Andrés Domínguez: «Todos deberíamos rechazar cualquier colaboración en la que no se cumplan unos mínimos»

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Andrés Domínguez hizo el máster de El País en 2003. Después de su paso por uno de los másters orientados al periodismo más prestigiosos de España, comenzó su trayectoria en este complicado mundo en el propio diario El País. No dejará del todo este medio tradicional, ya que a lo largo de los años ha colaborado con ellos en multitud de ocasiones. Allí, estuvo durante unos meses en la redacción de deportes. En 2004, fichó por Canal+ donde realizó programas como El día del Fútbol o El Día Después, una experiencia que califica como «el verdadero examen de reporterismo permanente». Tras su andadura por el mundo del fútbol, cambió de aires al golf en 2017. Un camino que estoy seguro que también realizará el propio Gareth Bale. No me quiero extender mucho más, así que os dejo con sus más que interesantes respuestas.

Pregunta: ¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser periodista?

Respuesta: Desde pequeño escribía en la revista de mi colegio, en Santiago de Compostela. Leía periódicos en casa, siempre me ha gustado el papel brillante de las revistas… Cuando empecé la carrera de Derecho por esas inercias de los 17 años, no tardé demasiado en darme cuenta de que quería otra cosa. Y la primera mañana que puse los pies en una redacción, con la suerte de que fue en El País a comienzos de la década de los 2000, supe que eso era lo que quería.

P: ¿Cuáles crees que son las cualidades más importantes para un periodista?

R: Aparte de las ganas de contar historias, la curiosidad por lo que nos rodea. Si cuando das un paseo por el Centro se te ocurren dos o tres reportajes sobre la marcha, es que vas por el buen camino. Ni siquiera creo que sea imprescindible escribir como Jabois, ni tener la locución de Carlos Martínez. He visto periodistas magníficos que escriben fatal o que no deberían locutar en televisión. Desde luego que todo eso ayuda, pero no es imprescindible.

P: ¿Consideras que el periodismo es vocacional? ¿Por qué?

R: Creo que la voluntad de contar historias es vocacional. Y, aunque en esta profesión se hacen muchas más cosas, creo que en la esencia está la voluntad de contar historias. Llegar a ejercer el periodismo profesionalmente es muy complicado en estos años, y requiere dedicar muchas horas y muchos sacrificios, horarios complicados y plannings que cambian a última hora. Por todo eso, diría que los que nos dedicamos a esto es por vocación. Porque pensándolo fríamente, si los años que dedicas a prepararte, trabajar como becario y demás, los emplearas en una estudiar una oposición, económicamente sería mucho más rentable.

P: Como has mencionado en la anterior pregunta, el mundo del periodismo es muy precario. Para que esto cambie, ¿qué pasos crees que deberían darse?

R: Es responsabilidad de todos. Al ser una profesión vocacional, siempre habrá gente dispuesta a aprovecharse de la vocación de otro para pagarle menos de lo que vale su trabajo, o directamente no pagarle. Creo que se debería vigilar a ese tipo de medios en los que se paga “con visibilidad”, y todos deberíamos rechazar cualquier colaboración en la que no se cumplan unos mínimos.

Andrés Domínguez cubriendo The Open Championship | Fuente: Andrés Domínguez

P: ¿Qué es lo que menos te gusta del periodismo?

R: Algunas tendencias que veo en los últimos años. Aunque seguramente, los que hacían periodismo hace veinte años dirían lo mismo. Un buen amigo cambió la tele por un periódico porque quería ser de la última generación que hiciera periodismo en papel. No me gusta que esta pueda ser la última generación que se manche las manos de tinta.

P: De todos los programas que has realizado, ¿cuál te trae mejores recuerdos a nivel personal? ¿Y a nivel profesional?

R: A nivel personal, mis primeros años en el viejo Canal+, desde 2004, fueron muy divertidos y con grandes amigos en programas como El Tercer Tiempo. Profesionalmente, El Día Después fue un desafío. Llevaba ya algún tiempo en la tele, y viajar cada semana a un partido de Liga con un cámara y el reto de contar algo nuevo el lunes por la noche, cuando las televisiones generalistas llevan ya días hablando de ese partido, es un examen de reporterismo permanente. Se lo recomendaría a cualquiera que se quiera dedicar a esto, aunque no le guste el fútbol.

P: ¿Qué consejos darías a estudiantes de periodismo que quieren entrar en este mundo?

