«Redemptio» en el Wizink

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El Barça se lleva la Copa del Rey de baloncesto avasallando al Real Madrid

El Barça se resarce de la derrota en la Supercopa de España y gana con mucha solvencia (73-88) a un Real Madrid mermado por las lesiones. El MVP del torneo, Cory Higgins, llevó en volandas al equipo blaugrana a la 26ª copa en el Wizink Center de Madrid. Se consuma el primer título del renovado proyecto azulgrana encabezado por el técnico lituano, Šarūnas Jasikevičius, y de Nikola Mirotić como jugador estrella del conjunto.

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Los antecedentes al duelo cumbre

Redención (del latín, redemptio): Acción de redimir. El conjunto catalán se ha redimido del primer varapalo que sufrió en la Supercopa de España celebrada el pasado septiembre. La derrota frente al mismo Real Madrid (72-67), supuso un punto de inflexión a la hora de que el Barcelona comenzara a ofrecer brotes verdes en la Liga Endesa (2ª posición) y en la Euroliga (1ª posición). La presente edición de la Copa del Rey era la oportunidad de oro para poder tocar metal a corto plazo. Además, los azulgranas buscaban limpiar la decepcionante imagen de la edición anterior. Las victorias frente al Unicaja (103-93), en la prórroga y nada exenta de polémica, y al vigente campeón de Liga, TD Systems Baskonia (77-68), citó al conjunto catalán contra su antagónico rival el Real Madrid. Por su lado, venía de ganar al Valencia Basket (85-74) y al Lenovo Tenerife (85-79).

La final de la copa comenzó pasadas las 18:30 con los quintetos listos para la contienda. El técnico del Madrid, Pablo Laso, tuvo que afrontar la difícil tarea de recomponer la formación, dados los problemas físicos que lastraban al conjunto madridista. A las bajas aseguradas de Jeffery Taylor y de Anthony Randolph, se sumó la baja de última hora de Rudy Fernández. Además, Tavares estaba mermado por sus molestias en el tobillo y se cayó del quinteto inicial. La plaga de bajas castigó al Real Madrid ante un Barcelona que Laso elogió en declaraciones pre-partido, acerca de la calidad individual de los jugadores azulgranas. El Real Madrid partió con quinteto ajustado al lastre de las lesiones: Llull, Causeur, Abalde, Deck y Thompkins.

El Barcelona por el contrario contó con todos sus efectivos salvo un Thomas Heurtel defenestrado y la baja segura de Víctor Claver. Jasikevičius remarcó la idea de no desconcentrarse en las declaraciones pre-partido, independientemente de como se vaya dando el resultado, y de la enorme capacidad de penalizar los errores del rival que tienen los madridistas. Salió con el quinteto formado por: Calathes, Hanga, Higgins, Mirotić y Pustovyi.

Corey Higgins recibe el MVP del torneo | Fuente: marca.com
Cory Higgins recibe el MVP del torneo | Fuente: Marca.com

Un Barça dominador de principio a fin

La distancia más grande que obtuvo el Madrid en todo el partido fue de 3 puntos, en el minuto 3 del primer cuarto (7-4). De los cuales, 5 fueron aportados por Abalde. A partir de ahí, el Barça pisó el acelerador y se convirtió en un auténtico aluvión endosando un parcial de 0-14 a su favor. Davies, Mirotić y Smits acapararon los puntos de ese fulgurante parcial que acabó con un 11-20 a favor del Barcelona al acabar el primer cuarto.

Ya al inicio del segundo cuarto, los blancos buscaron recortar distancias centrándose en mejorar los tiros desde la línea de tres. No obstante, la eficacia brilló por su ausencia y el Barcelona cosechó +12 de diferencia en la mitad del segundo cuarto. A pesar de brillantes conexiones madridistas entre Abalde y Tavares realizando un alley-oop, el Barcelona sumaba de tres en tres gracias a Calathes y a un sorprendente Smits. Según pasaban los minutos, el Madrid seguía pagando caro su desacierto y el Barça ampliaba la ventaja. Dos canastas consecutivas de Davies y un triple de Hanga puso la máxima diferencia en el partido (+23). La faceta negativa de los excelentes minutos del Barça la dio Nikola Mirotić que tuvo que retirarse del partido aquejado del costado. La estrella hispano-montenegrina no volvió a aparecer.

En el descanso del partido, salieron los dos técnicos a hablar del primer tiempo. Jasikevičius se mostró muy prudente con el resultado tan favorable, puesto que el Barça no es el mejor equipo que gestiona los partidos que se les pone de cara. En cambio, Laso se mostró crítico por el nulo acierto de sus jugadores.

La segunda parte de la final comenzó con la premisa clara de los blancos reducir la distancia poco a poco. El Madrid realizó un parcial de 9-0 a favor encabezado por el mermado Tavares, provocando el enfado del técnico del Barcelona. Otra vez el Barça daba síntomas de relajación. El primer intento de remontada blanca se cortó, gracias a un oportuno triple de un Alex Abrines infalible en la línea de tres y una técnica a Deck por protestar. El Barça defendió con éxito la renta, encadenando buenos ataques dirigidos por Calathes. El Madrid no acabó por desengancharse y volvió a reducirla ligeramente gracias al poder anotador de Llull, y los esfuerzos defensivos de Garuba y Tavares. El tercer cuarto culminó y el Real Madrid solo pudo recortar 2 puntos de la amplia diferencia. Remontar 20 puntos suponía una auténtica quimera.

El inicio del último cuarto siguió el mismo guion que el tercero. El Madrid consigue reducir la distancia a 11 puntos sobre el minuto 4 del cuarto. Sin embargo, el MVP de la competición, el escolta Corey Higgins, volvió a ampliar el margen poniendo el +16, cuando restaban menos de cinco minutos para el final. Los blancos volvió a situar la diferencia de 11 abajo, pero finalmente se quedó en 15 de diferencia. Una final que, a pesar de los marginales arrebatos de los blancos, fue dominada de principio a fin por los azulgranas. La victoria en la final de la Copa del Rey, abre el debate sobre si se puede hablar de un cambio de ciclo en el panorama nacional.

 

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