El anime: milagros y desastres de una industria precaria

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Paisaje de una película de animación japonesa, característico del género | Fuente: Wikimedia Commons

Tras los colores y personajes llamativos, se esconde una industria con luces y sombras

En la mayor parte del mundo se consume anime. No sólo en Japón, el país que lo ideó y le dio forma, sino que con la creciente globalización se ha convertido en un producto propio de la cultura de masas. Los orígenes de este género se remontan a mediados del siglo XX, cuando algunas empresas como Toei Animation comenzaron a producir las primeras series de animación japonesa. Desde aquel entonces, el anime ha experimentado un fenómeno creciente que lo ha convertido en un producto exitoso y global, abriéndole las puertas de los cines y las plataformas de streaming. Gracias a su adaptación, ciertos manga han pasado a la historia como algunas de las franquicias más consumidas de la historia. Entre ellas, podemos destacar Dragon Ball, de Akira Toriyama, Doraemon, de Fujiko Fujio, o Crayon Shin-chan, conocido en España bajo el nombre de Shin-chan, de Yoshito Usui.

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La precariedad detrás del éxito

Es un hecho que estas series son conocidas de sobra en los países hispanohablantes, por la profunda influencia que realizaron sobre varias generaciones gracias a su retransmisión en televisión. Veíamos anime sin saberlo, y sin mucho menos conocerlo. Entre bambalinas, no todo es oro lo que reluce. Detrás de los vívidos colores y los dinámicos diálogos, encontramos una industria altamente precaria. Los animadores japoneses viven por y para trabajar, soportando condiciones infames y con sueldos muy inferiores a lo que merece su trabajo. Sin embargo, el talento y la dedicación de estos profesionales prevalece en su trabajo, siendo capaces de crear obras que dejan una profunda impronta en niños y adultos.

Grandes proyectos terminados en fracaso

Al igual que hablamos de series legendarias, también podemos hablar de fracasos históricos en la industria de la animación japonesa. Uno de los más recientes fue la segunda temporada de la adaptación del manga Yakusoku no Neverland, publicado en la Weekly Shonen Jump, la revista de manga más popular de Japón. Las ventas de Neverland le hicieron merecer una adaptación animada, cuya primera temporada fue un profundo éxito. Sin embargo, la segunda fue una historia muy distinta. Uno de los principales errores que abocó la serie al fracaso fue no seguir el guion directo del manga, optando por confeccionar una historia propia para la serie.

Algunos fans que habían leído previamente el manga se molestaron con el estudio de animación por tomarse demasiadas libertades creativas a la hora de adaptar la obra. El punto álgido del fracaso de esta obra llegó en el décimo episodio, de cuyos créditos de guion nadie se hizo responsable. Este es un ejemplo perfecto de cómo un manga exitoso puede recibir una adaptación animada merecedora del título de «peor anime de la generación».

Fanart de los personajes de Yakusoku No Neverland
Fanart de los personajes de Yakusoku No Neverland | Fuente: Yakusoku No Neverland

Éxitos sin precedentes

Sin embargo, existen ejemplos completamente opuestos al caso de Neverland. Mangas que ocupaban una posición acomodada durante su serialización, que experimentaron un boom gigantesco gracias a su adaptación al anime. Existen muchos ejemplos a lo largo de la historia, pero dos de los más recientes son Kimetsu no Yaiba (Guardianes de la Noche en España) y Jujutsu Kaisen. Ambas son series que, al igual que Neverland, nacieron en la Weekly Shonen Jump. Registraron ventas medias que les permitían seguir en la revista cada semana. Sin embargo, no fue hasta la producción del anime cuando se convirtieron en licencias multimillonarias.

Las adaptaciones, a cargo de los estudios Ufotable y MAPPA, se convirtieron en los éxitos del año en el mundo del anime. Cientos de productos variados, desde alimentos hasta utensilios de cocina, fueron tematizados con los personajes y diseños de estas series. Gracias a la popularidad aportada por la serie, las ventas de ambos mangas se dispararon. Una de las más recientes muestras de éxito que han dado estas series es la película de Kimetsu no Yaiba, El Tren Infinito, que ha batido todos los records de audiencia y recaudación en el país nipón. La película ha llegado recientemente a España de la mano de Selecta Visión, donde el éxito ha sido proporcional al japonés. En cuanto a Jujutsu Kaisen, el anime producido por MAPPA ha catapultado a la franquicia al estrellato, convirtiéndose en el nuevo anime de moda.

Exposición del manga Jujutsu Kaisen en Japón | Fuente: Jujutsu Kaisen

El poder de la animación

Estos ejemplos son una clara representación del poder del anime, una herramienta capaz de catapultar una serie al estrellato y de enviarla al abismo de las críticas. Sin embargo, estos casos son una clara polarización. La mayoría de series adaptadas al anime sufren un aumento moderado de popularidad en Japón, propiciando la licencia de las obras en otros países. Así aumenta la audiencia de las obras, traduciéndose en ingresos. El anime es una herramienta de promoción de la cultura japonesa, el cool japan que fascina a millones de personas alrededor del mundo. Para el futuro, esperemos que las condiciones laborales de los animadores involucrados en esta industria mejoren significativamente.

 

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