R: Sé que lo que voy a decir es un poco radical, pero durante mi año de Master me arrepentí bastante de no haber estudiado otra carrera que no fuera Periodismo. Me explico. Al menos en mi época de universitario, final de los 90 a comienzos de los 2000, la carrera te daba una formación general, pero la profesión se aprendía en las redacciones, haciendo prácticas o directamente trabajando. De haberlo sabido a tiempo, quizá hubiera estudiado Historia, Ciencias Políticas o cualquier otra cosa que me gustara. ¡Incluso Economía, que a los 20 años me parecía un aburrimiento y ahora devoro el Expansión cada mañana! Por lo tanto, mi consejo es formarse a fondo en algo que te apasione, y después aprender la práctica del Periodismo sencillamente practicándolo.

P: ¿Cuáles son tus objetivos a nivel periodístico en 2021?

R: Que se abran las fronteras para poder viajar al Masters de Augusta. Este pasado mes de abril tenía hasta los billetes emitidos por mi productor, y me hacía mucha ilusión estrenarme en ese torneo además con un español como favorito, con una idea clara para hacer un reportaje especial para Movistar+ y un muy buen equipo detrás. Llevo sólo tres años y medio dedicándome al golf en exclusiva, y he asistido a muchos torneos importantes, pero el Masters me hace especial ilusión.

P: ¿De dónde nace esa pasión por el golf?

R: El golf es volver a la adolescencia. Entre los 12 y los 17 años más o menos, en Santiago, mis fines de semana eran en el club de golf con mis amigos. Cogíamos el autobús del aeropuerto a las 8.30 de la mañana para jugar hasta que no había luz, incluso en invierno y con el campo helado. Cada vez que piso un campo de golf recupero algo de eso.

P: ¿Qué es lo más bonito del golf?

R: Aparte de la estética, que es lo primero que se ve. Campos maravillosos, jugadores haciendo un swing perfecto para desafiar las leyes de la física… me gusta el buen ambiente que hay, tanto entre los jugadores como los periodistas. También me parece un reto intentar acercar al golf a espectadores que no lo conocen, que se pasen por Movistar Golf y se queden porque les gusta lo que ven, o que un reportaje que hacemos para #Vamos, el canal de deportes generalista de la plataforma, les llame la atención aunque nunca hayan pisado un campo de golf.

P: ¿Por qué crees que el golf no ha calado en la sociedad española en comparación a otros deportes como el baloncesto o el fútbol?

R: Es una cuestión de números. En España hay unos 270.000 federados, y unas cuantas decenas de miles de aficionados más. En Estados Unidos hay más de veinte millones de golfistas aficionados. Por eso cuando Tiger Woods está para ganar un torneo, las audiencias son millonarias. Por otro lado, falta sacudirse esas etiquetas de deporte elitista, y quizá una figura relevante como puede ser Jon Rahm en los próximos años, pueda ayudar.

Andrés Domínguez entrevistando a Jon Rahm para Movistar | Fuente: Andrés Domínguez

P: En el Masters de Augusta, Jon Rahm golpeó la pelota realizando tres botes sobre el agua para superar el lago y luego, terminando en el hoyo. ¿En qué momento crees que se le pudo ocurrir realizar ese golpe al de Barrika? ¿Hasta que punto es suerte o habilidad?

R: Lo primero, aclarar que fue en los días de entrenamiento, y que es una tradición de esos días en el Masters. Al llegar al hoyo 16, los espectadores animan a los jugadores a que hagan “ranas”, esos botes sobre el agua, y pasen el obstáculo. No es fácil lograrlo con varios botes, ni siquiera para ellos, pero es que Jon tiene mucha habilidad en esas distancias, y siempre le han gustado los desafíos. Evidentemente hace falta una pequeña dosis de suerte para que la bola dibuje el contorno de green y entre en el hoyo, pero todos esos millones de visualizaciones en redes sociales, abrir los bloques de deportes en los informativos… es fantástico para el golf, y más aún tratándose de un jugador español.

P: De todos los golfistas que has podido ver, ¿cuál es el que más te ha sorprendido sobre el césped?

R: Tiger Woods sin duda. Estaba en el Open Británico de 2018 en Escocia, siguiendo su vuelta de prácticas, y me di cuenta de que su carisma es distinto al de la inmensa mayoría de los deportistas. Parece que mida tres metros, que camine a cámara lenta. Los rivales le miran con temor, y la gente se abre a su paso. He visto decenas de veces a Messi y a Cristiano en el campo, a Zidane, a Beckham… y son auténticos ídolos, pero todo lo que ha superado Tiger en su vida le sienta en la mesa de Ali, Jordan, Babe Ruth, y muy muy pocos más.

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