La serie de Disney Channel, ‘Hannah Montana’, cumple 15 años

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El ejemplo perfecto de que una leyenda no muere, pasa a la Historia

Han pasado 15 años desde que lo mejor de los dos mundos se convirtió en una figura icónica en el nuestro. Hannah Montana se estrenaba en Disney Channel marcando un antes y un después en la historia del canal… y la televisión

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Primero, viajemos atrás en el tiempo. Es un viernes como otro cualquiera. La alegría del comienzo del fin de semana se mezcla con el cansancio de la semana. El examen de Naturales no te ha salido tan mal como esperabas y acabas de subir las fotos que te has hecho con tus amigas esa tarde a Tuenti. Te has duchado, eliminando el día de tu piel y marcando el comienzo de tu fin de semana. El Colacao (o Nesquick) te espera en la mesa mientras buscas el mando perdido en el microcosmos que es el sofá. Mientras lo encuentras, Maxi Iglesias junto a Úrsula Corberó te observan desde la portada de la SuperPop, recién comprada. Una vez que lo encuentras no pierdes el tiempo. El We Love Viernes de Disney Channel acaba de empezar y parece ser que esta vez Miley le contará la verdad a Jake Ryan. Eres feliz.

Disney Channel ya tenía varios éxitos que aún están guardados en la memoria de aquellos que disfrutaban del canal en aquella época. Recuerdos que ahora gracias a Disney+ puede desenterrar de vez en cuando en un mal día o un ataque de nostalgia. Hotel dulce hotel, Raven, Phil del futuro, Los magos de Waverly Place, etc. conformaban el caleidoscopio de emociones y sensaciones que alegraban a un preadolescente como los de nuestra quinta. Nos daban nuestra serotonina semanal. A base de humor de golpes y risas enlatadas que fueron evolucionando a un humor más psicológico, esas series sentaron las bases de toda una generación televisiva.

Imagen publicitaria de la serie | Fuente:amazon

Sin embargo, nada fue como Hannah Montana. Esta serie sobre Miley Stewart, una chica con una doble vida, estudiante y adolescente de día, superestrella del pop por la noche, se estrenaba en 2006 con récord de audiencia. Entre ese mismo año y 2011 Miley/Hannah estuvo presente en medio mundo. En España, al principio solo unos pocos privilegiados podían disfrutarla, ya que se estrenó en Canal+ y más opciones de pago. No fue hasta que Disney Channel dio el salto a la TDT cuando todo el mundo pudo disfrutar de la icónica serie. Oportunidad que varios rechazaron e ignoraron, y se nota.

La serie fue todo un éxito. En 2008 unos 200 millones de personas la vieron. La discografía era de las más vendidas. El álbum de la película se posicionó como el número 1 en nuestro país así como en Australia, Estados Unidos y Turquía, entre otros. En total, los CDs de Hannah Montana han vendido unos 13,2 millones de copias, y esto solamente en Estados Unidos. Todo este éxito se tradujo a una salida de mercado donde muñecas, juegos de mesas, DVDs, colonias, etc. eran el producto estrella. Hannah Montana se había convertido en un icono.

El precio de la fama

Pero claro, en aquella época los televidentes ya tenían los suyo sobreviviendo en un cuerpo que no paraba de cambiar, en un mundo dónde las diferencias se pagaban a mayor o menor precio. Por lo tanto, ignoraban lo que era que una chica en su adolescencia llevara a sus espaldas el peso de toda una cadena de televisión. La serie iba sobre una joven que podía vivir su vida (privilegiada) alejada de la fama. Miley Cyrus tuvo que vivir esa vida por dos. Desde el segundo disco de la segunda temporada, había por detrás otro disco de Miley. Ella llevaba dos carreras paralelas, la que le hacía seguir siendo Hannah Montana y la que la separaba de ella.

En la misma época tuvimos la banda sonora de nuestra generación: 7 things de Miley Cyrus se escuchaba a la vez que Nobody’s Perfect de Hannah Montana. El single y videoclip que marcó un antes y un después en la imagen de Miley, Can’t be tamed, se estrenaba un año más tarde que la película de la serie.

Portada del álbum de Hannah Montana: La película | Fuente:amazon

Al mencionar Hannah Montana: La Película (Peter Chelsom, 2009) debo hacer un paréntesis. Un pequeño parón en el que reivindicar la calidad e importancia de esta película. Una banda sonora que va del pop al country. Una estelar aparición de Taylor Swift, y una de las mejores escenas de la Historia del cine. Esa puerta giratoria que funcionaba como alegoría en la vida de Miley Stewart (y, asumámoslo, de Miley Cyrus) se merecía algo más. Menos mal que los Teen Choice Awards y los MTV Movie Awards sí saben reconocer la calidad.

Perdón y gracias

Por supuesto, la vida amorosa de alguien como Miley era trending topic en aquella época. Mientras se publicitaba la última temporada, ya se veían imágenes y rumores de su relación con Liam Hemsworth, su compañero en su otra cinta, La última canción (Julie Anne Robinson, 2010). Sin olvidar que pocos años atrás no paraba de hablarse del triángulo amoroso que protagonizaron Selena Gomez, Nick Jonas y ella. Portadas y artículos de revista donde se detallaban, exponían y elucubraran teorías sobre esta historia de amor. Rivalidades entre ellas, engaños amorosos por parte de él. La prensa amarilla adolescente saciando nuestra sed de salseo sobre aquellas personas que nos entretenían durante unas horas, poníamos en nuestra pared y definían nuestro gusto y persona.

