, sobre todo, a ella misma, que es inocente.

Esta premisa, muy lejos de ser original, es un reclamo para aquellos espectadores que buscan lo que ofrece: un thriller rápido, entretenido y ameno. La sorpresa viene cuando la serie te ofrece todo eso y más. Una serie completa y adictiva que de principio a fin te mantiene en un vaivén de emociones acompañando a Cassie por un periplo en el que no sólo descubrirá la verdad tras el asesinato de una historia de amor robada, también la verdad que todos escondemos dentro de nosotros mismos.

Kaley Cuoco como Cassandra Bowden. | Fuente: serielistas.lasexta.com

The Flight Attendant no es única, pero tiene algo que destaca entre las demás: el reparto no podría ser mejor. Junto a los actores ya mencionados, se les unen Zosia Mamet (Mad Men, Girls), Michelle Gomez (Las escalofriantes aventuras de Sabrina, Doctor Who), T. R. Knight (Anatomía de Grey, The Good Wife), haciendo suyos los personajes a los que dan vida y que aportan a la serie un dinamismo y una variedad necesaria para dejar respirar la trama central. Todos giran en torno a Cassie, pero cada uno tiene una función en el camino que ella está recorriendo, no hay un personaje que no personifique a alguien de nuestra vida al que podemos ver reflejado. Esto ayuda a Cassie a verse cómo es ella misma tras los ojos de quienes la conocen y es algo que le da a la serie ese añadido extra que la hace tan especial; con una humanidad a veces exagerada, pero afín.

Por muy disparatada que pueda llegar a ser la trama, pues por algo es ficción, siempre habrá un punto en el que poder verse. La investigación se une a temas vitales como el amor, la redención, la culpa, la valía de uno mismo, el perdón o la amistad. Cassie es una mujer torpe, perdida que sin buscar su camino lo acaba recorriendo al lado de un cadáver.

Zosia Mamet en el papel de Annie. | Fuente: eu.azcentral.com

Aunque he mencionado el amor, es más un amor fraternal y de amistad. El amor romántico se trata en pantalla un 5% de la serie, pero al igual que ocurre con todo lo que se llega a exponer durante los ochos capítulos, lo poco que sale, lo vale. Una intensidad relajada, a fuego lento, con pequeños detalles que alegran el corazón al verlo, manteniéndolo calentito entre tanto estrés.

Eso es. La serie es un estrés constante. Sí, como ya he dicho la trama es adictiva, engancha como nunca, pero el estrés, que caracteriza sobre todo a los dos primeros capítulos, no está pagado. ¿Me ha encantado este hecho? Evidentemente. Emoción, sea cual sea, es un ingrediente vital para que una serie sea recordada y The Flight Attendant lo cumple a la perfección. Se mezcla la tensión, la ansiedad y el drama con un humor negro, mordaz y distendido. Si Hitchcock hubiese visto Killing Eve esta sería la serie que hubiese creado o, al menos, a la que se habría enganchado.

Michiel Huisman como Alex en una cita con Cassandra Bowden. | Fuente: oprahmag.com

Lo más curioso de la producción en general es que embauca y cada capítulo acaba con un cliffhanger que hace que instintivamente pulses el botón de continuar. Casi sin darte cuenta han pasado los capítulos en un suspiro. No obstante, las revelaciones no son tan impactantes como cabría esperar. Mientras que otras series de este tipo equilibran una débil presentación y ejecución de la trama con un giro de guion que te deja implosionado, en este caso ocurre todo lo contrario. La ejecución, presentación y actuación es un arte bien cuidado y presentado cuyas revelaciones no son más que una información añadida, a veces incluso esperable, pero que, al igual que las piezas de un puzle, encajan a la perfección para exhibir una imagen final impecable y redonda.

The Flight Attendant es un regalo de calidad. La presentación ayuda a la historia que cuenta y las actuaciones que la hacen realidad. Con unos paisajes de ensueño en Bangkok y Roma se completa el efecto viaje en el que el espectador se embarca al empezar la serie, un viaje cargado de excitación que estremece y conmueve a más no poder.

Así, The Flight Attendant es la propuesta necesaria para escapar por unas horas de la realidad que nos rodea e introducirnos en una historia entretenida, amena y perfectamente elaborada, de la que Hitchcock estaría orgulloso y, si no me crees, solo debes darle al play y embarcar.

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