Desde 2006 hasta 2011, y algo más allá, Miley nos demostró que lo mejor de los dos mundos no era el hecho de saber combinar una vida corriente con una vida de superestrella. Lo mejor de los dos mundos era ella. El personaje protagonista de la serie pasó de llamarse Chloe Stewart a Miley Stewart, con su padre como actor de reparto para hacer de su padre en la ficción. Sin Miley, no hubiese habido Hannah. La estrella habría muerto antes de nacer, y el fenómeno sería una realidad alternativa que sólo podemos imaginar porque lo hemos vivido.

Incluso después de todos estos años, tras los insultos, vejaciones y críticas Miley ha salido adelante demostrando a todos lo que puede hacer y que lo que hace, lo sabe hacer. Así que, en el decimoquinto cumpleaños de Hannah Montana lo mejor que puedo (podemos) hacer es decir: gracias, Miley.

¿Realidad? Em… No

Ahora, la serie 15 años más tarde. Por supuesto la base de la serie se cae por su propio peso. La idea de una chica corriente viviendo una vida fabulosa secreta se pierde a la hora de poner a la chica normal viviendo a un metro de la playa en Malibú. En una mansión digna de catálogo, con un salón más grande que el piso de la mayoría de espectadores. Sin mencionar que cada miembro de la casa tenía baño propio, y Dolly Parton era, al igual que es en la vida real, madrina de la protagonista.

Portada del primer álbum de la serie Hannah Montana | Fuente: amazon

Pero, sinceramente, ¿queríamos ver a una pobre chica en un piso de mala muerte? No, queríamos lujo, queríamos vivir ese privilegio aunque fuese solo por veinte minutos a la semana. Si quitamos el factor económico, la serie podía centrarse solamente en problemas triviales. El chico que le gusta no le habla a Miley, pero sí a Hannah. ¡Qué suerte que Miley conozca a Hannah para concertar una cita!

Así, en esta línea, durante cuatro temporadas Miley y demás compañeros de reparto, en el que nos encontramos a Emily Osment (Young and Hungry, Christmas Wonderland), Jason Earles (Space Buddies), Mitchel Musso (Phineas y Ferb, Monster House) y Moisés Arias (A dos metros de ti, El rey del barrio) entre otros, nos dieron aventuras al más puro estilo Disney Channel. Vimos el primer amor, la aceptación, las muestras de cariño  y amistad, sufrimos por la torpeza de Miley, por los desencuentros amorosos y la nostalgia por su madre. Rabiamos por su egoísmo y narcisismo. Reímos con su humor básico de risa fácil.

Cuatro temporadas donde fuimos uno más en esos escasos escenarios llenos de estrellas invitadas, como las hijas de Obama, Austin Butler (Los diarios de Carrie, Las crónicas de Shannara) o Corbin Bleu (¡Salta!, High School Musical). Sin contar los especiales en los que Disney Channel tiraba la casa por la ventana y creaba una experiencia casi onírica en la que juntaba las series top del momento. Así, el canal dio luz a joyas tales como ¡Qué vida tan dulce la de Hannah Montana!: Juntos pero no revueltos (2006) o Los magos a bordo con Hannah Montana (2009).

Portada en inglés del especial de Disney Channel del 2006 | Fuente:es.qaz.wiki

El gusto por lo hortera, el auténtico placer culpable

Pero si algo caracterizaba la serie era la moda. Ese armario de Hannah Montana, que da una razón de peso por la que Miley viviese en una (casi) mansión, ya que ese armario no habría cabido en ningún otro sitio. No era tanto la ropa, que también, como el armario en sí. Ese carrusel de camisetas, blusas y demás. Las estanterías que salían de la pared. Un orgasmo visual en una serie infantil. Sin embargo, la ropa era otro cantar. Literalmente, pues esos colores chillones aún resuenan en mis ojos 15 años más tarde. Esa perversión de la moda, dándonos a entender y haciéndonos creer que era lo chic, lo mejor que se podía llevar. Pero funcionaba, como una especie de morbosidad por el mal gusto adorábamos aquellas prendas, hasta que vistas con retrospectiva eran un insulto para el armario que tanto apreciábamos.

No obstante, hubo una progresión positiva. En la tercera temporada, sorprendentemente, se consiguió el equilibrio entre lo hortera y lo fabuloso. Esa temporada fue una sucesión de outfits relevantes que se convirtieron en referentes que a día de hoy soñamos con ponernos y tocar. Un desfile lleno de colores llamativos, faldas ajustadas y estampados a cada cual más salvaje que dejaron un legado imposible de ignorar. En la última temporada la moda se estabilizó. Lo llamativo se dejó de llevar y el morado ocupó el protagonismo. La elegancia juvenil se impuso ante lo chabacano e infantil.

Hannah Montana: Forever

Así que sí, esto es Hannah Montana. Es moda exagerada e inolvidable, es humor sencillo y cuidado, es una protagonista malcriada y egocéntrica que ama a su familia y amigos, es la música de toda una generación, es una historia de amor única y típica. Es, simple y llanamente, lo mejor que pudo haber dado esa combinación de los dos mundos.

Fuente de la foto destacada: Amazon

 

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